Convento de la Encarnación

Espadaña de La Encarnación

El edificio que da nombre a esta calle es el Convento de la Encarnación, se ubicó, en principio en la casa del chantre y canónigo Antón Ruiz de Morales, siendo el año 1503 la fecha de su fundación gracias a la donación testamentaria que hizo el canónigo Adán Ruiz (uno de los creadores de la Inquisición en Córdoba) de su casa para la creación de un beaterio; que sería dirigido por su sobrina Juana González de Morales. En el año 1509 el Papa Julio II concedería una bula por la que se autorizaba la creación de un monasterio de la Orden del Cister, bajo la advocación de La Anunciación de Nuestra Señora.

El convento recibirá en el siglo XVIII una profunda reforma, conservando del XVI el relieve de la «Anunciación» (realizado en piedra) que hay sobre la portada de la calle «Encarnación» resto de la primitiva portada renacentista; así como la portada del compás, obra de Hernán Ruiz III. El 1 de febrero de 1608 el cabildo aprueba un estatuto de limpieza de sangre por el que se exigía para profesar como religiosa de este convento no tener ascendencia que no fuera toda de religión cristiana, es decir no podía poseer ascendientes conversos.

Al entrar al zaguán destaca una gran reja que nos separa de un amplio patio con palmera y adornado con varias macetas de “costilla de Adán”, es un patio que conserva en una de sus paredes sus antiguos vestigios.

Patio de entrada

La iglesia es de una sola nave cubierta con bóveda de cañón, ha recibido un gran número de reformas, así en el XVII se dispone el coro en dos plantas, instalándose el artesonado del coro bajo. En la siguiente centuria la iglesia, al igual que el resto del convento, recibe una gran reforma transformando su decoración en la que en la actualidad vemos, un templo barroco con un retablo mayor tallado en 1732 por Fernández del Río, en donde se venera una imagen de la «Inmaculada”, trasladade aquí desde el convento de las Dueñas. Adornan la iglesia diversos cuadros y tallas del siglo XVIII. De este siglo son también dos retablos dedicados a la Inmaculada y a San Rafael.

Coro

En el coro, que se separa mediante una reja y se cubre con un artesonado del siglo XVII, se encuentran dos retablos, uno lo preside una imagen del Niño Jesús del Río, imagen encontrada en el río el año1701 y donada a las religiosas el año siguiente; el otro retablo se dedica a la Sagrada Familia (1760), alojándose en el altar, sobre una casa de plata (1708) una imagen de la Virgen de Loreto.

Haciendo la esquina del convento con la calle “Rey Heredia”, se conserva una antigua columna, como hemos visto por las calles que hemos recorrido, pero esta tiene algo especial, no solo por su grosor, es un pedestal de estatua, el profesor Ángel Ventura lo describe así “Pedestal cilíndrico de caliza micrítica gris (piedra de mina). Hallado en el s. XVI «en casa de D. Fernando de la Cerda», se colocó en el Convento de la Encarnación, que se construía por entonces, en la esquina con la c/ Rey Heredia, donde actualmente se conserva. El lugar de hallazgo no debe distar mucho del de reutilización, atendiendo a las dimensiones de la pieza (140 cm. de altura y más de 200 cm. de perímetro).. La pieza presenta una cartela rectangular ligeramente rehundida de 27 x 62 cm., donde se encuentra el texto, inscrito en letras capitales cuadradas de época augustea y 4 cm. De altura:

T(ito)·Mercelloni·Persino
Mario·aedil(i)·Hvir(o)
Coloni·et·incolae

«…Tito Mercello Persinus Marius fue edil y duumvir en Corduba, así como procurator Augusti. Como las demás familias aristocráticas, los Mercellones Persinii se enriquecieron al amparo del poder, al que rindieron culto en la persona del emperador. Sus actos de evergetismo sirvieron asimismo para constatar el poder de las élites locales. El pedestal se inscribe dentro de esta práctica, dejando constancia de la aportación económica del prócer…” 

“…El capitel es corinto-asiático, datado en las últimas décadas del siglo II d. C. Es pieza de mármol cuyo lugar de manufacturación está aún por determinar. Su conservación es deficiente, al estar expuesto en zona de tránsito continuo. El capitel guarda notables diferencias con el resto de capiteles corintio-asiáticos de Córdoba y de los conservados en la Península Ibérica, con hojas «mucho más naturales y de mayor belleza plástica» que los demás de estas características, según Márquez Moreno.”

El pedestal debió ubicarse originalmente en el complejo aterrazado occidental anejo al teatro, de carácter por tanto público y representativo siendo este personaje uno de sus evergetas, individuos que subvencionaban actos o edificios públicos con se peculio particular.

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