Santa Marina

Santa Marina es la collación de mayor superficie de la Axerquía, y en la que siempre han convivido distintas capas sociales, pues eran varios los nobles cordobeses que tenían en ella su casa, conservándose como ejemplo el «Palacio del Marqués de Viana», conviviendo con casas de familias de clase media y proletaria, conociéndose popularmente este distrito como «el barrio de los toreros y piconeros», dado el número que de los primeros salieron de sus casas y la cantidad de los que de la segunda profesión tenían aquí sus moradas.

Tras la toma de la ciudad, Fernando III ordenará la construcción de varias parroquias, entre ellas la de “Santa Marina”. Se le asignó el nombre de una santa gallega, cuya historia se mezcla con la leyenda, al no existir unos datos históricos que certifiquen su existencia, en el siglo XVII, a la iglesia se le dará el sobrenombre de «Aguas Santas», denominándose desde entonces como “Santa Marina de Aguas Santa”. Según la tradición, Santa Marina era una virgen y mártir gallega, vivió en los primeros siglos de nuestra era y fue martirizada, según antiguos breviarios españoles, en “Aguas Santas”, una “parroquia” gallega del municipio de Rois (La Coruña). Fue condenada a morir decapitada, como correspondía a una ciudadana romana. Existen dos teorías sobre el motivo de darle este nombre, una que Fernando III era muy devoto de ella, y otros el que con la Reconquista llegaron a Córdoba gran cantidad de gallegos.

Geográficamente este barrio se sitúa en la esquina noroeste de la Axerquía, teniendo muralla al norte y al oeste, la muralla occidental, una parte daba a extramuros y otra a la Medina. Limita con los barrios de “San Lorenzo” y de “San Andrés” de la Axerquía.

En el siglo XIII, época en la que ya aparece documentado el barrio, este espacio era una zona de escasa urbanización, estando ocupada una mayor parte por huertas. Unos doscientos años después del asentamiento de los cristianos perduraban varias huertas propiedad de monasterios y casas solariegas, que compartían los terrenos del barrio con gran cantidad de casas-corrales.

En la actualidad sus vecinos siguen siendo de muy distintos estratos sociales, el barrio conserva su estructura viaria de antaño en el que perduran gran cantidad de callejas en las que se encuentran entremezcladas casas antiguas con grandes patios con otras de moderna construcción, viviendas unifamiliares con bloques de pisos, nuevas casas comparten medianía con otras ruinosas. Un paseo por estas calles podría definirse como un resumen de las calles de Córdoba, pues “Santa Marina” puede ser el barrio que mejor haya conservado ese halo cordobés. Sus calles son por lo general estrechas, pero algo más rectilíneas que en otras zonas, características del urbanismo cristiano del medievo, abundan las callejas, con su peculiar pavimento, de piedras y losas de granito y paredes blancas, muchas de sus ventanas y balcones se engalanan con coloridas flores. La entrada a este barrio la hacemos por la «Cuesta del Bailío». Al bajar la escalinata nos encontramos con la calle «Puerta del Rincón».

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