La Puerta de Almodóvar, única puerta no reconstruida desde la época medieval. En época califal se llamaba “del Nogal”, “Bad al-Chawz” o de “Badajoz”, posteriormente, cuando se situaba aquí la judería en época cristiana, se le conocía como “de los judíos”. Su actual nombre lo tomó tras la Reconquista, por conectar directamente con esta cercana localidad. Su inicio es romano y fue de un arco de herradura flanqueado por dos torres almenadas unidas por un puente debajo del cual hay una bóveda de cañón. A finales del siglo XIX, al encontrarse en estado ruinoso se eliminaría una torre albarrada (adelantada sobre la muralla) que poseía. A nuestra derecha podemos contemplar un largo lienzo de muralla en la que se mezclan partes originales con otras restauradas y en la que en 1992 se abrió una puerta para la construcción de un nuevo hotel. La muralla árabe tenía unos ocho kilómetros de largo con 132 torres, conservadas hasta el siglo XVII.

Una vez que pasemos el dintel de esta puerta habremos entrado en la milenaria Villa o Medina de Córdoba, solar en donde se desarrollarían las culturas romana, visigoda, musulmana y cristiana, a lo largo de más de dos mil años.
Franqueamos la puerta y nos encontramos con la Corduba antigua, cuyas calles tienen un sello característico del urbanismo árabe; son estrechas, formando un verdadero laberinto, es su forma de luchar contra el fuerte calor de los veranos. Los romanos urbanizaron la ciudad con vías paralelas y perpendiculares (cardos de norte a sur y decamunus) pero ese urbanismo simétrico se perdió en el periodo islámico. Las calles de «Santa María» no han variado mucho su estructura, al menos, desde la conquista por Fernando III en 1236, recordando muchas de ellas la época musulmana.
Tras la Puerta se nos abre la calle «Puerta de Almodóvar», que antes llevaría el nombre de «Pescadores»; en ella se encuentran dos tabernas cordobesas, “Casa Rubio” y “Casa Salinas”.

La taberna “Casa Rubio” fue fundada por José María Jiménez Márquez, conocido como «El Rubio» en 1932 cuando adquirió la que entonces se conocía como «Taberna de El Cojo de San Nicolás» fundada en 1920. La primera reforma se realizó en 1962 por parte de Francisco Jiménez Carretero, hijo de «El Rubio» que convirtió la casa antigua en el edificio de dos plantas completas que existe actualmente, allí era típico tomar la fritura de pescado, sobre todo los boquerones fritos en adobo. En el año 2001 la adquiere el empresario hostelero Miguel Cabezas Morón, propietario entre otros del restaurante “Casa Pepe de la Judería”, quien la somete a una profunda remodelación.
“Casa Rubio” es una “Taberna Histórica”, distinción creada en el año 2024 por el Ayuntamiento, para aquellas tabernas, que lo solicitasen, y cumplan estos requisitos:
- Establecimiento ubicado en la ciudad de Córdoba que desarrolle la actividad que le es propia a una taberna
- Que lleve abiertos ininterrumpidamente durante más de 75 años (salvo caso de fuerza mayor)
- Que apueste por la gastronomía típica cordobesa en su carta
- Que sean relevantes en la cultura e historia tradicional cordobesa en los aspectos materiales, artísticos, económicos y sociales, cuyo mantenimiento resulte merecedor de protección
- Que contenga elementos con valor histórico o patrimonial protegido expresamente o destacable así como elementos de mobiliario que formen parte de la imagen tradicional del establecimiento o constituyan parte de sus señas de identidad
Frente a ésta, en 1966 Rafael Salinas abriría una taberna que durante muchos años estaría muy vinculada al mundo del flamenco. Su dirección actual de “Taberna Faralaes”, le ha dado un carácter moderno, ambientándola más hacia el turismo, aunque aún queda un saloncillo llamado “El Salinero” dónde se reúne una tertulia flamenca, de cordobeses que mantienen las costumbres tradicionales de beber en «medios”. Esquina con la calle “Almanzor” se encuentra la taberna “Casa Bravo”, traslada aquí en 1919, pues había sido inaugurada en 1875, como despacho de vinos en la calle “Madera Baja”, llamada actualmente “Tejón y Marín.



