En este tercer capítulo trataremos de las distintas construcciones que desde el siglo XIII se realizan en la sala de oración del templo islámico, para adaptarlo a Catedral, según las costumbres arquitectónicas de los siglos XIII al XVIII. Dejaremos para el próximo capítulo las diversas capillas que se instalan en los muros periféricos del edificio.
El 29 de junio de 1236, tras la salida de los musulmanes de la ciudad, una procesión atraviesa el Puente Romano, entra por la “Puerta del Puente” y se dirige a la hasta entonces Mezquita Alhama. Tras colocar una cruz y el pendón de Castilla y León en el alminar, una ceremonia consagraría el templo islámico en cristiano; para ello el obispo de Osma esparciría agua bendita trazando una cruz y dedicando el templo a Santa María.
Al día siguiente, 30 de junio, el rey Fernando III, junto a la nobleza, entra de forma solemne en la ciudad, siendo recibidos con todos los honores, en procesión, en la hasta entonces Mezquita, por los obispos de Osma, Cuenca y Baeza, celebrándose la primera misa en el templo.
Tras la reconquista por Fernando III el Santo se establece una configuración territorial de la diócesis acomodándola a los límites del reino almohade de Córdoba, añadiendo los territorios de la antigua sede de Egabro (Cabra) y parte de las de Astigi (Écija), Itálica y Elvira (Granada). La sede dependería jurídicamente de la Archidiócesis de Toledo, convirtiéndose mezquita en Catedral de Santa María desde el momento de la ordenación episcopal de su primer obispo, Lope de Fitero en 1238, a la vez que se crea el cabildo catedralicio.
A partir del siglo XV, el templo pasaría a denominarse “Nuestra Señora de la Asunción”. Desde ese momento el lucernario de la ampliación de Alhakam II se utilizaría como cabecera de la Capilla Mayor.

Para iniciar el recorrido de la construcción cristina, en la zona central del templo, nos dirigimos hacia la cúpula de la ampliación de Al-Alhakam II.
La primera obra que se realiza en este espacio es la Capilla Real.
