
Junto a la Puerta del Perdón se alza la torre cristiana que embute el alminar árabe. El primitivo alminar de la época de Hixem I, de 23,5 metros de altura, desapareció al ser sustituido por otro en el siglo X bajo el gobierno de Abd al‑Rahman III, al ampliarse el Patio de los Naranjos, en dirección norte; la situación del primitivo alminar está hoy señalizado en el suelo del Patio de los Naranjos, por un cuadrado de losas de granito, a unos metros al sur de la actual torre.
En el año 952 el primer califa amplia el patio y construye un alminar de dos cuerpos coronados por una cúpula rematada por el “yamur”, que ensartaba cinco bolas, de las que la leyenda dice eran de oro. La parte alta del alminar fue derruida, pero la inferior se conservó dentro de la torre cristiana del XVI.

La figura del alminar ha llegado hasta nosotros representada en el escudo del Cabildo Catedralicio, como el que se encuentra en la “Puerta de Santa Catalina” o en azulejos que se pueden ver en puertas de algunas casas antiguas de esta collación. Este alminar, con una base cuadrada de 8,45 m. de lado, poseía dos escaleras, una de subida y otra de bajada, a una se accedía desde el patio y a la otra desde la calle. En el primer tramo, de unos treinta metros de altura, sus fachadas norte y sur se decoraban con dos filas de ventanas dobles con ajimez (ventana de dos arcos que descansan sobre una columna intermedia o parteluz), mientras que en las otras dos caras las ventanas eran triples, por encima de estas, en los cuatro costados una fila de arquillos ciegos (eliminados en el siglo XVI) hacían una tercera planta.
El segundo tramo, con una altura de doce metros, era el lugar en donde se colocaban los almuédanos para llamar a la oración diaria, se encontraba abierto a los cuatro costados, mediante un arco, cubriéndose con una cúpula de bronce dorado, de cuyo eje salía un vástago metálico de algo más de cinco metros, el yamur, en donde se insertaban las cinco esferas decrecientes.

Fue tomado como modelo de los siguientes alminares de las mezquitas del todo el pueblo islámico en los siglos X y XI, como la de Sevilla, Marrakesh y Rabat.
Desde la toma de la ciudad por Fernando III, el alminar pasaría a ser utilizado como campanario de la iglesia catedral. En el año 1.543, el arquitecto de la Catedral, Hernán Ruiz I, acometerá las primeras obras de adecuación del alminar a torre campanario
En el año 1593, su nieto, Hernán Ruiz III, consolida el alminar y construye la nueva torre, hasta el actual campanario. Al observarse que la torre había experimentado un poco de movimiento, cuarenta años más tarde, se construye un sólido «forro», que es el que aparece en la actualidad ante nuestras vistas, protegiendo al alminar árabe que se puede observar, por dentro, si subimos a la torre.

Continuará la obra Juan Sequero de la Matilla, quien en el 1616 realiza el campanario, siendo reforzado en el 1650 por Sebastián Vidal.
A mediados del siglo XVII, la torre sufrió daños a consecuencia del peso de los cuerpos que se iban añadiendo, por lo que entre 1654 y 1660, Gaspar de la Peña reforzó el cuerpo bajo con un forro renacentista, haciendo un revestimiento de piedra a lo que quedaba de alminar y se macizaron sus escaleras del siglo X.
El último cuerpo, de forma circular, es de Gaspar de la Peña (1664), y sobre él se colocó el 24 de mayo de 1669 la imagen del Arcángel San Rafael.
En 1992 se someterá la torre a una fuerte restauración que durará hasta 1995, volviéndose a abrir al público a finales del año 2014.

En el año 1775, como consecuencia del terremoto de Lisboa, la torre sufrió grandes daños que debieron ser reparados.
El campanario alberga varias campanas, teniendo todas ellas nombre propio:
– “De las Horas”: es la más antigua del campanario, su origen se remonta al año 1.495, como acredita su inscripción “AÑO DE MCCCCXCV AÑOS. SE HIZO ESTA CAMPANA SIENDO OBISPO DON IÑIGO MANRIQUE”. Desde su inicio, esta campana daba las horas y en el 1747 fue conectada al reloj que se instaló en la torre
– “Esquila”, nombre que se le da a una campana pequeña utilizada para convocar a los actos comunitarios de conventos y congregaciones. La esquila se sitúa en el quinto cuerpo del campanario, y lleva dos leyendas: “Ave María gratia plena. 1605”, “Soror mea, sponsa, hortus conclusus”.
– “Santa María”, conocida popularmente como “la campana Gorda”; lleva varios grabados, como una imagen de San Idelfonso, el escudo del obispo Manrique y entre otras la inscripción “El ilustre y muy magnífico Sr. D. Alonso Manrique, Obispo de Córdoba, Capellán mayor de la Reyna Doña Juana y del Rey Don Carlos su hijo, nuestros Señores, mandó facer esta campana año de 1517, siendo Obrero Juan López del Río”.
– En el año 1644, se instalaría la llamada “Santa María de la Paz”.
– El obispo Alarcón, sufragaría los gastos, en 1669, de la de “San Antonio”.
– La campana de “Santa Bárbara”, de gran tamaño, fue bendecida por el obispo Salazar en 1691. Se destina a los toques del alba, así como a la oración diurna y nocturna.
– En el año 1747 se instalaría en el cuarto cuerpo de la torre un reloj, al que se le acoplarían dos nuevas campanas.
– Las de “San Pedro” y “San Zoilo” en 1762.
– Tres años más tarde se instalaron las denominadas “Nuestra Sra. de la Concepción” y la de “Santísimo Sacramento”, ésta era la utilizada para dar los toques de Ánimas.




