El «Cabildo Municipal»

Frente a la calla Reloj se encuentra un edificio que ocupa uno de los terrenos con más historia de la ciudad. La portada es obra de la reforma de 1946, lleva varios años cerrado a espera de una profunda rehabilitación, su últomo uso fue ser la sede de la “Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba”.

Este tramo de la calle se denominaba “Cabildo Viejo”, pues en este lugar, actual número nueve, se encontraba la sede del “Cabildo Municipal”, tras la toma de la ciudad en 1236, el poder local se divide en dos cabildos, el municipal y el eclesiástico, con el tiempo se perdería la denominación de “cabildo” para la autoridad civil, que tan solo perduran en escasos lugares, como en las Islas Canarias.

Se conservan documentos del Cabildo Municipal fechados en 1426 y 1454, según los cuales el edificio del Cabildo debió construirse en el siglo XIV, y en 1425 debía estar en mal estado, celebrándose las reuniones del Cabildo en el convento de Pedro el Real (hoy iglesia de San Francisco).

Según los archivos de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, el “Cabildo de los Señores Jurados de Córdoba”, se constituyó en el siglo XIII “para trasladar al Concejo los intereses y problemas del estado llano”. “Los Jurados eran portavoces de sus vecinos de collación, que celebraban sus propios cabildos, teniendo voz, pero no voto, en las sesiones capitulares; tenían tres funciones principales: conocer los agravios que sufriera el pueblo y denunciarlos ante el Cabildo de la ciudad o ante el rey, denunciar ante los alcaldes mayores los ladrones, malhechores y gente de mal vivir que residía en su respectiva collación; e informar de todo lo que se hiciese en perjuicio del servicio de los reyes o de la ciudad, por ejemplo controlar las cuentas de propios y rentas. También tenían competencias en los abastecimientos y confeccionaban los padrones de vecinos.

Dado el mal estado del edificio del Cabildo Municipal, en el año 1583, durante el reinado de Felipe II, se concede licencia para la enajenación pública de un nuevo local, adquiriéndose los terrenos en donde aún hoy se encuentra en la calle “Capitulares”, si bien el actual edificio se inauguró en 1985.

En el año 1584 la “casa del Cabildo Municipal” es vendida al licenciado Martín Molina, tras pasar por diversos propietarios en 1838 su propietaria, Rosario Barcia, la arrienda a Juan Bautista Petit y a su yerno, el austriaco Juan Rizzi, instalándose aquí una fonda con restaurante. Tres años más tarde este empresario adquiere el edificio y en 1847 vende a su yerno el negocio, quien lo remoza creando la “Fonda Rizzi” y el “Café Suizo”.

En 1881 la propiedad es de hermanos Puzzini, y ya no está la fonda, manteniéndose el Restaurante y Café Suizo, estos hermanos serán los que construirán unos años más tarde el “Hotel Suizo” en la actual “Tendillas”.

Según el periodista cordobés Ricardo de Montis el “Café Suizo” era: “Suntuoso, elegante, bien decorado, podía competir con los mejores de las primeras capitales de España. Por este motivo y por su situación, puesto que se hallaba en una de las calles más importantes de Córdoba, la de Ambrosio de Morales, muy cerca del Teatro Principal, era el predilecto del público, sin distinción de clases y a cualquier hora del día o de la noche notábase en él extraordinaria animación.

Allí se reunían los labradores para tratar de las faenas agrícolas; allí se fijaban los precios de los productos del campo y los jornales de los labriegos y allí se concertaban muchos importantes negocios. El famoso torero Rafael Molina Sánchez (Lagartijo) tenía en aquel café su tertulia, a la que acudían numerosos compañeros, amigos y admiradores del diestro insustituible.

En noches de Carnaval, cuando los aficionados a las «Fiestas del Momo» salían de los bailes del Círculo de la Amistad y el Casino Industrial, una multitud abigarrada invadía el café Suizo para poner digno remate a la carnavalesca diversión con una opípara cena”.

En 1914 la casa es vendida para domicilio particular y en 1926 pasa a ser propiedad del “Monte de Piedad del Señor Medina y Corella y Caja de Ahorros de Córdoba”. Al año siguiente se le encarga su remodelación al arquitecto Carlos Sáenz de Santamaría, nacido en Sevilla, quien obtuvo la plaza de arquitecto municipal de Córdoba. Es el autor del pabellón de Córdoba en la Expo de Sevilla de 1929, proyectó las barriadas de Cañero y de Fray Albino en el Campo de la Verdad. Realiza la primera obra en hormigón armado de la ciudad (Gran Capitán 4). Obras suyas son el Hospital del «Santo Ángel» (actual centro de Magisterio “Sagrado Corazón”), el colegio de “La Aduana”, o la “Pergola” de los Jardines del Duque de Rivas. Falleció en Córdoba en 1968.

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