Calle Romero

Salimos de la plaza a la calle «Romero», o “del Romero”, frente a nosotros se encuentra la casa nº 12, tomemos a la izquierda y nos encontraremos con el restaurante “El Churrasco”, instalado en la casa nº 16. La vivienda original fue construida por la familia Velasco, pasando posteriormente a ser propiedad de los marqueses de Guadalcázar. En 1970 la compra el joven matrimonio, Rafael Carrillo y Mari Rodríguez, para abrir en la planta baja un bar y su vivienda en la superior, María guisaba las recetas familiares mientras Rafael servía y preparaba la carne a la brasa. Actualmente este establecimiento es uno de los principales de la ciudad y ha ampliado el negocio a otras casas contiguas.

En el año 1974 se reinaugura añadiéndole el primer patio y un día que actuaba en Córdoba, llegaría el bailarín Antonio Gades, al que sirvieron el “guiso del día”, cocido. Desde ese momento Carrillo decidió que cada domingo invitaría a un perol a los artistas que actuaban en la ciudad, cosa que le salió muy bien como muestran las fotos que adornan las paredes, Lola Flores, Juanito Valderrama y Carmen Sevilla a Paco Rabal o Joan Manuel Serrat. Joaquín Cortés con su novia de entonces, la modelo Naomi Campbell; Julio Iglesias y su familia, al que llevó un cliente fijo ”El Cordobés”. También eran visitantes habituales los poetas de Cántico, los reyes Juan Carlos I y Sofía o políticos como Julio Anguita, José María Aznar, Toni Blair o Jacques Chirac. Carrillo cuenta que el actor egipcio Omar Sharif, cuando se encontraba rodando en Córdoba, “Vino quince días seguidos, a la misma mesa en el patio. Le hicimos una fiesta flamenca que le encantó”. En la actualidad el “Churrasco” posee varias de las casas de esta calle, desde la 14 a la 22, en concreto en la nº 18 se encuentran las cocinas. En el número 32 se encuentra “La Bodega del Churrasco”.

La acera izquierda es la fachada del Hospital Salazar, en la esquina de este edificio, que posee una gruesa columna, finaliza la calle y comienza “Almanzor”, que nos llevará a la Puerta de Almodóvar. En 1811 la calleja tenía este topónimo, habiendo recibido anteriormente los de “Juan Ponce” (XV), “de los Barberos”, y “Rey Almanzor”

El final de la calle hace un giro de noventa grados a la izquierda, cerrando la visual de “Romero” se puede ver una casa que conserva el antiguo azulejo del Cabildo Eclesiástico, en el que se aprecia el alminar árabe de la mezquita, oculto hoy por la torre cristiana. En este lugar se inicia la calle “Almanzor”, que continúa discurriendo junto al edificio de la Facultad de Filosofía.

En el número uno de la calle “Romero” se encuentra el restaurante, “Casa Pepe de la Judería”, su historia se remonta a 1920, cuando se funda con el nombre de “Taberna del Triunfo” por Manuel Criado, a quien en 1929 le sucede José Jiménez Aroca, conocido como «Pepe el de la Judería», sobrenombre que acabaría tomando el establecimiento, él la regentaría hasta su muerte, con 81 años, en 1985. Es otro establecimiento con el reconocimiento de “Taberna Histórica”. Sus platos de merluza rellena, el pescado frito, la tortilla a la paisana, los rabos de toro estofados se hicieron famosos en Córdoba y fuera de ella, esto hacía que cualquier forastero pasara por su taberna. Fueron infinidad de personajes los que desfilaron, tanto políticos, científicos y clérigos, como el entonces Ángelo Roncalli el que fuera posteriormente papa Juan XXIII. Comentaba «Pepe»: «La taberna era un centro de peregrinación, si hubiera cobrado a perra gorda la visita, hubiera juntado un capital».

El establecimiento conserva la misma barra de mármol y la piquera, una pequeña ventana desde la que se servía directamente al público que aguardaba en el portal, pues la taberna estaba en el bajo de una casa de vecinos, la cual hoy pertenece toda al restaurante. En 1994 la compra el empresario Miguel Cabezas, propietario de otros restaurantes de la zona, como “Casa Rubio”, en la calle “Puerta de Almodóvar”. En el año 1994 la taberna pasó a ser propiedad de “Cabezas&Carmona”, empresa de Miguel Cabezas y su esposa, propietarios de varios establecimientos en la Judería, como “El nº 10”, en esta misma calle, o “Casa Rubio”, en la calle.

Las tabernas se encontraban situadas en locales de casas de vecinos y en el portal de la casa solía haber una pequeña ventana a la barra de la taberna, por la que se servía, era el medio que tenían algunas mujeres para tomar vino, pues en Córdoba hasta mediados de la década de los sesenta del siglo XX era muy mal visto que una mujer estuviera alternando en una taberna, a ella se asomaban para localizar a su marido y también se servía vino para la calle, cuentan que algunas mujeres, que no solían entrar a la taberna, pedían “vino para guisar, que esté fresquito”, que lógicamente se consumía in situ. También fue utilizada por los asiduos a la taberna, en periodos de luto riguroso, así como mujeres y niños que acudían para adquirir el vino para su consumo doméstico, evitando así tener que entrar en el núcleo del establecimiento normalmente ocupado por el colectivo de una clientela exclusivamente masculina.

Perdido el sentido que en otros tiempos tuvo, se conservaron en Córdoba piqueras en las tabernas de Pepe el de la Judería, Casa Salinas (Tundidores), El Tablón (Cardenal González), y La Paloma (La Corredera).

47 Visitas totales
19 Visitantes únicos