Rey Heredia

La calle «José Rey Heredia», debe su topónimo al estudioso y escritor de temas matemáticos, nacido en Córdoba en 1818 en la calle “Moriscos” y fallecido en el número doce de esta calle el año 1861. Inició su formación en el colegio de Santa Catalina y en el Seminario de San Pelagio, licenciándose en Filosofía y Letras. Impartió clases de Lógica en Ciudad Real y Madrid. Como filósofo, se esforzó en propagar las ideas de Kant con un sentido pedagógico para hacerlas comprensibles. En 1855 escribió el libro que le hizo pasar a la posteridad, «Teoría transcendental de las cantidades imaginarias», aunque fue publicado tras su muerte.  Está considerado uno de los grandes pensadores de la España del XIX, fue miembro de la Real Academia de Córdoba.

La calle “Rey Heredia” está cargada de historia, ya cuando Córdoba era “Colonia Patricia”, el Cardo Maximus o eje principal N-S se bifurcó en dos ramales, uno de los cuales coincidía con el trazado actual de la calle Rey Heredia. Dicho ramal se creó con la ampliación de la ciudad en época del emperador Augusto, comunicaba la zona central de la ciudad con la puerta existente en el ángulo SE, la llamada posteriormente “Puerta de la Pescadería”. En época del califato existía una mezquita a la que se le añadió un alminar a finales del siglo X y en donde en el siglo XIII se construyó un convento. En el número 13 tuvo residencia el Duque de Medina Sidonia, hijo ilegítimo del rey Enrique II de Castilla, nacido en el castillo de Cabra. De esta casa se trata en una página independiente.

Centro de Arte Pepe Espaliú

Bajamos “Rey Heredia” desde el inicio de su numeración, podemos ver la espadaña del convento de la Encarnación. Esta calle reúne varias casas que cumplen el centenar de años, conservando algunas de ellas elementos más antiguos.

En el número 1, edificio propiedad de la sociedad municipal “Vimcorsa”, se encuentra el “Centro de Arte Pepe Espaliú”, es una casa unifamiliar del siglo XVIII con patio porticado, que fue restaurada por Vimcorsa en el año 2010 para albergar la colección de este artista. Espaliú nació en Córdoba en 1955, sería una de las personalidades más destacadas de la segunda generación de artistas españoles de los ochenta.

En la casa se exponen unas 40 obras del artista, unas de propiedad municipal y otras cedidas, conservándose también su biblioteca personal que fue donada en 1994, de manera póstuma a Arteleku, un espacio de experimentación plástica pionero en España al que el artista estuvo profundamente vinculado durante los últimos años de su vida; con motivo del cierre definitivo de la institución, la biblioteca personal llegaría al centro que lleva su nombre, está compuesta por unos 4.000 volúmenes, en los que abundan los textos filosóficos, la poesía y, cómo no, los catálogos y revistas de arte.

Espaliú fue un artista polifacético, trabajó la pintura, la escultura y la poesía. En la última etapa de su vida su obra estaría muy marcada por el sida, enfermedad que padeció, estando marcada por una fuerza y una expresividad desbordantes, buscando entre otras cosas que todos nos comprometiéramos con esta enfermedad. Su formación se desarrolló en Barcelona y París, toda su obra se desarrolla entre los años 1986 a 1993. Fue uno de los artistas españoles con mayor proyección internacional en la segunda mitad de los años 80, teniendo exposiciones en Ámsterdam, Venecia, Nueva York y París. Fallecería en el año 1993.

Rey Heredia, 3

Continuamos recorriendo la calle, si pasamos al zaguán de las casas 5 y 3, podemos apreciar que este se abre a patios porticados, y destaca el amplio zaguán del número 3, con un sencillo artesonado de madera. La casa número 8 conserva su balcón cerrado con una cristalera de madera, de las que ya quedan pocas en la ciudad.

Rey Heredia, 5

La gran mayoría de los edificios de la calle “Rey Heredia” poseen una antigüedad de más de cien años, conservando algunos de ellos elementos, al menos, del siglo XVIII, el primer caso que encontramos es la casa número dos.

Bajamos la calle contemplando la bella imagen de la espadaña de la Encarnación, pasada la Casa del Duque, la calle hace un pequeño ensanche a la altura del número 12, donde se encuentra el hostal “La Milagrosa”, en cuya fachada se encuentra una placa, instalada en 1902, que indica que aquí murió don José María Rey y Herrera, “Sabio matemático y filósofo”. en el año 1861, año en el que cambió el nombre a la calle por el del matemático.

Este tramo de la calle “Rey Heredia”, aparece en el plano de 1811 como “Santa Clara”. En esta zona se encuentra la casa número 15, una vivienda unifamiliar con elementos, al menos de XIX, en donde su zaguán nos deja ver el patio a través de una hermosa reja de forja.

