Altares del Cristo del Punto y de Santa Marta

En la zona frente al altar de la Encarnación podemos ver varios altares dos de ellos sobre el muro de separación de la ampliación de Al-Hakam II y Almanzor, el más cercano es el del “Cristo del Punto”. Fue instalado en este lugar tras desmontarse la capilla en la que si situaba, ésta se puede ver en el plano de la Mezquita de 1741, en la esquina suroeste de la última ampliación.

Su historia se remonta a 1363 cuando el Cabildo decide la construcción de un altar con la advocación de San Sebastián, como protector ante la peste, epidemia que se estaba extendiendo por Castilla. Este santo se convierte en uno de los más importantes protectores ante la peste. Cuatro años más tarde se concede un espacio al canónigo Juan Fernández de Jerez para su enterramiento, el cual no podría cerrar. La capilla fue creada por el Cabildo en 1570, dedicada a San Sebastián, pero siempre se le conoció como “Sacristía del Punto”. La palabra “punto” tiene aquí una acepción referida a algo pequeño, mínimo. La capilla ocupaba un pequeño espacio, que fue designado por el cabildo para que en él se dijeran las misas privadas, o rezadas, que tenían una duración menor que las cantadas y por lo cual eran llamadas “misas del punto”, de ahí la denominación con la que se le conoció. En un tiempo se llegaron a dar hasta 25 misas diarias, desde el alba hasta a medianoche, contándose hasta 9000 misas al año, según Manuel Nieto Cumplido.

El retablo es obra de Teodosio Sánchez de Rueda entre 1703 y 1709, en el banco se encuentran tres imágenes alojadas en otras tantas hornacinas, en la central San Sebastián. El cuerpo central es de una sola calle, flanqueado por columnas salomónicas, en él se encuentra un Crucificado del siglo XVI con una apariencia muy ligera; está fabricado con una técnica americana prehispánica, cuyas técnicas fueron copiadas por los españoles a su llegada al nuevo continente, se realiza con cañaheja, pasta de caña de maíz, lino y cáñamo.

Delante del altar se encuentra una de las pocas cúpulas barrocas que se encuentran en la Mezquita -Catedral, durante la etapa barroca, el liwan sufrió la reforma de sus techos, se taparon los artesonados de madera con bóveda de yesería, como aún se puede ver el algunas calles de la ampliación de Almanzor, en ellas se llegaron a abrir cúpulas que iluminaran los altares.

Próximo al altar del Punto se encuentra el dedicado a Santa Marta, capilla fundada por primera vez en el año 1393, cuando el Cabildo de la Catedral cede este espacio a don Juan Fernández de Frías, bachiller en decretos y chantre, de la capilla de Santa Marta, situada entre las de San Sebastián y San Benito. En 1454 se realiza una segunda fundación a cargo del canónigo Pedro Martínez de Salinas, bachiller, creando una capellanía para sufragios por su alma. En 1601, se concedió al racionero Cristóbal de Almoguera autorización para “adornar y ampliar dicho altar” y dándole sepultura.

Sobre la mesa de azulejos (s. XIV) se encuentra un retablo obra de Juan de Ortuño en 1602, que fue cortado en la parte superior al realizar la bóveda barroca a inicios del XVIII. La puerta del sagrario se decora con un lienzo de “Nuestra Señora de la Leche”, del siglo XVIII. En el año 1985 se instaló en el retablo que había sido de “Santa Marta”, el lienzo actual donde se representa a “Limpia Concepción”, realizada por el cordobés Antonio del Castillo (1616-1668), anteriormente el cuadro se encontraba a los pies del crucero, desconociéndose quien era su autor.

Antonio del Castillo, uno de los mejores pintores del barroco andaluz, realizó al menos nueve Inmaculadas, la de este altar dirige su mirada hacia arriba, mientras las manos señalan hacia abajo, representa su intercepción de sus devotos al Padre. A los pies, en una nube, angelitos portan alegorías marianas, entre ellos  un espejo, varias rosas, un lirio, la azucena, la palma y el olivo.

En el altar más próximo al crucero catedralicio se encuentra la imagen de la Virgen del Mayor Dolor, una imagen de finales del XVIII, obra de Joaquín Arali. Esta imagen, hasta finales del siglo XX, se encontraba en la capilla “Santa María Magdalena”, en el muro norte.

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