
Un gran arco, reformado en época cristiana, nos separan 114 años, entramos a la maravillosa segunda ampliación o de Al-Hakam II, realizada en el siglo X, en la época de mayor riqueza del califato, cumbre del arte hispano-musulmán, con una antigüedad de más de mil años.
El arco fue muy reformado en los siglos XVI y XVIII. En la parte superior (reforma del XVI) se decora con una imagen de María, con el Niño en brazos, flanqueada por las figuras de David y una sibila, tras María una representación de Dios Padre. Las dovelas del arco se aprovechan para instalar hornacinas con virtudes, es obra de Hernán Ruiz I, por orden del obispo Leopoldo de Austria.
La decoración barroca en mármoles, de la parte inferior es del siglo XVIII, incluidas las columnas. Hasta la segunda mitad del siglo XIX, este espacio se aprovechó como marco de un gran cuadro del Arcángel San Rafael, trasladado a la capilla número 2, dedicada a San Agustín y Santa Eulalia.


Este arco marcaba la situación del mihrad de esta ampliación, lugar en donde en el año 929 se proclamó por primera vez el califato de Abderraman III.
Tras el gran arco se inicia la ampliación de al-Hakam II, o segunda ampliación de la Mezquita aljama de Córdoba, se realizó entre los años 961 y 966. Al parecer la idea de la nueva ampliación surgió ya al final del gobierno del primer califa, Adb al-Rahman III, pues la orden de esta ampliación la daría su hijo al-Hakam II al día siguiente de llegar al trono. En los años anteriores se tuvo que cubrir el patio con toldos, para dar cabida a los numerosos fieles. Pues en el siglo X, Córdoba sería la mayor ciudad europea en población.

La prolongación de doce arquerías hacia el sur, y por tanto alejarse de la entrada de luz desde el Patio, le hará perder luminosidad, lo que se solventa con lámparas de aceite, construcción de celosías en los muros laterales y el empleo de lucernarios.
En esta fotografía se pueden apreciar elementos romanos (la columna), islámicos (el arco) y cristianos (su decoración)–




