
La primera parte de la fachada norte pertenece a la ampliación de Almanzor, en su inicio encontramos adosado al muro el altar de «La Virgen de los Faroles». La imagen actual es la tercera que se expone en este altar, pues en 1928, el Ayuntamiento encargaría a Julio Romero de Torres una pintura que sustituyese a la original, de Antonio Fernández de Castro, quemada al caer uno de los faroles.
La pintura de Julio Romero, dada la importancia que cogería con el tiempo, sería sustituida en 1.936 por una copia, encontrándose ésta en el Museo de Julio Romero, la copia fue realizada por el hijo del pintor, Rafael Romero de Torres Pellicer. En la pintura se representa a la Virgen en una avocación de la Purísima Concepción.
Junto al altar vemos una pequeña fuente llamada del «Caño Gordo» y una puerta que recibe el mismo nombre que la fuente, la puerta se abrió en el siglo XVI siendo reformada dos siglos más tarde.


A media altura del muro se abre una pequeña ventana, que puede ser el resto de una antigua puerta musulmana, que en época cristiana tomó el nombre de “Puerta del Pilar”; coincide con la separación de la ampliación de Almanzor con la pared levantada por Abd al-Rahman III. El motivo de la eliminación de esta puerta fue la elevación del terreno en esta zona de la calle.

Antes de llegar a la torre se abre la que se considera puerta principal de la mezquita-catedral, es la “Puerta del Perdón”, los arcos y puertas son de la época del rey castellano Enrique II (1333-1379), y las esculturas y pinturas del siglo XVII.
Su nombre lo posee por que se constituía en ella el tribunal eclesiástico que controlaba la economía del cabildo, a quienes los vecinos imploraban indulgencias para el perdón de los diezmos y multas, en tiempos en que el Cabildo disponía de extensas propiedades arrendadas a terceros La decoración es a base de atauriques, con el escudo real de Castilla y León. Las hojas de la puerta están fechadas en 1377, siendo reconstruidas en 1739; son de madera de pino cubiertas por placas de bronce fundido, que forman un dibujo mudéjar, sus dimensiones son de 7,40 m. de alto por 1,95 m. de ancho; en ellas se encuentran unos aldabones interesantes, de inspiración mudéjar del siglo X.
Circundando el arco se encuentra una inscripción en latín que dice:
“Te pedimos Señor que visites este recinto y aleja de él todas las insidias de los enemigos”.

La sala a la que se accede se cubre con una bóveda decorada en 1735 en estilo barroco. Esta puerta era el lugar en donde el Cabildo recibía a los reyes y nuevos obispos, ya se tiene noticia escrita de que en el año 1364 se recibió con todo lujo al nuevo obispo de la ciudad, Andrés Pérez Navarro. Uno de los mayores privilegios de la nobleza local medieval era que su cadáver entrara por la Puerta del Perdón, cuando iban a ser inhumados en la Catedral.

Pasada la torre se aprecia un casetón de planta cuadrada y de forma piramidal, en dos cuerpos y cubierto por bóveda circular, era el acceso al aljibe principal de “Las Aguas del Cabildo”, realizado en el siglo XVIII para el suministro de agua a edificios cercanos, religiosos y civiles. La procedencia de este agua se remonta al acueducto romano “Aqua Fontis Aureae”, del que se puede ver un tramo en el aparcamiento de la estación de autobuses, construido entre los siglos II y III; en el siglo X sería reformado por Al-Hakam II para proporcionar agua a las fuentes de abluciones de la mezquita.
Con la llegada de los cristianos en 1236, se vuelve a reformar el acueducto para suministrar agua a la Catedral y sus propiedades de la zona, así como a las fuentes públicas cercanas, recibiendo en nombre de “Aguas de la fábrica de la Catedral”. Esta agua llegaría también a diversas casas particulares.



