
Saldremos de la plaza Maimónidos por la calle junto al Museo Taurino, es la “calleja del Cardenal Salazar» (obispo de Córdoba entre 1686 y 1706), en el plano de 1811 aparece con el nombre de «Calleja de San Bartolomé el Viejo» y en el de Casañal de 1884, ya aparece con el topónimo actual.
Tras pasar el arquillo se nos abre a la izquierda la calle «Averroes“, toma el nombre del sabio islámico cordobés, Abu I-Walid ibn Rusd (Averroes), nacido en el año 1126 dentro de una familia de decadíes (jueces), recibiendo una esmerada formación como jurista, filosofo, teólogo y en medicina. En 1169 fue nombrado cadí de Sevilla (juez de los territorios musulmanes, que reparte las resoluciones judiciales en acuerdo con la ley religiosa islámica, la sharía «La palabra», «cadí» significa juzgar o magistrado) Dos años más tarde pasaría a serlo de Córdoba, donde en 1182 fue nombrado gran cadí, cargo que alternará con el de médico de la corte del gobernador almohade Abu Yaqub Yusuf. Su cargo oficial le proporcionará el disfrute de grandes privilegios y a su vez la envidia de parte de la sociedad islámica que le denuncia de heterodoxo, motivo por el que es condenado a muerte, pero tras las súplicas de una parte influyente de la sociedad se le computa la pena por el destierro; morirá en Marruecos en el año 1198.

Con respecto a la práctica de la medicina Averroes fue un gran farmacéutico, pues demostrará el perjuicio que suponen algunos productos para ciertas enfermedades, al ir formando parte de la mayoría de las recetas; si bien la práctica de la polifarmacia, atacada por Averroes, continuará hasta el siglo XVIII. Escribe sobre diversas materias, como medicina, matemáticas, astronomía; siendo su obra principal “Kulliyyat”, en donde define la integración de la medicina dentro del sistema general del pensamiento.
Sus doctrinas filosóficas fueron condenadas por la Universidad de Paris en 1240, refutadas posteriormente por Santo Tomás de Aquino y volviendo a ser condenadas nuevamente en 1513 por el Papa León X. Actualmente está considerado como el mayor exponente del pensamiento musulmán de la península.
De continuar por “Averroes” volveremos al patio del Zoco Municipal y a la calle “Judíos”.

La calleja del «Cardenal Salazar», se estrecha al inicio en una esquina con columna, la pared de nuestra izquierda, un muro construido con sillares a soga y tizón, pertenece al que fuera Hospital del Cardenal Salazar, del que toma nombre la calleja, Pedro de Salazar fue un fraile mercedario nacido en Málaga en el año 1630, estudió en la Universidad de Salamanca, con treinta años fue elegido general de la orden, en 1681 obispo de Salamanca, pasando a los cinco años a la silla episcopal de Córdoba, ese mismo año sería nombrado cardenal por el Papa Inocencio XI, fallecerá siendo obispo de Córdoba el año 1706. Durante su estancia en Córdoba, prestará una especial atención a la labor asistencial, como demuestra la fundación del hospital que llevó su nombre. Fue el patrono de una de las mejores capillas funerarias de la Catedral, la de “Santa Teresa”, junto al mihrab, en donde se encuentra su mausoleo y se expone la custodia de Arfe.




