Antiguo convento de Santa Clara

En la calle «Rey Heredia», esquina con «Osio», se encuentra uno de los edificios cuya arquitectura conserva restos más antiguos y diversos de la historia de la ciudad. Es el que fuera convento de San Clara, un edificio que lleva años de estudio, trabajos arqueológicos y restauraciones. En él se han localizado desde mosaicos romanos, hasta restos paleocristianos, una antigua mezquita omeya y el convento cristiano de Santa Clara.

Torre alminar de Santa Clara

Declarado Bien de Interés Cultural. Fue el primer monasterio femenino de Córdoba tras la conquista cristiana, ya que se instituyó en el año 1256, entonces con apenas ocho monjas clarisas. Fue construido sobre una mezquita del siglo X de la que aún conserva el alminar. En el siglo XIX fue abandonado, pasando la comunidad de monjas clarisas al convento de la Santa Cruz.

Su historia se remonta a tiempos paleocristianos, cuando se crea en este lugar la basílica de “Santa Catalina”, fue construida a mediados del siglo VI, cuando el sur peninsular era la provincia de Spania, del imperio bizantino, mientras que el resto de la península estaba en manos visigodas.

Escudo de Castilla León, sobre la portada del convento

Con la llegada en el 711 de los musulmanes, se prohíbe la práctica religiosa que no sea la islámica en el interior de la Medina, por lo que este templo quedaría sin uso.

En el siglo X sobre la basílica cristiana se levanta una mezquita de seiscientos metros cuadrados, con una sala de oración (liwán) de tres naves, patio y alminar. El liwán ocuparía el espacio de la nave central y la izquierda, de la antigua basílica, sus dimensiones eran de 19 x 16 m., la nave central central más ancha, separándose una de otra por medio de seis arcos de herradura apoyados en cinco columnas. También se han localizado restos del arco del mihrab y del alfiz en el muro de la qibla. Se supone que el patio estaba porticado con arquerías que, posteriormente fueron aprovechadas para la construcción del templo cristiano del siglo XIII. En el interior del edificio, de la mezquita, se conserva una cantidad relevante de esta estructura como el muro de quibla y el patio de abluciones y un arco de herradura que se puede ver en la calle Osio.

Elementos de una mezquita

Bajo el nivel de la mezquita califal se localizaron restos de un derrumbe de elementos cristianos, por lo que para el arqueólogo Pedro Marfil, quien estudió este edifico, de haber existido una mezquita emiral reutilizando la iglesia, no se habrían encontrado esos restos, por lo que se piensa que la comunidad mozárabe desmontó la iglesia, perforando el pavimento mosaico para retirar los restos humanos enterrados.

El alminar es del periodo califa, año 976, de su época islámica se conserva hasta el dintel transversal, y a partir de aquí pertenece al reinado de Alfonso XI. Hasta finales de los años 1990 el alminar conservaba las almenas escalonadas, similares a las que se ven en el muro exterior de la mezquita. Esta torre-alminar se encuentra catalogada como Bien de Interés Cultural con tipología jurídica de Monumento desde 1931.

Fotografías publicadas por «El Día de Córdoba»

Se sabe que, para atender a las abluciones de los feligreses, en la calle Rey Heredia existían unos baños, junto a esta mezquita.

Con la toma de la ciudad en 1236 por el rey Fernando III, éste cede terrenos de esta zona a su madre, Juana de Ponthieu, por lo que sería conocido como “Manzana de la Reina”, posteriormente pasarían a ser del infante don Luis, hermano de Alfonso X El Sabio. En 1265, el arcediano Miguel Día compra al infante estas casas para transformarlas en convento de monjas, siendo el primer cenobio femenino fundado en Córdoba tras la toma por Fernando III, fue bendecido por el primer obispo de Córdoba, Lope Fitero (1238-1245), el año anterior a finalizar su obispado. A los años se alojaron monjas Clarisas, tomando el convento el nombre de “Santa Clara” y más tarde el de «de Santa Isabel», como homenaje a Isabel de Francia, muy vinculada a la monarquía española.

En el año 1267 el convento pasaría a ser tutelado por el rey Alfonso X, empezando a recibir grandes beneficios de la nobleza, que se fueron ampliando con los posteriores apoyos de los monarcas Sancho IV, Fernando IV, Alfonso XI y Pedro I. En el siglo XIV se sometió a una amplia reforma levantándose la fachada entre el patio y la iglesia, se derriban las arquerías árabes, y se sustituyen por otras dos de tres vanos y se construye el coro, con una planta basilical de tres naves. El zócalo se decora con pinturas mudéjares con representaciones geométricas. En el XVI el patio será transformado y se cambiaría la orientación del templo, siendo éste reformado más tarde techándose el patio y la nave principal con bóveda encañonada que ciega los arcos superiores de las galerías laterales; en el siglo XVIII se construye la portada barroca en la calle Rey Heredia y la separación del templo y la clausura.

Fotografías publicadas por «El Día de Córdoba»

El convento será desamortizado en el siglo XIX y las monjas pasarían en 1868 al convento de Santa Cruz, de la calle Agustín Moreno.

Más tarde será utilizado como polvorín, acuartelamiento militar e incluso lavandería, hasta ser adquirido finalmente por el Ayuntamiento en los años cincuenta del siglo XX,

Con la exclaustración del siglo XIX, el edificio quedaría sin uso religioso pasando a ser utilizado como cuartel, por un periodo de ocho años en que será parcelado y vendido. En 1933 lo adquiere la comunidad religiosa “Hijas de María Inmaculada”, pasando treinta años más tarde a propiedad municipal instalando un centro de educación primaria con el nombre de “Julio Romero de Torres”. Tras el cierre de éste, el edifico se restauró y adaptó para instalar en él los “Equipos de Orientación Educativa” de la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. Posteriormente albergó el Consorcio de Turismo de Córdoba, un organismo de derecho público y de ámbito municipal creado por el Ayuntamiento de Córdoba junto a la Confederación de Empresarios de Córdoba, la Cámara Oficial de Comercio e Industria y una institución privada, formada por empresarios de diversos sectores relacionados con el turismo, siendo el órgano que dirigió la política turística en ese tiempo. Desde 2018 es la sede del Instituto Municipal de Turismo, del Ayuntamiento de Córdoba.

Fotografías publicadas por «El Día de Córdoba»

El edificio se articula alrededor de cuatro patios: del claustro, del jardín, del estanque y del pozo. La entrada la haremos a una zona que conserva un aire medieval con las paredes de ladrillo y sillería. Llegaremos al patio principal, claustrado en tres de sus lados, los arcos de ladrillo visto descansan sobre columnas renacentistas; la pared no claustrada, en la que se sitúa una fuente, divide al patio en dos, perteneciendo la otra parte a la vivienda número 24. Tras la desamortización se vende a particulares parte del convento y, por ejemplo, sobre él se levantan las casas 22, 24 y 26 de la calle Rey Heredia.

Este edificio se ha sometido a un gran número de estudios arqueológicos, y tras ellos periodos de abandono. En el año 1981 el alcalde Julio Anguita entregó las llaves del convento a Ali Kettani, consejero del rey de Arabia Saudí. Esto provocó una polémica en la ciudad, ante el gesto del alcalde de entregar la propiedad y el uso de un edificio municipal a la comunidad musulmana extranjera. Posteriormente este acuerdo fue revocado.

Fotografías publicadas por «El Día de Córdoba»

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