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A la iglesia de “La Compañía”, accederemos mediante una escalera de doble entrada, su verdadero nombre es el de “El Salvador y Santo Domingo de Silos”, fue la iglesia construida por los jesuitas en Córdoba. En su gran fachada se abre una portada pétrea adintelada enmarcada con sendas pilastras acanaladas jónicas en las que se apoya un entablamento, A inicios del siglo XXI el templo presentaba varias carencias arquitectónicas por lo que en el 2003 comenzaron unas obras de restauración, que duraron algo más de un año, en esta restauración se volvió a estucar la fachada, que desde 1964 se encontraba de ladrillo visto.

Preside la portada el escudo de Castilla y León y a los lados el de la Casa de Cabra, quienes fueron patrones del templo. Esta portada es obra del zamorano Francisco de Villalpando.


Las obras del templo, que pertenecía al colegio de Santa Catalina, comenzaron en 1564, finalizándose en 1588 debido a los numerosos parones por falta de fondos. El templo fue bendecido por el obispo Francisco Pacheco de Córdoba el12 de enero de 1589.
Sobre el muro lateral izquierdo de la nave se encuentra una espadaña, de fines del siglo XVI, de dos cuerpos; en el inferior se abren tres arcos de medio punto, en el superior, de forma cúbida y coronado con frontón, otro vano circular.
Por el lateral de la calle “Duque de Hornachuelos” se encuentra una segunda portada que da acceso al crucero.


Al aprobar Carlos III la expulsión de los jesuitas en 1767, se produjo también la supresión del colegio y la iglesia quedaría sin uso. El obispo Baltasar de Yustas (1777-1787) dispuso la unificación de las parroquias de Santo Domingo de Silos y la del Salvador, celebrándose el 16 de diciembre de 1782, la procesión de traslado del Santísimo Sacramento desde Santo Domingo, a este templo, convertido desde entonces en la parroquia del Salvador y Santo Domingo de Silos. Este nuevo uso conllevó a la separación física del Colegio de Santa Catalina de la iglesia. Para separar ambos edificios, se trazó un muro de separación del colegio con la iglesia, que aún persiste.
Entramos al templo por la puerta principal, tras pasar el cancel de madera instalado en 1712, nos encontramos con una iglesia manierista, estilo artístico que surgió en Italia en el siglo XVI en el período comprendido entre el Renacimiento y el Barroco. Esta nueva estética huye de los modelos tradicionales que defendía el Renacimiento.

La planta del tempo es de cruz latina, la única nave se cubre con una bóveda de casetones separados por arcos fajones de medio punto, dividida en tres tramos. En el año 2017 se descubrió que las pilastras se encuentran decoradas con acanaladuras o estrías talladas en la misma piedra, lo que hace más probable que el arquitecto fuese Hernán Ruiz II, por su parecido con la iglesia sevillana de la Anunciación. Las paredes están construidas con la técnica del aparejo toledano, con hileras de ladrillos alternados con mampostería, algo que está oculto con el estucado.
Sobre el primer tramo de la nave se encuentra el coro que extiende sus brazos hasta el segundo tramo de la nave, en él se encuentra instalado un órgano construido en el año 1830 por Antonio Otín Calvete, autor también del órgano de la Capilla Real de la catedral de Sevilla.

En cada uno de los tramos de los laterales de la nave se sitúan retablos. a la izquierda, el lado del evangelio, se encuentra un sencillo retablo dedicado a San José.


