Puerta de San Miguel

Pasada la capilla de «San Acacio» nos encontramos con el espacio en donde se encontraba la Capilla de San Miguel, espacio donde se abre la puerta del mismo nombre.

Su fundación la promovió uno de los conquistadores de Córdoba, Lope García (+1255), siendo dotada por su viuda doña Lambra y sus hijas en 1255 y 1267. El fundador y sus hijos yacen bajo el pavimento de la misma.

Junto a la puerta un cuadro representa la figura del Arcángel San Miguel, obra de Juan Pompeyo, es el único vestigio que nos queda de la que fuera capilla de “San Miguel”, que daba nombre a la puerta.

Esta zona se adorna con una pintura que representa al rey Fernando III el Santo ofreciendo a la Virgen la ciudad de Córdoba, recién conquistada, a la Virgen, obra de Antonio Fernández de Castro (1659-1739), sobrino de Juan de Alfaro, fue racionero de la catedral; el cuadro se encontraba en una capilla de la pared sur, desmontada en el siglo XX.

La separación entre las ampliaciones de Abderrramám II y la de Alhakem II la marcan dos columnas adosadas a la pared, junto al cuadro de San Miguel.

Aquí se instaló, en fechas recientes, un relieve dedicado al Beato Cristóbal de Santa Catalina (Mérida, 1638 – Córdoba 1690), sacerdote franciscano, muy preocupado por los necesitados, fundaría en Córdoba el Hospital Jesús Nazareno, en el barrio de San Andrés.

En la segunda línea de columnas, sobre el pilar de separación de la 2ª y 3ª ampliación de la mezquita, aprovechando el espacio entre dos columnas unidas, se sitúa un pequeño relieve, en mármol, recuperado de la capilla de “San Gregorio”, desmontada del espacio frente a él, en el muro oeste.

Algo más a poniente, sobre uno de los pilares de la Capilla de Villaviciosa, se encuentra el altar de “La Virgen de la O” o de “Nuestra Señora del Sol”, fundado en el siglo XV,en su interior se encuentra la pintura de la Virgen, vestida con un manto fileteado de galón de oro y salpicado de lises. El altar se protege con una pequeña y artística verja.

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