
De continuar por “Postrera” llegaríamos al final del barrio, pues es una de las tres calles paralelas sobre la que se articula, pero tomemos “Puerta Sevilla”, que nos comunica con la citada puerta. A ella nos sale la pequeña calle “Duartas”, su vivienda número dos participa en el Concurso de patios en la modalidad de arquitectura moderna, pues fue transformada en 1990 como casa de vecinos a unifamiliar; el zaguán da paso a un patio rectangular, en un lateral una galería de dos plantas.

Casi frente a ella se abre la calle “Enmedio”, nombre que toma por ser la calle “de en medio” de las tres que corren paralelas. Aquí las viviendas son todas del siglo XX y un pequeño pasaje con el nombre “Juan Pareja” la une a la calle “Postrera”.

Una de las tabernas más populares de Córdoba es la “Taberna San Miguel, El Pisto”, situada junto a la iglesia de San Miguel. Dicha taberna tuvo su origen en otra situada en el número 1 de esta calle, se hizo famosa en los años del 30 al 50 del s. XX. Estaba regentada por Rafael López «El Pisto», poseía un patio encalado con macetas en sus paredes, donde se reunían los aficionados al flamenco alrededor de toques de guitara y cantes por soleares. Su clientela era del señorío cordobés a la vez que vecinos del barrio que querían saborear los cantes hasta altas horas de la noche. Asiduo a la taberna era su cuñado, el guitarrista, Rafael “El Tomate”, iniciador de una dinastía flamenca que ya va por la sexta generación. Al realizar unas reformas en el local, que no era de su propiedad, fue denunciado y tuvo que dejar el negocio, Rafael murió en 1967 y su hijo José López Muñoz «El Pisto» continuó con el apodo y montó la actual Taberna «El Pisto» de San Miguel.
El apodo del “Pisto” es una transformación, no se sabe el motivo, del apodo que tenía su abuelo, que era el santero que cuidaba la ermita del Alcázar Viejo, el abuelo “Pito”, cuando iba de madrugada a cuidar a su santería, tenía la costumbre de ir silbando por la calle y los vecinos que lo oían cuando pasaba decían: “Ahí va el Pito”.
En esta calle, durante la segunda parte del siglo XX, existió una de las platerías más famosas en la “ciudad de los plateros”, “La Milagrosa”, ocupaba la casa número 13, se dedicaba a la fabricación, reparación y venta de artículos de joyería, principalmente platería.
Continuamos hacia “Puerta Sevilla”, y llegamos a la tercera “calle paralela” y la principal del barrio, la calle “San Basilio”, nombre que toma del convento de monjes basilios fundado en 1590, en esta calle. En la esquina vemos la “Taberna de la Viuda”, abierta por la empresa Rosales en 2001 y tomará el nombre de una anterior fundada en 1920.