En el lado de la epístola el altar dedicado a Nuestra Señora. del Desconsuelo, se trata del antiguo manifestador del altar mayor, realizado por Teodosio Sánchez de Rueda, este altar se construyó en el 2002, el manifestador había sido desmontado en 1961. Aquí se exponen las imágenes de candelero, talladas cara y manos en madera policromada, la Virgen es obra de Luís Álvarez Duarte (1977), María Magdalena y San Juan Evangelista son de Miguel Ángel González Jurado (1995), las tres imágenes procesionan en el paso de palio la noche del Viernes Santo, en la Hermandad del Santo Sepulcro, con sede en este templo. El altar fue construido por esta hermandad en el año 2002, con parte del manifestador que presidía el centro del retablo mayor, eliminado tras las reformas del Concilio Vaticano II. En el banco, en una hornacina, una talla de un ecce homo, representa a Jesús con la corona de espinas, el manto de púrpura y el cuerpo torturado antes de su crucifixión, hace referencia a las palabras pronunciadas por Pilato, cuando lo presenta al pueblo, “he aquí el hombre”.
En el tramo central de este lado se encuentra el retablo dedicado a la Inmaculada Concepción, obra del XVII y procedente del antiguo templo de Santo Domingo, es un retablo realizado en madera tallada y dorada, decorada con apliques a base de espejos. También se encuentran dos imágenes más pequeñas, Santa Ana y San Joaquín.
En el banco se encuentra una urna donde se expone el Cristo Yacente del siglo XVII, titular de la Hermandad del Santo Sepulcro. En el ático se encuentra una imagen del Arcángel San Miguel. Junto al altar una placa nos explica que la imagen del Cristo fue trasladada a este templo en 1836, desde el convento del Carmen de puerta Nueva.

En el lado del Evangelio se encuentra el retablo de Santa Teresa, obra del XVIII en madera tallado y dorada, su hornacina alberga una imagen de la santa de Ávila. Los pequeños lienzos representan a San Jorge y San Ignacio. El ático se decora con un lienzo de la reverberación de Santa Teresa de Jesús.

En los laterales hay sendos paneles tallados con motivos vegetales, y por encima de estos unos cuadros de pequeño formato pintados al óleo sobre lienzo con San Jorge a la izquierda y San Ignacio a la derecha. El ático se compone con un cuadro central pintado al óleo sobre lienzo con la reverberación de Santa Teresa de Jesús, cubierto con un doselete del que penden sendos cortinajes.
A ambos lados del retablo se encuentran los confesionarios, realizados en madera y embutidos en la pared, al igual que el lado de la epístola.

El último retablo del lado izquierdo de la nave se dedica a San Bartolomé, fue contratado en el año 1675, perteneció a la parroquia de Santo Domingo de Silos, pudiendo haber sido su retablo mayor. Está fabricado en madera tallada, consta de un banco de mármol. Se divide en tres tramos, en el inferior una pequeña imagen de una “Angustias”, en una hornacina, cuatro pilares soportan otras tantas columnas salomónicas del cuerpo superior, en el centro se expone una imagen tallada de San Bartolomé apóstol. En el ático, rematado con un frontón curvo, se encuentra un lienzo del Calvario. Hay que recordar que, en esta collación, en la calle Conde de Cárdenas, existió un Hospital de San Bartolomé.
Junto a este altar, en el suelo, se puede ver una lápida sepulcral de 1757, correspondiente a Antonia Fausta Alfonso de Sousa de Portugal y Fernández del Campo, marquesa de Mejorada del Campo y de la Breña.

El sexto retablo de la nave, en el lado de la epístola procede también de la iglesia de Santo Domingo, se dedica a la Virgen del Socorro, fue construido por el cordobés Alonso Gómez de Sandoval (1713-1801), en el año 1755 y trasladado a este lugar en 1782.
Es un retablo de mármoles polícromos, esculpidos, embutidos y pulidos, se compone de una mesa de altar con forma de talón, encima se sitúa el manifestador a modo de templete con columnas de fuste liso de orden toscano que sustentan un arquillo de medio punto. El banco se compone sencillamente por las ménsulas que sustentan las figuras del arcángel San Gabriel y del Ángel Custodio.

El cuerpo principal expone un grupo escultórico tallado en madera y policromado de “Ntra. Sra. del Socorro”, a ambos lados las imágenes de los arcángeles San Miguel y San Rafael, también se encuentran San Gabriel y el Ángel de la Guarda. El ático se decora con un sol con rayos que enmarca la alegoría de la Santísima Trinidad.
Junto a este altar se encuentra el púlpito, obra del siglo XVIII, realizado en mármol y madera, rematado por un “ángel trompetero”.
Continuaremos el recorrido de este templo en la siguiente página, «Iglesia del Salvador y Santo Domingo de Silos, la Compañía (II)»



