
En 1972 el Estado expropió parte de los terrenos del Palacio Episcopal, con el fin de localizar el Alcázar Andalusí, quedándose con el espacio desde este lugar hasta “Campo Santo de los Mártires”, lo que suponía unaa casa del siglo XVIII, el granero, el jardín y el edificio entre éste y el granero (alhorí). Las cuatro grandes ventanas semicirculares corresponden al antiguo granero, donde se ha instalado provisionalmente la biblioteca estatal, gestionada por la Junta de Andalucía, hasta que finalicen las obras del nuevo edificio en los “Jardines de la Agricultura”.

Tras pasar las ventanas en semicírculo, antiguo granero, por una portada accedemos a su interior para visitar el edificio que hasta el año 2023 fue la “Biblioteca”, sus fondos pertenecen a la Junta de Andalucía, si bien es la heredera de la “Biblioteca Provincial”, que se encontraba en los locales de la actual “Delegación de Cultura” en la calle “Capitulares”. Los fondos fueron trasladados al nuevo edificio en los “Jardines de la Agricultura”, que toma el nombre de “Grupo Cántico”. A inicios del 2025 el espacio de la antigua biblioteca se encuentra sin uso.
Tras recorrer un largo pasillo nos sorprende la bella Escalera del Jardín, atribuida a Miguel de Verdiguier en época del obispo Baltasar de Yusta (1777-1786), es una escalera de un solo tramo con tres tiros paralelos de desigual ancho, sus muros se decoran con abundante yesería en la que destaca un programa iconográfico alusivo al Prelado y a la diócesis cordobesa.

El techo es plano decorado con yeserías, en su centro se sitúan tres angelotes que portarían una lámpara. En las paredes laterales se abren tres ventanas en cada una, entre ellas ángeles sostienen atributos de la dignidad de obispo: el báculo, la mitra, el capelo, los libros, etc. En los extremos unos medallones contienen las figuras de cuatro Padres de la iglesia. En el muro norte, en la parte alta, a ambos lados de la puerta, las imágenes de San Eulogio y del obispo Osio.


En el muro sur se abre una ventana y a sus lados se representan escenas tomadas de la iconografía descritas por el jesuita toledano del siglo XVII, Francisco Núñez de Cepeda, en su texto “Idea del Buen Pastor”, de esta iconografía son otros relieves en las pechinas, en las del lado norte se representa un camino con dos líneas de álamos con las copas unidas, cerrándolo una iglesia y la mitra, con el lema “Maritas Populos” (une a pueblos), simboliza la misión del obispo de unión y armonía entre los eclesiásticos de su diócesis.
Otro relieve representa ocho tiendas de campaña coronadas por estrellas en las que se insertan los escudos de las órdenes religiosas masculinas, sobre ellas un sol coronado por una mitra, aludiendo a que el obispo ilumina, protege y tutela a las órdenes religiosas. Las ordenes representadas son las existentes en Córdoba en el s. XVIII, mercedarios, dominicos, trinitarios calzados, menores, basilios, agustinos, franciscanos y carmelitas. El que no figuren las ordenes femeninas es porque éstas, al ser de clausura, no asistían a las audiencias.

Volvemos a salir a “Amador de los Ríos”, a continuación, hay un acceso abierto para las obras arqueológicas en el que fuera Jardín del Palacio. Destaca la galería alta, que sería un mirador al jardín, posiblemente construida durante el obispo Siuri (1717-1731).
En los terrenos del “Jardín del Obispo” se realizaron catas en el año 2006 en busca de restos del alcázar Omeya, especialmente buscaban la “rauda”, el panteón de la dinastía Omeya, que ni ha sido localizado. Ésta se sabe que estaba en el interior del alcázar, por unos documentos que relatan la visita del rey Ordoño IV de León, en la que visita este lugar, en el año 962.
Las primeras intervenciones arqueológicas en busca de la rauda las realizaron Rafael Castejón y Félix Hernández en el año 1962, con resultado negativo, lo que localizaron pilares rectangulares de sillares, con una decoración similar al que aparece en Medinat al-Zahra. En 1971, una nueva intervención sacó a la luz la muralla norte del alcázar, el cual iba desde la esquina noroeste del “Campo Santo de los Mártires”, hasta la calle “Torrijos”, donde se unía con el lienzo oriental. Estos descubrimientos se dejaron abandonados, hasta que en el año 2003 se realizó una limpieza de estos. En la zona noreste se encuentran los pesebres de las cuadras del siglo XVII.

En el año 2025 el Ayuntamiento ha proyectado un gran bulevar verde en Campo Santo de los Mártires, con la puesta en valor del “Jardín del Obispo”. Según la historiadora Rocío Velasco García, el jardín ha sufrido muchos cambios desde su creación, desconociéndose con certeza la extensión del primitivo jardín, pero sí se sabe que su emplazamiento coincide con restos del que fuera el gran jardín del Palacio Episcopal. En 1960, este jardín perdió extensión con motivo de las obras de apertura de la avenida “Doctor Fleming” y su conexión con la Ribera a través de la calle “Santa Teresa de Jornet”, recortando en chaflán su ángulo suroeste. En el siglo XVIII el jardín poseía una conexión con funciones representativas y simbólicas en estrecha relación con otros espacios, sobre todo con las obras promovidas por el obispo Baltasar de Yusta Navarro (1777-1787). Según la citada historiadora, en el XVIII el jardín debió tener un trazado similar al de los jardines renacentistas españoles de finales del siglo XVI, cuyo diseño se basa en los jardines medievales peninsulares de reminiscencias, con influencias también dejardines franceses renacentistas. El diseño de este tipo de jardín se configuraba geométricamente mediante cruces perpendiculares de sendas dividiendo el espacio ortogonalmente en 24 parterres cuadrangulares o cuadrados de boj.




