El Patio de Mujeres

La entrada a el Alcázar de los Reyes Cristianos la haremos por la avenida del Alcázar, por una puerta barroca, con dintel recto adovelado flanqueada por dos columnas dóricas con semi-frontones curvos partidos rematados con pináculos. Es una reforma de una puerta almohade, como certifican los sillares almohadillados. Tras pasar el muro, el otro lado de la puerta conserva su estructura de época almohade, donde se aprecian las jambas del arco interior con las que se enrasaban las hojas de cierre de la puerta cuando esta estaba abierta, así como un mayor número de sillares almohadillados almohades. Este lado estuvo oculto hasta la restauración de 2023. Esta puerta no era una puerta al exterior del conjunto arquitectónico, daba al huerto del alcázar, pues las murallas sur se encuentran junto al río, el espacio de la avenida fue tomado para hacer la calle.

Puerta barroca en el exterior

Al entrar nos encontramos un espacio abierto en el que sus paredes muestran el paso de las distintas épocas arquitectónicas del recinto. Este espacio fue utilizado como patio de mujeres durante el periodo de prisión, pues era mixta, mujeres en la zona este y los hombres en la oeste, su patio era el “morisco”.

A la izquierda, puerta almohe en el interior

En los años setenta del siglo XX se realizó una profunda actuación en el “Patio de Mujeres”, en ella se demolieron las edificaciones de la antigua prisión y se hicieron unos pozos de cimentación para levantar allí un palacio de congresos que no fue autorizado. Gracias a eso, y a las excavaciones realizadas en la década del 2000, se han conservado innumerables vestigios de todos los tiempos en este espacio de 752 metros cuadrados, que es una impresionante área arqueológica de enorme interés patrimonial e histórico.

Material arqueológico en el Patio de Mujeres

Aquí fueron demolidas casi todas las construcciones de la prisión salvo en la zona más septentrional en que se conserva parte de lo añadido en los siglos XVI-XVII. En este extremo norte hay un baño que formaba parte de complejo residencial palatino.  

En la planta interior, adosados al muro norte del edificio y bajo el Salón de los Mosaicos, se encuentran las termas o salas dedicadas a los baños del rey, posiblemente de la época de Alfonso XI. Se accede por un pequeño patio hacia la zona de vestuario y en las tres salas siguientes se suceden consecutivamente los procesos termales tradicionales de origen romano recogidos por los musulmanes: la sala fría, la templada y la de vapor y aguas calientes, junto a una zona contigua en la que estaban el horno y la caldera para el agua caliente, que transcurría por conductos de arcilla cocida a través del suelo y las paredes. Los muros son de duro tapial y se conserva parte del pavimento original con grandes losas de mármoles.

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