Calle Torrijos

Salimos de «Medina y Corella» a la calle «Torrijos», antigua calle «Palacio», por estar en ella el Palacio Episcopal. Su nombre actual lo toma desde el año 1838, en memoria del general Torrijos, quien, nacido en Madrid en el año 1791, ingresará muy joven en el ejército; cuando se encontraba en la Academia de Alcalá de Henares, le sorprende la Guerra de la Independencia, en donde brillará de tal forma que en 1813 ascendería al empleo de coronel y al final de la guerra sería nombrado brigadier (general de brigada). De pensamiento liberal, tras la instauración del absolutismo y la anulación de la Constitución de 1812, toma parte en la política nacional. Se traslada a Andalucía, por ser el lugar de mayor concentración militar, pues de aquí partían las tropas hacia Iberoamérica con el fin de frenar los alzamientos coloniales. En el año 1817, Torrijos participa, junto al general Lacy, en una conspiración fallida para levantar el ejército establecido en Andalucía, contra el poder absolutista, motivo por el que sería encarcelado hasta el triunfo de la rebelión de Riego. En el año 1823 será nombrado Comisario de Guerra, dirigirá la resistencia contra los Cien mil hijos de San Luis, ejército francés enviado para reponer el gobierno de Fernando VII. Tras ser derrotado se exilia en Inglaterra, pasando en 1830 a Gibraltar, desde donde participará en acciones sobre La Línea y Algeciras. Se trasladará a la provincia de Málaga para provocar un levantamiento del ejército, pero será capturado y fusilado en Málaga el día 11 de diciembre de 1831, por orden del rey Fernando VII. Dos años más tarde fallecería el monarca y regresarían al poder los liberales, quienes reconocen su labor nombrando a su esposa Condesa de Torrijos.

El edificio principal de esta calle es la Mezquita-Catedral, símbolo de la ciudad. Para describir su historia, arquitectura y las obras de arte que alberga es necesario un libro exclusivamente para este monumento, por lo que no será tratado en el capítulo e «La Medina», tiene su propio capítulo en esta web.

En esta calle, frente a la puerta de los Deanes, de acceso al Patio de los Naranjos, se encontraría, en época islámica, la Dar al-Sadaqa (Casa de la Limosna Canónica), cuya finalidad era la recaudación y posterior reparto de dinero y material, cobrado a los musulmanes como impuesto-limosna coránico, que se hacía de forma voluntaria (sadaqa o azaque).

Nos dirigimos a la derecha, encontrándonos con el restaurante “Mesón Bandolero”, instalado en 1983, al sustituir a otro anterior llamado “Mesón del Conde”. Esta era la casa solariega de los Cárdenas, es una antigua casa solariega reedificada en el siglo XIV, a la que merece la pena entrar para contemplar su patio. En ella vivió el empresario escocés Duncan Shaw, quien vino a Córdoba en 1840 como perito de minas. Fue dueño de una fábrica de plomo (en el actual polígono de Chinales) y precursor de la línea de ferrocarril que se empezaría a gestionar en la ciudad. Escribió varias cartas al Diario Córdoba pidiendo una libertad y un respeto del culto protestante, en enero de 1869, pero no sería hasta unos años más tarde cuando en 1871 murió un niño de la comunidad protestante cordobesa y ante la negativa de la Iglesia cordobesa de dar sepultura al niño en el cementerio de San Rafael (donde estaba estipulado su sepelio) Duncan Shaw construyó cerca de su fábrica de plomo el primer cementerio protestante de la ciudad cordobesa con el beneplácito del gobernador civil. En 1969 los restos enterrados en el cementerio protestante fueron trasladados al Cementerio de San Rafael, dicho cementerio se encontraba aproximadamente en los terrenos que actualmente ocupa el «Punto limpio» de SADECO en «Chinales».

El edificio número ocho es la “Casa de Manuel Vaqueiro”, obra del arquitecto Francisco Azorín Izquierdo en el año 1916, pertenece a una época se hace una arquitectura regionalista inspirándose en el mundo musulmán, como la mezquita de Córdoba, posiblemente la construcción más llamativa de este tipo es el actual Rectorado de la universidad, construido como “Escuela de Veterinaria”, a este estilo se le ha llamado también como “neo-caliofal”

El arquitecto Francisco Azorín Izquierdo, nacido en Monforte de Moyuela (Teruel), el año 1885, compaginó la arquitectura con la política. Fue hijo de un guardia civil, y en 1902 sería becado por la Diputación Provincial para estudiar Arquitectura en Madrid, allí se alojaría en una pensión cuyo propietario era un histórico de los primeros días del PSOE y la UGT, la pensión era el lugar de encuentro de dirigentes socialistas, entre ellos, Pablo Iglesias, con quien estableció una gran amistad, pasando a ser una de las personas de la máxima confianza del entorno de Iglesias. La amistad entre ambos y el dominio de idiomas por parte de Azorín (hablaba francés, inglés, alemán y esperanto), le convirtieron en acompañante habitual de Iglesias en varios congresos de la Internacional Socialista y ello hizo que viajase junto con el fundador del PSOE por Europa. Azorín junto al escultor Emiliano Barral, fueron los autores del mausoleo de Pablo Iglesias inaugurado en 1930.

