Córdoba era una ciudad totalmente rodeada de murallas, encerraban uno de los mayores núcleos urbanos amurallados de España, gran parte de la muralla permaneció hasta el siglo XIX.

La muralla fue una obra continua a lo largo de diecisiete siglos. Se inicia entre los años 152 a 156 a de C., cuando la República de Roma funda la ciudad sobre una meseta en el margen derecho del río Betis y próxima a una población indígena turdetana, posiblemente sobre un anterior castro romano.
A la creación de la ciudad hace referencia Estrabón (58 a.C. – 21 d.C.) cuando escribe sobre las ciudades de la Turdetania: “fue la primera colonia que los romanos enviaron a este territorio (Turdetania)… entre ellas destaca Corduba, fundación de Marcelo… Corduba, que domina un gran trecho del Betis, destaca por la fecundidad y amplitud de su territorio. Habitándola desde el comienzo un núcleo selecto de romanos y de indígenas vecinos.”
La muralla se construyó con sillares de piedra, en dos lineas paralelas, con relleno en el espacio interior. De la primitiva muralla quedan algunos restos visibles y otros ocultos, desde la esquina «Ronda de los Tejares», con «Paseo de la Victoria», bajaría hacia el sur por ésta, hasta antes de la «Puerta de Almodóvar», girando al este, pasando por el «Convento de Santa Ana», llegar hasta la calle «San Fernado» (o de «La Feria»), donde giraría hacia el norte hasta la «Puerta del Rincón», donde volvería a girar, esta vez al oeste, para cerrar el cuadrado.


Ya en la etapa de la Roma imperial, el emperados Augusto, en el siglo I d.c., ordenará una gran ampliación de la urbis hacia el sur, llevando la muralla hasta el río Betis, muestra de ella es la «Puerta del Puente», al sur de la Mezquita Catedral.

Los árabes mantienen esta muralla durante casi todo su dominio, conociendose a la zona amurallada como Medina. Dado el aumento demográfico de la ciudad con los Omeyas, la gran mayoría vivía a extramuros de la Medina, donde se formaron barrios o arrabales. En el siglo XII, con el acercamiento de los cristianos a al-Andalus, el sultán almorávide Ali Ibn Yusuf mandará amurallar el gran arrabal al este de la Medina.
Al quedar la ciudad divida en dos por la primitiva muralla norte-sur, se conocerá como Axerquía, Ajerquía o al-Sharqiyya a la nueva zona amurallada por los almorávides.

Los cristianos también dejarán su impronta en las murallas cordobesas, pues en el siglo XV construyen murallas para dar protección a las casas junto al Alcázar, que albergaban a sirvientes de éste, es el actual barrio de San Basilio.
El siglo XIX será nefasto para las murallas, pues al encontrarse en mal estado, las nuevas tendencias sanitarias de la época y la expansión de la ciudad hacen que se derriben gran parte de las murallas y sus puertas de acceso.
Para el recorrido de la Medina, la dividiremos en cinco capítulos, que coinciden en parte con las siete collaciones en que es dividida tras la toma cristiana de la ciudad en 1236.
La Judería o Santa María, Santo Domingo, La Trinidad, San Nicolás y San Miguel.




