La capilla cuarenta y dos es la de «Nuestra Señora del Rosario», fundada en 1612, por Juan Jiménez de Bonilla, muy relacionado con el Santo Oficio, por lo que deciden que se dedique a los dominicos. Su portada está “planteada como un arco de triunfo”, donde destaca la decoración de guirnaldas y cartelas, así como la imagen de San Pedro Mártir que hay situada en el centro del frontón triangular partido.

En su interior se encuentra un retablo de tres calles, separadas mediante columnas; fue realizado en el XVII, en madera pintada de verde y lo preside una pintura de la Virgen del Rosario, a la que acompañan sendos oleos con las figuras de San Sebastián y San Roque; las tres pinturas son del pintor cordobés Antonio del Castillo (1616-1668), quien recibe el encargo el mismo año que empieza la peste en Córdoba, el retablo ya estaba hecho. Castillo es el máximo exponente de la pintura barroca cordobesa.
Los hijos del fundador de la capilla eran racioneros de la catedral y parte de su salario provenían de las misas que se celebraban en esta capilla, por lo que deciden sustituir los santos que se iban a colocar en principio por dos “santos pesticidas”, que pasaron la enfermedad y nos protegen de ella.


En principio en el lugar donde está San Sebastián iría San Pedro de Verona, se sabe porque en el marco de su hornacina del retablo se encuentra un hacha, elemento con el que se representa a este santo, clavada en la cabeza. El otro sería Santo Domingo, pues en su lado hay un cirio y rama de azucena.
En el cuerpo superior se sitúa un crucificado de la misma época. El rezo del rosario se originó en época medieval relacionándolo con el objeto entregado por la Virgen a Santo Domingo, pero la práctica de esta oración no cogería fuerza hasta el siglo XVI. Esta capilla, junto al retablo, se sometió a una restauración en el año 2002.
Las paredes se decoran con yeserías en donde se pueden ver el escudo dominico y santos.


El rezo del rosario se originó en época medieval relacionándolo con el objeto entregado por la Virgen a Santo Domingo, pero la práctica de esta oración no cogería fuerza hasta el siglo XVI. Esta capilla, junto al retablo, se sometió a una restauración en el año 2002.




