Museo de San Clemente

Nos encontramos en la zona sur de la ampliación de Almanzor, junto a la puerta de salida de la cámara del tesoro catedralicio, aquí se sitúa una de las puertas que comunicaba el liwan del califa con el exterior. En ella podemos ver restos de su decoración, conserva en buen estado el arco de herradura, parte del alfiz y tres de las cinco ventanas en ajimez.

Pulse para ver el altar del Cristo del Punto

Esta puerta fue puesta en valor en una de las restauraciones de finales del siglo XX, aquí se encontraba la “Sacristía del Punto”, como hemos mencionado al hablar del “Altar del Cristo del Punto”, en el año 1570 se crea la capilla de San Sebastián en la que se realizaban unas misas de muy corta duración.

En una vitrina, junto a la puerta, se puede ver una curiosa colección, son vaciados de marcas de canteros, musulmanes y cristianos, que se encuentran en columnas, capiteles y cimacios de las ampliaciones de al-Hakan II y de Almanzor.

En las cincos naves podemos ver una decoración gótica, pues la construcción medieval que aquí existía se desmontó en los años treinta del siglo XX, cuando la idea era recuperar más espacio del templo islámico, pero antes de finalizar su desmontaje se consideró que la obra gótica realizada en la mezquita también tenía su importancia, por lo que no se llegaron a desmontar las bóvedas ni las ménsulas.

Las cuatro naves siguientes pertenecían a la capilla de San Clemente, era la mayor de las capillas de la Catedral, fue fundada en el siglo XIII por el rey Alfonso X el Sabio con el fin de que fuese su capilla funeraria, cuando decidió ser enterrado en Sevilla la cede a Gonzalo Yáñez de Aguilar, I Señor de Aguilar, quien fue sepultado en ella el año 1281. Desde entonces, perteneció a la Casa de Aguilar. En sus muros aún se pueden ver las cruces de consagración de la capilla en el siglo XIII.

En 1365 se segregaría la nave más próxima al mihrab, creándose la capilla de “Santa Lucía”, posteriormente pasaría a dedicarse a “La Encarnación”, para enterramiento Vasco Alfonso de Sousa, noble portugués que llegaría a la corte castellana en el séquito de doña María de Portugal, esposa del rey Alfonso XI. Viviría en Córdoba, concretamente en la casa palacio de la plaza Jerónimo Páez, fue Alcaide y Justicia Mayor de Córdoba.

En el año 1375 el Cabildo hace esta capilla su Sala Capitular y en 1518 le encarga a Hernán Ruiz I la construcción de las cubiertas. Entre febrero y abril de 1570, Felipe II estableció la corte en Córdoba con motivo de la Rebelión de las Alpujarras, celebrando en este espacio las únicas Cortes Generales del Reino celebradas en Córdoba.

En estas naves hay elementos en los que debemos detenernos a observarlos, en un arco podemos ver como las dovelas de la ampliación de Almanzor son todas de piedra, sin alternar con el ladrillo, como en el resto de la Mezquita. En la nave central se encuentra un lucernario y en la que era capilla de Santa Lucía en dos pilastras un texto de 1482:

“Esta capilla dotó el muy honrado caballero Vasco Alonso, el cual vino de Portugal, mozo y trájolo don Juan Alonso, señor de Alburquereue, que era su tío, el cual trató a los reyes y fue alcalde mayor de Córdoba. Y casó con doña María, hija de Gómez Fernández, señor de Santa Eufemia. Este Vasco Alonso fue padre de doña Juana, madre del duque don Enrique, hijo del rey don Enrique el primero, e este duque está sepultado en una tumba dorada debajo del

arco dorado que está en la capilla del altar mayor, y padre de Diego Alonso de Sosa que está sepultado en esta capilla con sus padres, padre de Juan de Sosa, veinticuatro de Córdoba, el cual es patrón y administrador de esta capilla, para él e para los que de él descendieren, el cual mandó hacer esta bóveda de enterramiento, el cual mandó escribir aquí esta memoria año del señor 1482, jueves 3 de enero».

Museo

La idea de montar en este espacio el Museo de San Clemente, es de Félix Hernández, en 1932, que es cuando se elimina el cerramientos de las capillas, pero no se llevará a cabo hasta 1996, que fue oficialmente inaugurado.

Aquí se exponen tres portadas de las antiguas capillas, como la de la “Sacristía de los Recaudos” o “del Punto”, la de “San Clemente” y otra de esta capilla en la que podemos ver los escudos de Castillas y León, pues en origen fue capilla real. La reja renacentista perteneció a la capilla de “Santa Lucía”, actualmente cierra el balcón construido en la segunda mitad del siglo XVI.

En vitrinas se encuentran varios elementos como la tapa del sarcófago del canónigo Bartolomé de León, realizada en 1575, cuyo enterramiento estuvo en la capilla de San Nicolás de Bari, el sarcófago de Alonso Fernández de Montemayor (1390), señor de Montemayor y Alcaudete que se encontraba en la desaparecida capilla de San Pedro, en la zona del mihrab.

La leyenda cuenta de este personaje que ante el sitio de la ciudad realizado por Pedro I y rey de Granada, durante sus luchas con su hermanastro Enrique II, le salió al encuentro su madre, Aldonza López de Haro, que le dijo que tenía entendido que iba a entregar la ciudad a los sitiadores y que debía recordar que en la familia Haro “no había habido jamás traidor alguno”. A lo que Alfonso respondió, “Señora, al Campo vamos y allí se verá la Verdad”, la batalla se celebró al otro lado del Puente Romano, el lugar que desde entonces se llama “Campo de la Verdad”. La batalla fue ganada por los cordobeses que salvaron la ciudad. Lo que si es histórico es su participación en la batalla al mando de las tropas cordobesas, por lo que el Cabildo catedralicio le recompensaría concediéndole la capilla de San Pedro y otra próxima en la catedral para que le sirviese de panteón funerario para su familia.

Una pieza que destaca es la antigua maquinaria de reloj del campanario, realizada en 1747, pero tuvo que ser desmontada a los ocho años por los daños ocasionados por el terremoto de Lisboa.

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