Conde y Luque

Desde la plaza “Agrupación de Cofradías”, haciendo esquina con el Conservatorio Superior de Danza, tomaremos la calle “Conde y Luque”, dedicada a Rafael Conde y Luque (Córdoba 1835-1922), quien nació en la actual plaza “Maimónides”. Fue jurista, político y catedrático de Derecho Internacional. Empezó su carrera docente como profesor del Instituto de Córdoba; obtuvo posteriormente el nombramiento de catedrático interino de Teología y después la cátedra de Teología de la Universidad de Salamanca. Cuando se abolieron las cátedras de Teología en las universidades españolas pasó a la Facultad de Derecho y, tras una oposición, fue nombrado catedrático de Derecho Internacional de la Universidad de Granada.

Años después pasó como catedrático de Derecho Internacional Público y Privado a la de Madrid, de la cual fue rector en la Restauración Borbónica. La actividad docente la compaginó con el ejercicio del derecho y la política. Afiliado al Partido Moderado, en 1868 fue elegido diputado en Cortes por el distrito de Córdoba capital. Tras el derrocamiento de la 1ª República (11-feb-1873 a 29-dic-1974) y la Restauración Borbónica se reincorporó a la vida parlamentaria como miembro del Partido Liberal-Conservador, como diputado en Cortes por el distrito de Córdoba capital, siendo elegido diputado por la provincia de Córdoba en los años 1876, 79, 84, 91 y 96.

Su gestión parlamentaria le creó un prestigio por el que le confiaron cargos de importancia: director general de los Registros Civil y de la Propiedad y del Notariado (1885), subsecretario del Ministerio de Gracia y Justicia (1890-1891) y fiscal del Tribunal Supremo (del 27 de noviembre de 1891 al 22 de diciembre de 1892). Asimismo, fue vocal del Real Patronato para la represión de la trata de blancas, del Instituto de Reformas Sociales y consejero de Instrucción Pública. Como reconocimiento a sus servicios, en 1918 Alfonso XIII le concedió el título de conde de Leyva. Era hermano de Tomás Conde y Luque, alcalde de Córdoba, del que hablaremos al visitar la calle que lleva su nombre, próximo a este lugar.

Esta calle recibió el nombre de “Horno de Jabón”, según Ramírez de Arellano, por una fábrica que hubo en ella; y en el plano de 1851 aparece ya con el topónimo “de los Ángeles”, este nombre lo mantiene una pequeña calleja, sin salida, a la entrada de la calle, con la que hace esquina la casa número 6, una casa unifamiliar del siglo XVIII, que se ha rehabilitado para instalar en ella el restaurante y tablao flamenco “Patio de la Judería”.

En el edificio número ocho tiene su sede, desde 1977, la “Federación de Peñas Cordobesas”, una asociación de ámbito local que agrupa las principales peñas existentes en la ciudad. Creada en 1964, el primer local de la Federación fue en la plaza “Judá Leví”, en el que fuera Oficina Municipal de Turismo.

Aunque se tiene constancia de la existencia de alguna “peña de amigos” anterior a los años veinte del siglo XX, es en ese momento cuando empiezan a tomar cuerpo dentro de un ámbito privado, cuando un grupo de amigos se reunían en algunas tabernas para exaltar en tertulias y peroles los valores castizos de la ciudad, teniendo muy presente el mundo taurino y carnavalesco.

En los años treinta las peñas ya toman un carácter más participativo y social hacia la ciudad. En los años cuarenta y principios de los cincuenta, las peñas mantenían su autonomía y cada una de ellas organizaba las actividades de su barrio, según sus hábitos y costumbres. Con el fin de coordinar mejor las actividades que tenían en común, en 1954 se reúnen representantes de varias peñas, para elevar a la Comisión de Ferias y Festejos del Ayuntamiento, las opiniones acordadas con respecto al engrandecimiento de los festejos de la Feria de Mayo y la participación activa de las Peñas en ellos, así como fomentar las Cruces de Mayo, la Batalla de las Flores y las romerías de Santo Domingo y de Linares. pero no sería hasta el año 1964, en la alcaldía de Antonio Guzmán Reina, cuando esto se llevará a cabo.

El zaguán de la casa de la sede de esta Federación lo cierra una reja fechada en 1893, que da acceso al patio porticado con arcos, transformado en restaurante.

En la calle se encuentran diversos edificios del siglo XIX e inicios del XX, uno de ellos es el número siete, transformado en hostal “Seneca Hostel”.

También destacan las fachadas de las casas 3 y 9, en la que un azaulejo nos marca su antigua propiedad del Cabildo.

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