
Tras la reconquista vuelven a la ciudad la minoría hebrea que había sido expulsada por el integrismo almohade. Por orden real de 1272, se debían alojar en una zona de la ciudad reservada para ellos conocida como “La Judería”, situada entre la Puerta de Almodóvar y la Catedral, aquí disponían de mercados, centros religiosos y educativos, seguridad y orden, así como un cementerio junto a las murallas occidentales. La Judería quedaba totalmente separada del resto de la ciudad por un recinto amurallado, cerrándose sus puertas por la noche.
Uno de los hechos más dramáticos ocurridos en Córdoba tendrá lugar en 1391, cuando se produce un asalto en la Judería. La tensión y las revueltas habían comenzado años antes en Sevilla, expandiéndose de ahí a otras ciudades. Uno de los motivos por los que comenzaron los asaltos a las juderías fue culpar a los judíos de la peste que asolaba Europa, acusándoles de envenenar las aguas de la ciudad. Esto produjo el abandono de gran parte de los hebreos de sus casas, llegándose a una inserción social por toda la ciudad.
La Judería de Córdoba pertenece a la “Red de Juderías de España – Caminos de Sefarad”, una Asociación constituida por municipios que cuentan, en sus conjuntos medievales, con un patrimonio histórico, artístico, medioambiental y cultural, herencia de las comunidades judías que los habitaron.
Tras pasar la Puerta de Almodóvar, tomemos la primera calle de la derecha, es la calle «Judíos«, en cuya esquina observamos un detalle típico en muchas calles cordobesas, es la utilización de una columna, con o sin capitel, y de épocas diversas, para la creación de la esquina. Esta calle es el eje de entrada a La Judería, de la que un poeta escribió:

«Entrar en la Judería cordobesa es como zambullirse en el embrujo insondable de tiempos pretéritos, donde aún flota en el aire el murmullo de los rezos sagrados del rabino en la Sinagoga o el eco que repite las lecciones de la Escuela Talmúdica.
“Caminar en silencio por el laberinto de las estrechas callejas de Córdoba es el gozo eterno de poder contemplar cómo las macetas y los patios te ofrecen sus flores y los naranjos y limoneros, nevados de blanco azahar, transcienden al aire con miles de aromas, que es como pasar de la tierra a un Edén infinito …«.
Nos encontramos en una calle con un tipo de pavimento antiguo que se nos repetirá a lo largo de las callejas cordobesas, los laterales de placas de granito y el centro cantos rodados, de esta forma el peatón caminaría por una superficie lisa, mientras los equinos tendrían un suelo donde sus cascos encontrarían un firme no deslizante ni embarrado.
Topónimo con el que aparece en planos históricos: 1851: Judíos, 1910: Maimónides, 1927: 1er tramo “Maimónides” y el 2º “Judíos”.

Tras la Reconquista vuelven a la ciudad la minoría hebrea que había sido expulsada por el integrismo almohade. y por orden real de Alfonso X en 1272, se debían alojar en una zona concreta y reservada de la ciudad, era conocida como “La Judería”, en Córdoba se localizaba entre la “Puerta de Almodóvar” y la calle “Romero”, en ella disponían de mercados, centros religiosos y educativos, seguridad y orden. La Judería quedaba totalmente separada del resto de la ciudad por un recinto amurallado, cerrándose sus puertas por la noche. En el año 1391 se produjo un asalto a la Judería, al propagarse la creencia de que los judíos eran los que habían causado una gran epidemia de peste que asolaba Europa, envenenando las aguas. Desde entonces los judíos ocuparon viviendas por diversos sitios de la ciudad, hasta que en 1492 son expulsados de España, expulsión que se había iniciado en otros países europeos desde el siglo XII.




