Cuenta la leyenda que el primer patio de una mezquita fue concebido a imagen de uno de los paraísos que el Arcángel San Gabriel mostraría al profeta Mahoma.

El Sahn se encuentra rodeado, en tres de sus caras, por el riwat (reconstruido en el siglo XVI, por Hernán Ruiz “el Viejo”), En tiempo cristiano, las galerías este y oeste del riwat fueron utilizadas para enterramientos.

Entramos en un espacio lleno de embrujo y seducción, con una superficie de ocho mil metros cuadrados (62 x 129), engalanado con árboles y fuentes, lleno de historia y religiosidad.
El Sahn se encuentra rodeado, en tres de sus caras, por el riwat, éste tenía una función variada pues a él se acercaban los jóvenes a escuchar las lecciones de los maestros, como Averroes quien las impartía en la zona occidental, aquí también se instalaba el juez del barrio, al que acudían los peticionarios.


En las paredes del riwat se exponen, desde el año 2005, 65 tableros y 106 vigas de pino y alerce, talladas en el siglo X, que fueron desmontadas en diversas restauraciones del templo. En el año 2026, la Fundación Alemana de Investigación (DFG) ha aprobado la financiación de un proyecto, de una duración de tres años, con la finalidad de realizar un estudio de los techos y armaduras históricas de este edificio, el cual está considerado el conjunto de vigas de madera más antiguo y extenso de Europa.
El pórtico del siglo X lo formaban las tres galerías con arcos de herradura, por encima del muro corría una cornisa y sobre ésta una línea de almenas califales. La fisonomía actual del riwat es obra del siglo XVI, realizado por orden del obispo Martín Fernández de Angulo (1510-1516) y diseñada por Hernán Ruiz I, quien distribuye los arcos en grupos de tres, separados por machones, reutilizando las columnas y los capiteles de época islámica.

En España el arco de herradura aparece ya en algunas estelas romanas y el de Santa Eulalia de Bóveda (Lugo), de origen romano, está considerado el primer arco de herradura como elemento estructural, pero fueron los visigodos los que extendieron su uso en todas las construcciones. Después fue utilizado en el arte cordobés y en el mozárabe, de los que destacamos sus características principales y sus diferencias.
Como certificado del promotor de la obra, figuran en los pasillos norte y oeste, el escudo del obispo Martín Fernández de Angulo, quien ocupó la silla episcopal cordobesa durante siete años desde 1.510.

Hasta la segunda mitad del siglo XX el riwat norte se encontraba tabicado para dependencias del cabildo. En esta postal se puede observar como el riwat norte se encontraba tabicado para dependencias del cabildo
Los arcos de herradura que comunicaban el patio con la sala de oraciones estaban abiertos en época islámica; al construirse la Catedral, se cierran casi todos para utilizarlos como testeros de pequeñas capillas. Entre los años 1.972 a 1.975 se derriban algunas capillas y se instalan cinco grandes celosías de madera en la zona más occidental, entre el patio y el liwan.
En época musulmana los árboles existentes en este patio eran olivos, cipreses, laureles y plantas aromáticas, es con Alfonso X «El Sabio» cuando se sustituyen por los naranjos, que dan nombre al patio.
Bajo el suelo de la zona norte del riwat, en excavaciones realizadas en verano del año dos mil uno, aparecieron restos del antiguo muro norte de Abd al-Rahman III, así como una gran basa de columna romana; también han aparecido restos de muros, que algunos arqueólogos dan como pertenecientes a la basílica de San Vicente, con una orientación igual a la mezquita.






