
A nuestra izquierda nos sale la calle “Deanes”, nombre que procede del anterior “calle de los Deanes”, el motivo de su nombre, según Ramírez de Arellano, es el haber tenido en ella su casa una familia de este apellido, pero también podría ser por el cargo catedralicio de deán, sacerdote que preside el Capítulo de canónigos o Cabildo Catedralicio. Esta vía se encuentra llena de comercios de recuerdos para el turista, en donde aún se conserva, muy reformada, la casa nº 6, en la que habitó hasta su muerte, en 1616, Don Gómez Suárez de Figueroa, más conocido como el Inca Garcilaso de la Vega.
Siete años después de que Pizarro conquistase Perú, tras derrotar a Atahualpa (1532), nacerá Gómez Suárez de Figueroa (1539-1616), en Cuzco, Nueva Castilla, al sureste de Perú, capital histórica del país. En él se funden la sangre española de su padre, el capitán Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, un extremeño descendiente de una ilustre familia de escritores, y su madre, la inca Isabel Chimpu Ocllo, hija del Infante Huallpa Túpac, nieta del Inca Túpac Yupanqui, antepenúltimo gobernante de la dinastía imperial. Con Isabel tuvo también una hija, pero no estaban casados y en 1550, el noble español se vio obligado a abandonar a la princesa y a su hija, a causa de la presión de la corona para que los nobles españoles se casasen con damas nobles españolas; sin embargo, no lo hizo sin conceder antes a Isabel una cuantiosa dote, que le sirvió para casarse con un soldado peninsular, de cuyo matrimonio nacieron dos niñas

En Gómez Suárez, que quedaría con su padre, confluyeron las dos culturas del mestizaje con una formación bilingüe y bicultural, pues al aprendizaje del quechua como lengua materna y vehículo para el acopio de la tradición viva entre los parientes de esa rama se sumarían los estudios en el Colegio de Indios Nobles de Cuzco; paralelamente, de la mano de preceptores castellanos, recibiría la educación formal como hijo de un noble español. Al morir su padre en 1559 le dejará en herencia tierras y un capital para que curse estudios en la España peninsular, donde se traslada llegando a Lisboa, pasará una temporada en Extremadura, y se estableciéndose en Montilla (Córdoba), donde residía su tío el capitán Alonso de Vargas. En 1561 se traslada a Madrid para solicitar varias mercedes que consideraba que la Corona le debía a su padre por sus servicios en el Perú, cosa que le fue denegada. Tras ello decide tomar los apellidos paternos, a los que más tarde, como escritor, le añadiera el apelativo Inca, así desde 1563 firmará como Inca Garcilaso de la Vega.

Decidió seguir la carrera militar, alzando el grado de capitán, tomando parte en la Rebelión de las Alpujarras de los moriscos granadinos, bajo el mando de don Juan de Austria (1569). Entre 1570 y 1571 mueren su madre y su tío Alonso de Vargas, éste le legará diversos bienes en su testamento que hicieron tener un futuro sin preocupaciones económicas. En 1586 falleció su tía doña Luisa Ponce, viuda de su tío Alonso, cuyos bienes acrecentaron aún más su bienestar económico y le posibilitaron entregarse a la cultura. En 1590 dejó el ejército y entró en órdenes religiosas laicas, vistiendo hábito eclesiástico los últimos 25 años. En 1591 traslada su residencia a Córdoba y sobre 1612 comprará la Capilla de las Ánimas en la Catedral, donde su hijo, diego de Vargas, sería sacristán, en ella se encuentra la bandera de Perú, falleció cuatro años después. En una lápida de la capilla sus albaceas grabaron este texto:

“El Inca Garcilaso de la Vega, varón insigne, digno de perpetua memoria. Ilustre en sangre. Perito en letras. Valiente en armas. Hijo de Garcilaso de la Vega. De las Casas de los duques de Feria e Infantado y de Elisabeth Palla, hermana de Huayna Capac, último emperador de las Indias. Comentó La Florida. Tradujo a León Hebreo y compuso los Comentarios reales. Vivió en Córdoba con mucha religión. Murió ejemplar: dotó esta capilla. Enterróse en ella. Vinculó sus bienes al sufragio de las ánimas del purgatorio. Son patronos perpetuos los señores Deán y Cabildo de esta santa iglesia. Falleció a 23 de abril de 1616”.
Su primera obra publicada sería una traducción del italiano de “Tres Diálogos de Amor” del platónico León Hebreo, publicada en 1590, obra que conocería Miguel de Cervantes, quien coincidiría con él en Montilla, pues ejercía como recaudador de impuestos. En la obra de este poeta barroco del Siglo de Oro destacan, “Comentarios Reales de los Incas” (Lisboa, 1609), basada en los relatos que escuchara de joven a sus familiares indígenas, de los momentos vividos por él y de las informaciones recogidas de testigos de la conquista del Perú: describe la historia, cultura y costumbres de los Incas y otros pueblos del antiguo Perú; tras el levantamiento de Túpac Amaru II el libro sería prohibido por la Corona en todas sus colonias de América, pues era considerada sediciosa y peligrosa para sus intereses, al considerar que alentaba el recuerdo de los incas; prohibición que llegó hasta 1781. En Córdoba escribirá “Historia General del Perú”, en ella narra la conquista del Perú y el inicio del Vicerreinato, se publicaría póstumamente en 1617.
En 1596 redacta la “Relación de la descendencia de Garci-Pérez de Vargas”, a cuya familia pertenece, en 1613 escribe “Conquista del Perú”. También fue autor de numerosa poesía.
En el año 1978 el rey Juan Carlos I entregó una arqueta con parte de sus cenizas, para que reposasen en la Catedral de Cusco.
La casi total ausencia de mujeres castellanas en los territorios americanos causó problemas desde el principio, y determinó la tendencia a buscar esposas o parejas no formales entre las mujeres locales, estas relaciones entre conquistadores y mujeres nativas estaban llenas de irregularidades y vacíos jurídicos. Por ello el año 1514 el rey Fernando II, el Católico, aprobó una real cédula que validaba cualquier matrimonio entre varones castellanos y mujeres indígenas. Sería el primer gobierno de la época que reconocería el matrimonio mestizo. Catorce años antes, en el 1500, los monarcas publicaron una real cédula prohibiendo su esclavización.
Al final de “Deanes”, en la esquina izquierda se abre la “Taberna Rafaé”, inaugurada en 1977 con una pequeña producción de vino elaborada in situ: en la actualidad este espacio se conserva como un reservado del restaurante.



