Capilla 18: Santa Inés

Junto a la “Capilla del Cardenal” se encuentra la capilla dedicada a Santa Inés fue una virgen romana que sufrió martirio durante la persecución de Diocleciano, año 304. Según Nieto Cumplido a mediados del siglo XIV el arcediano de Castro, Per Alfonso, notario de cartas latinas de Alfonso XI, fundaría en este lugar una capilla en la que reposan sus restos. A finales del siglo XV fue refundada y en la siguiente centuria se vinculó a la Capilla de Música, por lo que muchos maestros de Capilla de la Catedral fueron capellanes de ella.

En el siglo XVIII se somete a una total reforma, encargándole el trabajo al francés Baltasar Drevetón, quien la transforma en estilo rococó, destacando su hermoso retablo de jaspe rojo y negro, con mármol blanco, en la decoración también utiliza el mármol blanco y el bronce dorado.

El único cuerpo del retablo se enmarca por dos pilastras clásicas, la fuerza la dan las seis columnas, también clásicas, en su centro una hornacina cobija la imagen de Santa Inés, realizada por el francés Miguel Verdiguier, sobre ella, en piedra blanca, se sitúa una “gloria”, cuyas nubes y rayos bajan hasta la santa, ésta porta un cordero que simboliza a su nombre, Agnes, vinculado a agnus, cordero en latín. El cordero se encuentra representado en otros lugares de la capilla.

La capilla se cubre con una cúpula sobre pechinas, decorada con yeserías, en donde se representan atributos relacionados a Santa Inés, como la palma, la espada, el cordero o la corona de laurel.

La reja de la capilla, diseñada por Hernán Ruiz III y contratada al maestro rejero Pedro Sánchez Cardeñosa, es otro de los elementos destacables.

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