Calle Encarnación

Desde la Mezquita-Catedral, frente al altar de la «Virgen de los Faroles» nos sale, en pendiente, la calle “Encarnación”, nombre que toma del convento que hay al otro extremo de la calle. Con anterioridad la calle recibió los nombres de “de los Abades”, y de “La Encarnación Canónica” (plano de 1811). en el plano de 1851 ya figura con el topónimo actual.

A lo largo de la calle se encuentran varias casas, la mayoría del siglo XIX, o muy reformadas en dicha centuria, conservando algunos elementos anteriores. Frente a la sobria fachada del nº 16, se encuentra la del 19, más ornamentada, con un zaguán con zócalo de mármol y techo cubierto con un artesonado con relieves de estuco, a él se abre una portada muy decorada, con cuatro columnas de mármol rosa que enmarcan una reja fechada en 1875, a través de la que podemos ver el patio, alrededor del que se hace la vida de la casa, con el suelo empedrado haciendo mosaicos (fechado en 1874).

El edificio nº 12, se comunica con el taller de cordobán “MERYAN”, que vimos en la “Calleja de las Flores”, en una de sus salas expositivas se conserva un hermoso artesonado policromado.

En el número 17 se encuentra el hotel “Los Omeyas”, instalado en un edifico de reciente construcción.

En el edificio número 8, donde se abre el hotel “Balcón de Córdoba”, con diez habitaciones, distribuidas en dos plantas entorno a tres patios es un edificio del siglo XVII, habiendo sufrido diversas reformas. Tras el zaguán nos encontramos con el primero de los tres patios, conserva varios elementos mudéjares. El hotel tiene también salida a la plaza de la “Calleja de las Flores”.

Encarnación, 8

También destacan en esta calle los números 10, 4 y 11, ésta tras una humilde fachada, su puerta abre a un zaguán, como todas ellas, que nos da acceso a un pequeño patio que ha participado diversas veces en el certamen anual del mes de mayo.

La vivienda número 9, de la segunda mitad del siglo XX, posee una gran reja que da acceso a un patio alargado, al que se abren las viviendas. Este lugar se cree que era la casa en donde en el siglo XVI viviría el religiosoDiego Rodríguez de Lucero o “Lucero el Tenebroso”, como era conocido,​ fue nombrado encargado del Tribunal de la Inquisición de Córdoba en septiembre de 1499, desde el inicio sometió a los cordobeses al miedo con una gran represión. En diciembre de 1504 celebra un “auto de fe” en el que “quemó a ciento siete hombres iban gritando a Dios y a la Virgen que los perdonasen y diciendo que jamás tal pecado de herejía cometieron, y llamaban a los escribanos para que dieran testimonio de que morían como católicos cristianos y en la fe de Jesucristo”. Su intransigencia religiosa le llevó a procesar a fray Hernando de Talavera, antiguo confesor de la reina Isabel, por judaizante, ya que fray Hernando no aceptaba la distinción entre cristianos nuevos y viejos. Mandó derribar numerosas casas en Córdoba con el pretexto de que eran sinagogas ocultas y hubo numerosos condenados en nuevos autos de fe. Algunos nobles se dirigieron al rey Fernando, regente de Castilla, pero sin éxito, llegando a apelar al papa Julio II.

En 1506 varios nobles como el conde de Cabra y el marqués de Priego, que no apoyaban al inquisidor, instigaron al pueblo a rebelarse. El 9 de noviembre de ese año los cordobeses asaltaron el Alcázar, sede de la Inquisición, para liberar a más de 400 presos que esperaban juicio y linchar a Lucero. El inquisidor huyó por la puerta de atrás del Alcázar para salvar su vida. ​La llegada de Cisneros al cargo de inquisidor general hizo que se abriera una investigación, cuyo resultado fue la desautorización de Lucero y la reparación de algunos de los daños causados. Lucero sería nombrado canónigo de la catedral de Sevilla.

Frente a la portada del convento, en el número 1, se encuentra el que fuera Oratorio del Caballero de Gracia, creado en el año 1752 por Francisco de Olid y Vergara al fundar en Córdoba la cofradía de la Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento. El  nombre de Caballero de Gracia viene de Jacopo Dratti, un noble italiano que fundó la Congregación del Santísimo nació en Módena el año 1517 y falleció en Madrid en 1619, con 102 años. Vivió en la capital de España por motivos diplomáticos, trabajó para la Santa Sede y para Felipe II; está enterrado en el Oratorio del Caballero de Gracia en la Gran Vía de Madrid. A los 64 fue ordenado sacerdote, utilizó sus contactos e influencias dentro del mundo diplomático y cultural para fundar una asociación eucarística que todavía existe con sede en dicha iglesia madrileña, la «Antigua, Real y Venerable Congregación de Indignos Esclavos del Santísimo Sacramento«, a ella pertenecieron importantes personajes de la cultura de la época como Tirso de Molina, Calderón o Lope de Vega. Donó todas sus pertenencias a los pobres y necesitados y promovió diversas fundaciones en Madrid.

Este oratorio lleva muchos años sin uso, sus enseres fueron repartidos en diversas instituciones, por ejemplo, el retablo de Pedro Duque Cornejo, se trasladó al Seminario.

La portada es adintelada enmarcada por pilastras y se encuentra fechada en 1752. Si la pudiésemos traspasar nos llevaría a un vestíbulo con una portada barroca que da acceso a la ermita. Ésta es de planta rectangular, de un sólo tramo y cabecera plana. La nave se cubre con bóveda de arista decorada con yeserías y la cabecera con una bóveda elíptica sobre pechinas ornamentadas con decoración vegetal. El trazado de la Iglesia presenta las características propias de la arquitectura cordobesa de mediados del siglo XVIII, mostrando las pilastras cajeadas una decoración de yeserías relacionada con Pedro Duque Cornejo. 

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