Destinado como arquitecto a Córdoba (1912) impulsó la construcción de viviendas sociales a precios asequibles para los trabajadores. En marzo de 1919 escribió en el semanario Andalucía un artículo en el que defendía el derecho a la vivienda obrera en condiciones dignas, que garantizasen la higiene, “que aleje las enfermedades” de los trabajadores. El modelo de vivienda obrera que propugnaba Azorín era el de la Ciudad Jardín, viviendas individuales, con su pequeña parcela de terreno, rechazando de este modo el hacinamiento en bloques de viviendas. Fue el creador, entre otros, de la construcción de viviendas para obreros en la cuenca minera de Peñarroya, donde impulsaría la Cooperativa de Casas Baratas “Pablo Iglesias”, la cual llegó a construir 58.000 viviendas, por todo lo cual hay autores que los definen como “el arquitecto de la clase obrera”. O el proyecto del barrio de “Cuidad Jardín” en Córdoba, que no se llegó a plasmarse, quedando solamente el nombre.

Casa Cabrera, en la Plaza de Abades

En Córdoba sería el principal concejal socialista (1918), llegando más tarde a presidir la Agrupación Socialista y también la Federación Provincial del PSOE, además de destacado dirigente de la UGT. Al proclamarse la II República, fue elegido diputado del PSOE por Córdoba (1931) y en las Cortes trabajó en las comisiones de Hacienda, Presupuestos y Suplicatorios, dejando en ellas constancia de sus prioridades políticas: “la vivienda, el urbanismo o la educación, así como el reconocimiento de los derechos de los trabajadores”.

Casa Pérez Barquero, Plaza de la Almagra

Fue opositor a la radicalización del PSOE por parte de Largo Caballero, quien se acercaría al PCE. El 18 de julio de 1936 Francisco Azorín se encontraba en la estación de ferrocarril de Córdoba, junto a su familia, a la espera de tomar el tren que le conduciría a Málaga para pasar las vacaciones. Avisado sobre el levantamiento militar, lleva a su familia a Málaga, con la intención de regresar a Córdoba, al quedar esta ciudad en manos de los sublevados, se traslada a Barcelona y desde allí a Toulouse, donde fue nombrado Cónsul de la República de España. En 1939 se traslada a México, donde trabajó en la edición del “Diccionario Completo de Esperanto”, idioma del que era seguidor años antes. Fallece en México en 1975.

Durante su estancia en Córdoba construye los siguientes edificios, aún en pie:

  • Torrijos nº 8 (1916)
  • Grupo Escolar Rey Heredia, en el Campo de la Verdad (1918)
  • El edificio Hierro Aragón, en Diario de Córdoba nº 5 (1925)
  • Casa Cabrera, en la Plaza de Abades nº 4
  • Casa Pérez Barquero, en la Plaza de la Almagra nº 8
  • Cine Alcázar, en Reyes Católicos, si bien fue muy reformado en los años 1990
  • Edificio modernista en Reyes Católicos nº 19, muy reformado sobre 1990
  • Casa nº 24 en Cruz Conde, esquina con Manuel de Sandoval (1931)
Restos del palacio omeya en el Palacio de Congresos

Toda esta manzana constituía en la época islámica el Alcázar Omeya, el cual extendía su muralla por la fachada oriental del Palacio Episcopal, al sur coincidía con la fachada meridional del Seminario, tomando dirección norte por el límite occidental del Campo Santos de los Mártires, concluyendo al norte de los Baños Califales, enlazando con la esquina noreste del Palacio Episcopal. Albergaba espacios de representación, zonas de trabajo, áreas para el servicio, baños, la biblioteca de al-Hakam II, una alcazaba, un campo de polo y jardines. Junto a la Dar al-Mulk (residencia privada del califa), estaba situado un jardín con la Rauda o cementerio real, que actualmente hay diversas teorías sobre su ubicación, se sabe que ya en el año 742 recibió sepultura el emir Balch (anterior a los omeyas). Tras la llegada de Hixem II al trono y el dominio de Almanzor, éste hace fortificar aún más el palacio construyendo una nueva muralla; tras la muerte del califa, el palacio, como el resto de la ciudad, entra en una etapa de destrucción, siendo arrasado y parte de sus elementos de decoración trasladados a ciudades como Sevilla, en donde en su Alcázar Real y en la Giralda se pueden ver capiteles del palacio cordobés; no obstante tras la toma de la ciudad por las tropas cristianas, las crónicas dicen que “maravillaba a cuantos lo contemplaban”. Por acuerdo entre Fernando III y el obispo, se reparten los terrenos del palacio omeya, quedando el monarca la zona este y el cabildo la zona más próxima a la Mezquita.

Su perímetro se encontraba amurallado y con torres, sufriendo diversas ampliaciones a lo largo de la dinastía Omeya en al-Andalus, llegando a tener más de quinientos metros de longitud. Anterior a la construcción del palacio Omeya, en este mismo lugar se encontraba el palacio del gobernador bizantino, del que utiliza parte de la urbanización existente. Algunos autores postulan que aquí pudo nacer el rey visigodo don Rodrigo. El reino visigodo, con capital en Toledo (549-711), se dividía en provincias, al mando de las cuales había un dux o duque, en la Bética la capitalidad se la rivalizaron Sevilla y Córdoba, al frente de la misma estuvieron los futuros reyes Hermenegildo y Rodrigo, último rey visigodo.

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