Santo Domingo

Tras la conquista cristiana de 1236, la Villa se divide en siete barrios o collaciones, eran las de «Santa María», «El Salvador» (Salvatoris mundi), «Santo Domingo de Silos», «San Juan de los Caballeros», «Ómnium Santorum» (Todos los Santos), «San Nicolás de la Villa» y «San Miguel».

Dado el mal estado en que se encontraba en el siglo XVIII la iglesia de «Santo Domingo de Silos», en la actual plaza de la Compañía, el obispado decidió trasladar la parroquia al vecino templo de la Compañía de Jesús y unificarla con la cercana parroquia de “El Salvador”, situada en la esquina de “Alfonso XIII” con “Mª Cristina”. Con la expulsión de España de la “Compañía de Jesús” durante el reinado de Carlos III, los jesuitas tuvieron que abandonar sus edificios que pasan al obispado. Por ello, aunque el verdadero nombre de este barrio sea el de “El Salvador y Santo Domingo de Silos”, es conocido como “La Compañía”. La unión de ambas parroquias dio un barrio muy alargado junto a la muralla este romana, incluyendo en él la zona conocida como “Capuchinos” o “Cristo de los Faroles”.

El barrio de «Santo Domingo de Silos» se dedicó a este santo castellano del siglo XI, del que se conserva la siguiente leyenda:

«Al salir de la ciudad un caudillo moro, se encontró con un monje quien se identificó como Domingo de Silos que venía a Córdoba a liberar a ciento cincuenta y cuatro cautivos, los cuales estaban presos en los calabozos de la ciudad califal. Al intentar el caudillo detener al fraile, la figura de éste se deshizo, por lo que el musulmán se dirigió a su casa, en la que hizo tomar medidas de seguridad en los calabozos, así como avisar a otros árabes que tenían cristianos presos. La sorpresa fue a la mañana siguiente al comprobar la falta de un gran número de prisioneros, a pesar de las medidas de seguridad, pero el asombro fue aún mayor cuando se realizó el recuento y se comprobó que eran ciento cincuenta y cuatro los cautivos que faltaban».

La trama viaria del barrio de Santo Domingo estaba compuesta por una zona central y más amplia, donde se ubicaba la iglesia de Santo Domingo de Silos y por unas calles secundarias estrechas y no muy rectas. Sus vecinos, ya desde el medievo, pertenecían a diversos grupos sociales, preferentemente miembros de la nobleza, familias influyentes en la vida municipal, profesionales y artesanos. En esta collación se levantaban un gran número de casas señoriales que fueron derribadas, muchas de ellas con el plan urbanístico de 1958, que proyectaba el ensanche de muchas de las calles del centro de la ciudad.

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