Casa Mudéjar

Cierra la calle un magnífico edificio, la “Casa Mudéjar”, fruto de la unión de cinco casas, cuatro patios y un torreón, construidos entre los siglos XIV y XV, que la hacen un laberinto de galerías que conectan con patios y estancias. En un principio eran siete las casas que la componían, una de ellas es la derruida al final de “Samuel de los Santos”, que linda con ella, y con la que se ha descubierto que compartía pozo. La otra, era por donde tenía la entrada principal la casa, daba al convento de la Encarnación, al que partía en dos y obligaba a las monjas a salir a la calle para pasar de un lado a otro, por lo que las monjas solicitaron al obispado, propietario por entonces de la casa, que cerrase esa calle y fuese añadida al convento, cosa que se autorizó, mediante el abono de unas reformas en la casa por parte de las monjas. Desde ese momento la entrada a la vivienda sería la actual.

Entrada a la «Casa Mudéjar”, sede de “Casa Árabe”
 

Conserva intacta su antigua estructura y organización, de una arquitectura doméstica y señorial puramente mudéjar, fue morada de importantes familias cordobesas como los Córdoba, los Venegas o del corregidor Pedro Zapata (1592-1597), hasta que se finalizó la construcción del edificio encargado por él a Juan de Ochoa, en la plaza de la Corredera, para prisión y vivienda del corregidor. La casa mantiene gran parte de sus elementos arquitectónicos originales a pesar de los diferentes usos que ha tenido a lo largo del tiempo: palacio, vivienda, sede del Museo Arqueológico de Córdoba entre 1923 y 1959, proyecto para museo etnológico en los años ochenta y dependencias administrativas y culturales en los noventa. Durante la excavación del palacio de Cercadillas, fue el lugar donde trabajaron los arqueólogos y otros técnicos, y se depositaron muchos de los materiales encontrados en la excavación, pues aquí estaba la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía.

Patio de entrada

A través de su sobria pero bella y majestuosa portada adintelada, entramos en un alargado zaguán empedrado y acodado a la izquierda, con poyete para ayudar a montar en cabalgadura, nos lleva al “Patio de Recibo”, donde estaban las cuadras (aún conservan los pesebres), las cocheras para carruajes era la actual conserjería. Durante las reformas para adaptación a Casa Árabe, sobre las cuadras se construyó un apartamento, de un dormitorio, para dar servicio a personas que vienen a realizar cometidos a esta institución. La pared principal posee una triple arquería mudéjar con pilares octogonales y capiteles góticos (s. XV–XVI), en la segunda planta se abren balcones de época posterior. Junto al pórtico se encuentra una fuente renacentista con mascarón.

Patio de entrada, cuadras en la planta baja
Cuadras, con acceso desde el patio

Pasamos al interior y tomemos a la izquierda para acceder a un patio con un “pórtico castellano”, este tipo se documenta en Córdoba desde el siglo XV, coincidiendo con la repoblación del Alcázar Viejo por los ballesteros. Este pórtico se caracteriza por el dintel recto de madera, sustentado por pies del mismo material, a modo de columnas que soportan la gruesa viga de madera, que sustenta la planta superior. En Córdoba la viga solía sustentase por columnas o pilares de ladrillo, dejando la madera para el piso superior, al tener menor peso. Estos pórticos, por su menor coste, fueron más empleados en las casas humildes y en patios de servicio. Este patio es el llamado “del Abrevadero”, pues en él se sitúa una gran alberca, que sirvió de abrevadero y se data en el siglo XVII.

