Horno de Cristo y Bataneros

Bocacalle de «Rey Heredia» es la estrecha “Horno de Cristo”, de la que Ramírez de Arellano en su obra “Paseos por Córdoba”, publicada en 1875, nos dice: “nada de particular ofrece y debe su nombre a un Santo Cristo que hasta 1841 estuvo en la fachada y después en el interior del horno que vemos en aquel sitio, y es uno de los más antiguos de Córdoba”.

Todas sus casas conservan el sabor a casa familiar antigua.

Al final de la calle, la portada número dos es una de las tres entradas que posee la casa-palacio que fuera del Duque de Medina Sidonia.

Horno de Cristo, 2

Frente a la portada 2 se abre la calle “Bataneros”, que en el “plano de los franceses” aparece como “Corral de Bataneros”, según Arellano “por una gran casa de vecinos del mismo nombre y donde antiguamente vivieron varios trabajadores de los batanes de paños”. Los bataneros eran los propietarios o encargados de manejar el batán, una máquina de madera que funcionaba como un molino de agua y permitía elevar y dejar caer unos grandes mazos de madera. Su finalidad era golpear el paño para compactarlo y acabar de limpiarlo, el molino de Martos conserva aún hoy sus batanes.

Esta calle en la que se conservan un par de portadas petreas adinteladas, posee forma de L, nos vuelve a llevar a “Rey Heredia”. En la última casa de esta calle una placa se dedica a “Eduardo Hernández-Pacheco y Estevan, insigne científico y naturalista. Las universidades de Córdoba y Sevilla y la Asociación de Geógrafos Españoles”.

Este científico nacido en Madrid en 1872, se doctoró en Ciencias en 1896 y tres años después ganó por oposición la cátedra de Historia Natural del Instituto de Enseñanza Secundaria de Córdoba, cargo en el que permaneció hasta 1907 en que se trasladó al Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ese mismo año la Real Sociedad Española de Historia Natural lo designa para una expedición a las Islas Canarias orientales, centrando sus estudios en la vulcanología de Lanzarote. Realizó diversos estudios geológicos del país y otros países europeos. Sus trabajos en el Museo los compaginó con la cátedra en la Universidad Central de Madrid. Fue uno de los fundadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Calle Bataneros

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