Colegio Santa Catalina, Escuelas Pías

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En la plaza de «La Compañía”, y junto a la iglesia se encuentra el actual colegio “Reales Escuelas Pías de la Inmaculada Concepción”. Es una fachada de dos plantas con grandes ventanas enrejadas y una portada en la que destaca el escudo de la Casa de Cabra, con el característico “moro encadenado”, pues, como dijimos, este edificio era la casa palacio de Juan Fernández de Córdoba, cedida por mediación de San Juan de Ávila, a los jesuitas para la creación del colegio de “Santa Catalina”.

Su origen parte de la donación del deán Juan Fernández de Córdoba, a la Compañía de Jesús y del apoyo económico prestado por Catalina Fernández de Córdoba, marquesa de Priego, motivado por el ingreso en 1552 de su hijo Antonio de Córdoba en la institución jesuítica, hasta entonces canónigo de la catedral de Córdoba. En el año 1554, éste sería nombrado el primer rector del colegio, llamado Santa Catalina en honor a la marquesa mecenas del centro. Un año más tarde se iniciarían las obras de acondicionamiento del colegio, que terminan en 1604.

Alumnos de este centro pudieron ser, Luis de Góngora y Cervantes, aquí acudían los alumnos internos del Colegio de la Asunción y los del Seminario, pues era el principal centro de educación de la ciudad.

El centro jesuita, que también era conocido como Colegio de la Compañía, se ganó la fama como uno de los más importantes de Andalucía, tenía dos cátedras de Teología, una de Moral, otra de Sagrada Escritura, otra de Filosofía y cuatro de Humanidades.

En el año 1701 el estado del edificio hace que se reedifique, afectando la reforma a todo el centro, haciéndose en estilo barroco, destacando la escalera imperial y el patio principal y las habitaciones que lo rodean. La escalera se construye en mármoles polícromos y se cubre por una gran cúpula semiesférica de yeserías. La reforma la dirige Hurtado Izquierdo.

El edificio posee cinco patios, tras el de entrada se sitúa el principal, cuadrado y de grandes proporciones, en cuyo eje se levanta la escalera imperial. Junto a la Iglesia se sitúa otro patio con galerías de arcos de medio punto, mantiene elementos de la construcción original renacentista.

Con la expulsión de los jesuitas en 1767, la iglesia y el colegio pasan a manos del obispado, los jesuitas no volverán a Córdoba hasta 1878, alojándose en la Real Colegiata de San Hipólito.

El colegio fue comprado al rey por un deán de la Catedral, para fundar unas escuelas gratuitas para niños pobres. Nacen así las Reales Escuelas Pías de la Inmaculada Concepción. Éstas eran gobernadas por un Patronato integrado por los canónigos de la Catedral de Córdoba que ocupasen los puestos de deán, magistral y doctoral.

Escalera barroca

En el año 1933 llegarían a Córdoba los hermanos maristas, orden fundada en 1817 por el francés Marcelino Champagnat, su lema era «Para educar hay que amar«. En mayo alquilan un bajo en el número diez de la calle “Barroso”, un antiguo palacio donde crearán el primer colegio marista al que pusieron por nombre “Cervantes” por la vinculación del escritor con Córdoba. El curso lo iniciarían dos hermanos, el primer día de clase sólo hubo un alumno matriculado y al día siguiente se unió uno más. El alumnado iría aumentando y el local quedaría pequeño, por lo que alquilan una parte del Palacio de los Condes de Torres Cabrera, en la calle del mismo nombre. El curso se iniciaba el 1 de octubre de 1935 con 64 alumnos que aumentaron hasta llegar a 111 en diciembre.

El año 1942 los Maristas alquilaron varias aulas de las Reales Escuelas Pías, para su colegio, cuatro años más tarde les propusieron quedarse con la dirección de las Escuelas Pías, propuesta que aceptaron. En los años sesenta el edificio de La Compañía no podía dar más de sí para el alto número de alumnos, por lo que aprovechando la coyuntura oficial que fomentaba la creación de centros de enseñanza con generosos créditos a bajo interés, en 1969 venden unos terrenos en “El Brillante” y tras rechazar por insuficiente un proyecto de colegio en la calle Sagunto (el actual Santa María de Guadalupe, de los franciscanos), se adquirió un terreno de 15.000 m2 en la Avenida de la Fuensanta. El año 1970 se ponía la primera piedra de las obras que finalizarían en 1973, inaugurándose el nuevo “Colegio Cervantes” en octubre del curso 1973/74. El centro de la compañía seguiría siendo regentado por hermanos maristas, ya bajo el nombre de Colegio de la Inmaculada Concepción, hasta el año 1999, en que su gestión pasa a los padres Escolapios.

En el curso 2015/16 la Fundación Diocesana de Enseñanza “Santos Mártires de Córdoba” se hizo cargo de la gestión y dirección del colegio, retomando el nombre de “Reales Escuelas Pías de la Inmaculada Concepción·.

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