Algafequi y el Arquillo de Malburguete

En el exterior, frente a la portada del templo de San Pedro de Alcántara, un busto nos recuerda al oculista árabe del siglo XII, Mohamed al‑Gafequi, que no está claro donde nació, si en Jaén o en Belalcazar (Córdoba), y fallecido en Córdoba el año 1165. El busto es obra de Miguel Arjona Navarro, uno de los escultores y restauradores del patrimonio cordobés más relevantes.

Estudió Medicina en las escuelas de Córdoba y Bagdad. Ejerció como médico en la cora de Fash al-Ballut (el «Valle de las Bellotas»), que incluía las comarcas de La Serena (sureste de Badajoz), Valle de Alcudia ( sur de Ciudad Real ) Los Pedroches y Valle del Guadiato (norte de la provincia de Córdoba), con capital en Bitrawsh (actual Pedroche). Después de una temporada en Bagdad, se afincó como médico en Córdoba. Era gran conocedor de la literatura árabe. Experto en las operaciones de cataratas y en las enfermedades oculares.
Autor de un tratado de Oftalmología, llamado «Guía del oculista», cuyo manuscrito original se conserva en la biblioteca del Monasterio del Escorial. con esta obra la oftalmología alcanzará el rango de ciencia, hasta entonces relegada, también realizaría trabajos sobre anatomía, morfología, medicina y cirugía general, obstetricia, puericultura, pediatría y farmacología. En su época, la investigación oftalmológica estaba aún en pañales. Algafequi se dedicó al estudio y tratamiento de las enfermedades del iris, alegando que la causa de las cataratas era la segregación de un líquido “que al caer produce opacidad, como un agua que cae delante de la vista”. Se servía de una aguja especial para extraer la catarata e incluso empleaba sus propias técnicas de anestesia, inspirados en los tratados médicos de Alejandría, el primer hombre que obró tal milagro de devolver la vista a quien comienza a perderla por culpa de las cataratas. La oftalmología actual debe mucho a este científico y a su estudio de la fisionomía del ojo.

Hubo quien atribuyó a Algafequi la invención de las gafas, por la similitud del nombre, pero éstas no se inventaron hasta un siglo después de su muerte. Este busto fue erigido el año 1965, con motivo del VII centenario de su nacimiento.

En esta plaza se supone que pudo estar el Arquillo de Malburguete que daba acceso a la Judería cordobesa, pues cuando en 1701 el Cardenal Salazar compró las casas para la edificación del Hospital que llevaría su nombre, adquirió un inmenso inmueble en la calle Romero que “alindaba con el Arquillo que llaman de Malburguete, que por otro nombre llamaban el Arquillo del Arcediano, y con la Iglesia de San Bartolomé y de presente hacen Plazuela (…) en frente de la Iglesia y Convento que nuevamente se ha fabricado del Señor San Pedro de Alcántara”, lo que no deja dudas de que este arquillo se encontraba situado en la misma calle Romero dando acceso a la calle que existía antes de que se abriera la Plaza del Cardenal.

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