La gran mayoría de los edificios de la calle “Rey Heredia” poseen una antigüedad de más de cien años, conservando algunos de ellos elementos, al menos, del siglo XVIII, el primer caso que encontramos es la casa número dos.

Bajamos la calle contemplando la bella imagen de la espadaña de la Encarnación, pasada la Casa del Duque, la calle hace un pequeño ensanche a la altura del número 12, donde se encuentra el hostal “La Milagrosa”, en cuya fachada se encuentra una placa, instalada en 1902, que indica que aquí murió don José María Rey y Herrera, “Sabio matemático y filósofo”. en el año 1861, año en el que cambió el nombre a la calle por el del matemático.

Este tramo de la calle “Rey Heredia”, aparece en el plano de 1811 como “Santa Clara”. En esta zona se encuentra la casa número 15, una vivienda unifamiliar con elementos al menos de XIX, en donde su zaguán nos deja ver el patio a través de una hermosa reja de forja.

Frente a “Bataneros” nos sale la calle “Osio”, de la que ya hablamos, y en su esquina se encuentra uno de los edificios con más historia y más abandonado por la administración, el antiguo Convento de Santa Clara, del que se trata en una página independiente.

Este tramo recibió el nombre de “Santa Clara” con el que aparece en los planos de 1811 y 1851, apareciendo con el nombre actual en el plano de 1884. Son varias casas de diversa antigüedad las que se encuentran en esta calle, pues desde la Edad Media fue ocupada por las capas altas de la sociedad. Muchas de las fachadas de las casas que aquí abren conservan el sabor del XIX, algunas de ellas con hermosas rejas en sus balcones, como las número 25, 26 ó 31. Portadas adinteladas como la 28. Casi todas ellas con su zaguán y reja que nos separa del patio interior, como es la número 17, esquina con “Bataneros”, o la 26 que se adaptó para el hostal “El Antiguo Convento”, que junto con la 24 se sitúan sobre el solar del que fuera convento, y como hemos mencionado, el patio claustrado de la casa 24 es el mismo que hemos citado en las oficinas municipales, dividido por una pared.

Rey Heredia, 23

El edificio 23, frente al antiguo convento, es una antigua casa de la que se desconocen sus antiguos propietarios, pero según Manuel Ramos Gil, debió ser Casa Mayorazgo, de una familia muy principal. Fue la casa-taller del escultor y restaurador cordobés Miguel Arjona Navarro (1933-2012). La portada gótica nos da acceso a un zaguán que a su vez abre dos accesos a un primer patio o jardín, desde el que una doble arcada nos llevará al patio principal de la vivienda, está porticado en varios estilos, mudéjar, uno de sus lados, con columnas ochavadas de ladrillo, que sostienen arcos del mismo material, la otra galería posee columnas de piedra y capiteles renacentistas.

Cabeza de San Juan

Arjona entraría con 14 años a trabajar en el taller de un imaginero, quien le animó a estudiar en la Escuela de Arte y Oficios, en donde tuvo de profesor a Amadeo Ruiz Olmos. Su primer taller lo montaría en la calle “Adarve”, desde allí pasaría a “Encarnación Agustina”, a mediados de los sesenta compraría esta casa para instalar en ella su vivienda y taller, dedicándose profundamente a la escultura religiosa y a su restauración; en el museo de Bellas Artes de Córdoba se expone “Cabeza de San Juan”, obra de 1958.

Rey Heredia, 26
Rey Heredia, 29

El número 26, fue en la segunda mitad del XX el “Hostal Rey Heredia”. Es un edificio catalogado como bien protegido en el Plan Especial del Casco Histórico. En la ficha de este documento, se indica que era una casa patio del siglo XVIII, con reformas en el XX; siendo una segregación del convento de Santa Clara.

La casa número 29 fue la de los Figueroa, vivió en ella en el siglo XVII José de Figueroa y Córdoba, poeta y dramaturgo, al que en 1649 se le admite como Caballero de la orden de Calatrava. En el siglo XVIII se sabe por el catastro, que vivía en ella José Gómez de Figueroa. La portada de la casa es de transición del gótico al renacimiento, con almohadillado rehundido, pudiéndose datar entre el siglo XV y XVI, siendo el balcón de época posterior. Los blasones, de época más tardía, representan la Cruz de Calatrava. En el amplio zaguán con suelo enchinado formando mosaico, una bella reja de forja nos separa de un hermoso patio, también enchinado, con dos pórticos enfrentados, cuyas columnas de piedra con capiteles genoveses sostienen dos arcos de ladrillo visto, enmarcados en alfiz. En el interior dispone de otros dos patios, siendo el último de amplias dimensiones.

Rey Heredia, 29

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