
La plaza de «Abades” data del año 1528, tomaría el nombre actual en el siglo XVIII, al cambiar el topónimo de «Santa Clara», que poseía por llegar hasta aquí el convento de este nombre, del que hablaremos en la calle «Rey Heredia». En la plaza se conserva la casa número 4, es de primeros del XX, construida en estilo neocalifal, con ventanas que imitan, en una de sus plantas, las arcadas de la mezquita, es obra del arquitecto Francisco Azorín Izquierdo, del que hablamos en la calle “Torrijos”, la obra pertenece a una época en la que se mezcla el neoclasicismo con la exaltación del regionalismo. construyéndose algunos edificios inspirados en las arcadas de la mezquita, el principal ejemplo es el actual Rectorado de la Universidad.

Frente al edificio número 4 se encuentra la portada de la que fuera ermita de la Concepción, fundada en el siglo XVIII al descubrirse, una centuria antes, un lienzo con la imagen de esta Virgen, cuando se realizaban obras sobre la tapia del convento de Santa Clara. Cuenta la leyenda que estando trabajando en la pared del convento de Santa Clara un albañil encontró un tabique, y pareciéndole ver luz por una rendija tiró de los ladrillos, descubriendo un arco y dentro el cuadro de la Virgen, con dos farolillos que se apagaron al darles el viento. A las muestras de admiración y alegría acudió gente, y la noticia pronto se divulgaría por la ciudad, acudiendo a verla y empezando atribuirle milagros.

En 1682, el I conde de Valdelagrana costeó la creación de una ermita en este lugar, lo que promovió un pleito con el vecino convento de Santa Clara, al reclamar éstas como de su propiedad la imagen al haber aparecido sobre una pared del convento, tras perder éstas el pleito, se concluyó la ermita y se instaló en ella la imagen el 9 de abril de 1750, era tan pequeña que las puertas casi tocaban el altar y los feligreses oían misa en la plaza, por lo que el obispo Juan Alfonso de Alburquerque (1857-1874) ordenaría su cierre.
En el año 2021 se abrieron aquí unos apartamentos turísticos, “La Ermita Suites”, el primer monumento cordobés convertido a la hostelería, al reformar una ermita de 1700 y otros dos edificios contiguos, la entrada a un antiguo mercado municipal de 1878 y una antigua casa de vecino. Destaca el gran arco que abre a la calle “Osio”, es obra del arquitecto cordobés Enrique Tienda Pesquero (1894-1972), la azotea está almenada con merlones de imitación califal. El solar era parte del Convento de Santa Clara. A nivel artístico y patrimonial el principal elemento es la cúpula del siglo XVIII, en la entrada principal y donde se han recuperado antiguas letanías a la Inmaculada Concepción, pinturas originales que fueron testigos de las misas que se celebraron justo aquí hasta finales del siglo XIX. La suite, en la última planta, posee frescos originales del siglo XVIII.


Tras la desamortización, en el siglo XIX, del convento de Santa Clara, lo adquiere por subasta en 1872, el médicoMariano Vázquez, autor de un manual para comadronas y parteras, e introductor en Córdoba de algo tan revolucionario en su momento como fue la higiene en los quirófanos con el denominado método Lister, “el hombre que esterilizó la cirugía”. El proyecto se lo realizó Amadeo Rodríguez, autor de la plaza de toros de los Tejares (1866), del Gran Teatro (1873) y del Hotel Suizo (1876), entre otras obras. El circo ocupaba una parcela de 881 metros cuadrados, teniendo un aforo de 1.500 espectadores, repartidos en sillas de pista, palcos y gradas. Se inauguró el 30 de abril de 1873.
El circo se anunciaba como Circo de Santa Clara y otras como el Circo de la plaza de Abades, en él también se celebraron zarzuelas y bailes. Cinco años más tarde, 1878, cierra el circo y se transforma en mercado, pero manteniendo su forma circular. En 1889 se desplomó una parte del mismo cuando el recinto se encontraba cerrado, por lo que no hubo víctimas personales, lo herederos del promotor, ya fallecido, dieron por finalizado el negocio. En 1889 salió a subasta el edificio fue derribado por el Ayuntamiento, quedando tan solo el gran arco que hacía de entrada.