Alberca

Al lado derecho de la casa se encuentra el patio principal, que conserva elementos de mayor antigüedad. El suelo es peculiar, pues está empedrado, pero posee un marco de ladrillo y olambrillas (pequeño azulejo cuadrangular) de época reciente. En él se instala una fuente con un pilón octogonal decorado con azulejos y un pozo. Destaca en el patio su bello pórtico de tres arcos de ladrillo, de medio punto, que descansan sobre material de acarreo, concretamente columnas y capiteles califales “de avispero”. En la galería del pórtico destacan los huecos de dos alacenas (hueco de una pared en el que se disponen estantes a modo de armario), únicos ejemplares conservados en Córdoba de alacenas decoradas con yeserías, de la misma forma que las portadas. El techo de este espacio pudiera ser de las obras de adaptación para museo a primeros del siglo XX.

Patio principal
Arquería del patio principal

Tras pasar el arco de la galería, decorado con hojas de pimiento (los árabes solían representar en este tipo de relieves hojas de plantas), accedemos a una sala expositiva, espacio que conserva en sus extremos las primitivas habitaciones, separadas mediante arcos con decoración de yeserías. El techo se cubre con un bello alfarje (techo de madera entrelazada que en muchos casos se labra y se pinta adicionalmente) de 8 x 3,5 metros, decorado con motivos vegetales y el escudo de los Venegas, barras azules sobre fondo de plata. En el suelo de la sala se conserva parte de las pequeñas losas originales.

Donde actualmente se encuentra la sala de conferencias era otro patio, por carecer de importancia, se utilizó para construir este espacio.

En el patio, en la pared opuesta al pórtico se abre una puerta que nos da acceso a la escalera que nos llevará al Palacio Alto, utilizado normalmente en invierno. Accedemos a la zona intermedia de la escalera de dos tiros, uno baja al patio de entrada y el otro va a la zona alta, como curiosidad no finaliza en el típico doble arco con columna descansando en el pretil tan utilizado en el barroco, sustituye el doble arco en dos espacios adintelados, partidos por la columna coronada con un capitel califal. En la planta alta se conserva la cocina, con sus fogones y los azulejos originales en un magnífico estado, tras la restauración, pues estaban muy ennegrecidos.

Cocina

La estancia principal del “palacio alto” es la que se encuentra sobre la sala del alfarje del piso bajo, teniendo la misma estructura, si bien ha perdido una de las habitaciones laterales. En ella encuentran unas pinturas murales, catalogadas por Samuel de los Santos, a modo de anchos zócalos en donde se representan figuras humanas relacionadas con las virtudes teologales, junto con paños de lacería y escudos de armas de los Fernández de Córdoba y del linaje de los Carrillo, según algunos autores. Las pinturas son obra del pintor Pedro Romana pudiendo haber sido encargadas en el año 1500, siendo la mejor muestra de pintura mudéjar de la ciudad. Destaca en la zona alta de las pinturas unos dibujos en tres dimensiones, algo inusual para la época. El lado derecho de la sala tiene una habitación que pudo ser un dormitorio, a él se accede por un arco polilobulado.

La Dirección General del Patrimonio del Estado cedió este edificio histórico a “Casa Árabe” para su sede en Córdoba. Las obras de rehabilitación y adaptación, dirigidas por el Ayuntamiento de Córdoba, fueron galardonadas con el primer Premio Ciudad Patrimonio de la Humanidad 2011, concedido por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Casa Árabe es un consorcio constituido por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Junta de Andalucía, la Comunidad de Madrid y los Ayuntamientos de Madrid y de Córdoba. Está regido por un Consejo Rector y una Dirección General. Su Alto Patronato está presidido por Sus Majestades los Reyes de España. Los principales objetivos de Casa Árabe, con sedes en Madrid y Córdoba, son reforzar las relaciones políticas bilaterales y multilaterales, fomentar y acompañar las relaciones económicas, culturales y educativas, así como la formación y el conocimiento sobre el mundo árabe y musulmán. En definitiva, Casa Árabe quiere ser un espacio de conocimiento mutuo y de reflexión compartida: un punto de encuentro. El logo de Casa Árabe, que para algunos evoca la c de “casa”, es también una estilización de la letra árabe ayn, inicial de la palabra arabi, “árabe”.

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