Palacio de los Páez I

Centrémonos ahora en el edifico principal de la plaza de “Jerónimo Páez”, el palacio de los Páez de Castillejo, el cual posee una espectacular portada renacentista, si bien muy deteriorada por ser de piedra arenisca, recibiendo una fuerte erosión. Según la investigadora Mª Ángeles Jordano, en abril de 1540, Luis Páez de Castillejo firmó un contrato para hacer la portada de la casa con el arquitecto Hernán Ruiz II y Sebastián Peñarredonda, documento que se conserva en el Archivo.

La portada se diseña como un arco triunfal, posee cuatro pedestales sobre los que se elevan otras tantas columnas estriadas que sostienen un friso rico en ornamentación y una cornisa, sobre la que hay un frontón en el centro y dos triángulos laterales. La escenografía representada alude a las virtudes que debe tener un “buen caballero del Renacimiento”, basándose en el libro “El Cortesano” escrito en 1528 por el italiano Baldassare de Castiglione, donde se define al buen caballero de la época, un hombre letras y de armas, buen gobernante y con templanza. Es una de las primeras que se construyen en España basada en este concepto humanista. Las esculturas de la portada son de los escultores Francisco de Linares y Juan de Toribio, que realizó el friso en el año 1543.

En el Renacimiento las virtudes se buscan en el mundo clásico helenístico, cada personaje de ese tiempo simboliza una virtud, y se utilizan como emblemas para sus obras.

Estos son los elementos que encontramos, según la miramos de frente:

La gran figura de nuestra izquierda (1) representa a Alejandro Magno, es el gran guerrero y buen gobernante que busca el conocimiento. La figura de la derecha (2), es el general romano Julio Cornelio Escipión, representa al hombre que antepone la virtud a los deseos, pues al conquistar Cartagena, renunció a una joven que la ofrecieron como premio, así como el rescate que pagaba el padre por recuperarla, devolviéndosela a éste, anteponiendo el bien de la sociedad a sus deseos carnales.

En el tímpano triangular izquierdo se representa al divino Hércules (3), es la única figura sin armadura, ha perdido su maza, Hércules en una encrucijada de caminos encuentra a dos mujeres, una le ofrece todos los vicios y deseos inmediatos. y la otra un camino lleno de dificultades, que al final le llevarían a la gloria, que es por la que él se decide; por ello representa al hombre que busca la virtud.

En el triángulo de la derecha se encuentra Teseo (4), rey de Atenas, estado que debía enviar un tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el Minotauro que vivía en un laberinto. El joven Teseo se ofrece como uno de los jóvenes del sacrifico, con el fin de matar al monstruo. Al llegar a Creta, la princesa Ariadna se enamoró de él y le propone su ayuda para derrotar a su hermano (el Minotauro) a cambio de que la convirtiera en su esposa. Teseo aceptó. La ayuda de Ariadna consistió en dar a Teseo un ovillo de hilo que este ató por uno de los extremos a la puerta del laberinto. Tras la victoria, Teseo decide no quedarse con Ariadna, teniendo una buena y placentera vida, sino que decide regresar a su tierra para heredar el trono y convertirse en un buen gobernante.

Esta escenografía se puede resumir como:
1 – el conocimiento
2 – el dominio de los deseos
3 – la busca de la virtud
4 – el buen gobernate que asume su papel

En el contrato figura que el escudo del señor ha de estar en lugar preferente, es el de D. Luis de los Páez de Castillejo y Valenzuela. (5). El escudo se encuentra soportado por dos atlantes, representan la fortaleza y estabilidad del linaje. A ambos lados dos centauros (6), símbolo de la sabiduría y de los buenos consejos, pues a Hércules lo educa el Centauro Quirón. El mito de Centauro Quirón representa la esencia de las ciencias de la salud. Habla de un personaje que se dedicó a sanar los males del cuerpo y del alma, por su gran compasión hacia los otros. También es una metáfora que muestra cómo ayudar a alguien, salva del sufrimiento propio.

Los centauros llevan dos escudos que pueden ser los de las familias paterna y materna de D. Luis, pues su presencia figura en el contrato de la obra. Por lo que puede representar que la firmeza del linaje de D. Luis se ve bien aconsejado por sus familias.

El friso bajo el tímpano central se encuentra una crátera (7) (vasija griega cerámica de gran capacidad). Representa la pureza, es una fuente de la que parte el agua, junto a ella unos tritones (representan los ríos y son los portadores de la fama), unos angelotes o puti y a los extremos unos señores sedentes. Por lo que representa la pureza del agua en el linaje.

El marco de la puerta es una alegoría de la Virtud, en el centro La Prudencia (8), sus elementos son el espejo y una serpiente, la prudencia se obtiene cuando te miras a un espejo y eres consciente de ti mismo, cuando conoces tus virtudes y limitaciones, y si eres consciente de eso puedes actuar con prudencia. La serpiente, proviene del Evangelio de San Mateo que dice “sed prudentes como las serpientes”. Junto a la Prudencia unos personajes cabalgan sobre unos hipocampos marinos, hacia la prudencia.

A la izquierda se representa la Fortaleza (9), figura que ha perdido la columna a la que se agarra. y a la izquierda la Justicia (10), a la que le falta la espada.

Un buen caballero tiene que tener prudencia, fortaleza y hacer justicia

En los ángulos unos mascarones (caras) (11) sostienen unas armaduras, es una representación desde época clásica que simboliza los triunfos del guerrero.

En el espacio entre las dos grandes figuras y el triángulo se encuentran cabezas de leones, en heráldica el león con los ojos abiertos está dormido, si los tiene cerrados está vigilando. Estos los tienen cerrados, vigilan, a la entrada de la casa, que nadie dañe a este linaje. El de la izquierda sostienen una armadura y un escudo con cara de sol (12). El de la derecha sostiene unos tambores y un escudo con forma de piel de buey, escudo típico de unos soldados del inicio de Roma, mezcla entre sabios, místicos y guerreros (13).

Toda la fachada y la portada se encontraban policromadas, El paso del tiempo la ha deteriorado mucho por el carácter de esta piedra procedente de Posadas, a lo que se une los daños causados por el terremoto de Lisboa de 1755, que hizo que se moviesen las figuras, como demuestra que los agarres de las dos grandes figuras de la fachada, se encuentran doblados.

A la derecha de la gran fachada se encuentra una puerta abierta tras la restauración de 2021, pues aquí había una ventana con reja, que ya aparecía en las fotografías de finales del XIX. Con la citada restauración se comprobó que realmente era una puerta peatonal y se puso en valor la parte interior, que estaba oculta.

La ventana en ajimez que se abre en esta esquina del palacio es obra de la restauración de mediados del XX para adaptar el edificio a museo.

En el interior, la contrafachada, muestra restos de haber tenido adherido una fuente o pilón de un abrevadero.

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