
Salimos de “Villaceballos” atravesando la calle “Tomás Conde” y tomamos la calle que se abre frente, es “Albucasís”. Abu-IQasim al-Zahrwi (Albucasís), nació en el año 936 en Madinat al-Zahra. Se saben muy pocas cosas de su vida más allá de los que explica en sus propias obras, su nombre aparece mencionado por primera vez en una obra de ibn Hazm que lo cita entre los médicos más famosos de al-Ándalus. Como médico es considerado uno de los padres y el fundador de la cirugía moderna. En sus textos combinaba las enseñanzas clásicas greco-latinas, con los conocimientos de la ciencia del próximo oriente, fueron la base de los procedimientos quirúrgicos europeos hasta el renacimiento. Su mayor contribución a la historia es al-Tasrif, una obra de treinta volúmenes sobre la práctica médica, donde recopiló todo el conocimiento médico y farmacéutico de la época. Fue un innovador en las artes médicas, siendo el primero en emplear el hilo de seda en las suturas.

En su obra describe los procedimientos que utilizaba en sus operaciones de ojos, oídos, garganta, amputaciones, implantes de dientes, etc. Inventó el fórceps para extracción de fetos muertos y describe el uso de fórceps en trabajo de partos. Introduce el uso de ligadura para controlar la sangre de arterias en cauterización.
Desarrolló más de 200 nuevos instrumentos quirúrgicos que describe en el último libro de su enciclopedia, la cual fue profusamente estudiada en toda Europa durante más de cinco siglos después de su muerte.
El anterior nombre de la calle “Albucasís” era el de «Portería de San Pedro de Alcántara», pues se encontraba en esta calle, su portada fue trasladada en 1968, al edificio de la Diputación Provincial, al ampliarse éste para transformarse en el “Palacio de la Diputación Provincial”, dirigida por el arquitecto Rafael de la Hoz, se le añadió una nave al norte, es la portada que da a la explanada del aparcamiento.

En el número seis de esta calle se encuentra una antigua casa solariega que pasó a ser casa de vecinos, posee tres patios, el primero de ellos, con un suelo de piedra, el segundo es el más grande de los tres, en su centro una modesta fuente y en uno de sus laterales un pórtico de tres arcos, estando la planta alta tabicada abriendo balcones en los intercolumnios. El tercer patio era el de los servicios, lavadero y pozo.



