
En dirección opuesta a la calle «Judería» se inicia la calle «Manriquez«, nombre con el ya aparece en el plano de 1851 y que lo toma por haber tenido su casa solariega, en el número dos, una familia con este nombre. En el número 2 una reja nos da acceso a las instalaciones que desde el año dos mil tiene la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico de la Junta de Andalucía, era parte del convento de San Pedro de Alcántara, y posterior casa solariega del Marqués de Santa Rosa, pero poco es lo que conserva de su pasado. La entrada se hace por un patio que nos llevará a una escalera sin decorar, con los escalones de mármol negro, en el interior se conserva otro patio en el que aún perdura parte del pórtico de columnas. Marqués de Santa Rosa es un título nobiliario concedido por el Vaticano el año 1895 a Ricardo Belmonte Cárdenas (1837-1908). Bautizado en la iglesia de San Pedro, estudió Derecho Civil en Madrid, tras ello fue requerido por su tío el general Lara y Cárdenas, para desempeñar diferentes puestos en la Administración en Cuba. Allí se doctoró en Derecho por la Universidad de la Habana y publicó en 1872 «Influencia y esplendor de la iglesia española en la época de los Reyes Católicos hasta Felipe II». Fue jefe de Voluntarios de la Isla de Cuba y abogado en San Fernando, en la bahía de Cienfuegos, en la costa sur. Regresará a Córdoba en 1878, tras haber contraído matrimonio y haberse firmado la Paz de Zanjón o Pacto del Zanjón por el que se establecía la capitulación del Ejército Liberador Cubano frente a las tropas españolas, poniendo fin a la llamada Guerra de los 10 años.

Según el censo electoral de 1890 en Córdoba, Ricardo Belmonte estaba domiciliado en la calle “Judería, 8”, pues esta era el acceso a la casa solariega, de la que se segregó una parte. De ideología conservadora, fue presidente de la Diputación de Córdoba entre los años 1878 y 1880, senador por Córdoba (1884-1885) y por Málaga (1896-1898). Era propietario del cortijo de Villarrealejos (próximo a la “Cuesta del Espino”), donde construyó un edificio a imagen y semejanza de las haciendas cubanas, así surge la Hacienda Santa Rosa. Un primer cuerpo de dos plantas y un gran patio central, con una palmera, al que se accede por un gran arco coronado por un balcón y adornado por cuatro grandes faroles, con el nombre Santa Rosa en el dintel.
Tras perder el edificio su función palaciega, en 1932-33 se instalaría la Escuela Politécnica Superior, procedente de la calle “Julio Romero de Torres”, en donde fue creada en el año 1928. De aquí se trasladó al antiguo Gobierno Civil (calle Carbonell y Morand) y después al Parque Cruz Conde. Después de la guerra, en 1940, se instaló una sede del “Auxilio Social”, cuya finalidad era prestar un conjunto de funciones asistenciales como la asistencia a indigentes, la fundación de establecimientos que atiendan la subsistencia y la educación de huérfanos pobres y la infancia necesitada en general.

En el número 4 se encuentra la “casa de los Manriques” (o Manríquez), es del siglo XVIII y reformada en el XIX, en su encalada fachada se abre la portada y balcones enrejados. La portada barroca posee un vano adintelado adornado con una guirnalda de flores, sobre la que se sitúa un friso curvilíneo parido por un balcón adornado con el escudo heráldico familiar. Pasada la portada, se nos presenta un zaguán empedrado y con un techo con vigas de madera; el patio porticado fue restaurado a finales del XIX, dotándolo de los soportes metálicos; en el fondo de la casa se levanta el jardín.
Tras la adquisición por la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía, en ella se ubicó el Mercado de Artesanía de Andalucía, tras su cierre, en el año 2014 se instalará aquí un espacio gastronómico, “Los Patios de la Marquesa”, que aprovechando las habitaciones, instala nueve “puestos” que venden sus productos para ser consumidos en los patios. En la actualidad es un restaurante.



En la casa número 1, fue donde se inició la actual entidad bancaria CAJASUR, era la Antigua Casa de la Tercia, edificio de los siglos XVI y XVII, construido por el Cabildo Catedralicio para guardar los granos procedentes de la cobranza de los diezmos. Más tarde fue Colegio del Ángel para niños del Coro de la Catedral y posteriormente Casa Central de Expósitos y en el siglo XIX se creará aquí el “Monte de Piedad”. pero de él hablaremos cuando paseemos por esta estrecha calle de “Medina y Corella”, dedicada a su fundador.
En el número 3 de la calle se abre el “Hotel González”, en la blanca fachada se abre una portada mudéjar de dovelas engatilladas, era la casa los señores de Bernuy, que fueron los marqueses de Benamejí, título creado en 1675 por Carlos II a favor de José Diego de Bernuy y Mendoza, V Señor de Benamejí, en 1815 se le otorgó la Grandeza de España.

Es una casa mudéjar del siglo XVI, en el año 2021 se segregó el patio, hasta entonces perteneciente a la cafetería del hotel, para unirlo a un comercio de recuerdos; en este patio se conserva una arcada de cuatro arcos menores de medio punto, con columnas, fustes y capiteles árabes, dos de ellos del s. X; una de las columnas está añadida en su base para tomar la misma altura que las otras, para ello utiliza un capitel romano invertido.
Junto al hotel, se abre desde 2015 el “Centro de Arte Rafael Botí”. Según expone la página web de este centro: “La Fundación provincial de artes plásticas Rafael Botí es un organismo autónomo local dependiente de la Delegación de Cultura de la Diputación de Córdoba. Con vocación dinamizadora busca generar movimiento a partir de los lenguajes contemporáneos del arte, activando en los municipios, gentes y artistas de la provincia de Córdoba aquello que reposa en la propia identidad y desea ser despertado como código global”.
Está dedicado al artista cordobés (1900-1995), músico, profesor de viola de la Orquesta Filarmónica de Madrid, pero sobre todo pintor, teniendo obras colgadas en diversos museos, como el Reina Sofía de Madrid.

A esta altura se abre la plaza Judá Leví, pero continuamos recorriendo «Manriquez», en el edificio número 11 tenían su casa los Marqueses de la Motilla, construida en el siglo XV, en el siglo XIX se le segregó una parte que lindaba con la actual “calleja del Salmorejo”, ocupada actualmente por el inmueble nº 13. Del edificio original casi nada queda o está oculto por las obras posteriores, se conserva parte de las caballerizas, pero dividida en dos partes, correspondiendo una a cada uno de los edificios. Mantiene un patio con un suelo enchinado formando un mosaico al que se abren las dos plantas de la casa; la planta inferior porticada con arcos de ladrillo de medio punto, el vano entre ellos se decora con azulejos; la planta alta poseía una estructura similar a la baja, pero en la actualidad se encuentra tabicada, abriendo balcones.

Al fondo de la casa se abre un extenso jardín; y entre las dependencias posee un patio de carruajes que comunica con las que fueran cuadras, de dos crujías separadas por una arquería mudéjar. Al fallecer los Marqueses de la Motilla dejan esta casa a uno de sus hijos que era sacerdote del Opus Dei, quien en su testamento donará la casa al Opus Dei, instalándose en ella el “Club Alcorce”.
El marquesado de la Motilla fue creado por el Carlos II en 1679 en beneficio de Francisco Fernández de Santillán y Quesada, Veinticuatro de Sevilla.





