
Entraremos en el espacio construido bajo el gobierno del primer emir independiente del califato de Damaasco, Abd al-Rahmán I, quien sería el fundador de la dinastía Omeya que gobernaría al-Andalus durante unos trescientos años. La sala fue construida enre los años 786 al 788, tras varios años compartiendo un conjunto bizantino con los cristianos, el emir compra a éstos su parte, la derriba y construye la mezquita alhama de la ciudad.
El acceso se hace a través de una de las capillas del muro oeste que han sido desmontadas, nada más entrar al liwán nos sorprende el paisaje de columnas, que si nos fijamos veremos que son de lo más heterogéneo en alturas, gruesos, formas, materiales (mármol y granito), relieves (estriadas y lisas), al igual que de sus basas, cimacios y sobre todo sus capiteles, de los que aparecen más de cien en las zonas de los emires Abd al-Rahmán I y II, estando datados entre el siglo I d.C. al el VII.
Entre ellos se localizan:
- 5 capiteles prerromano
- 87 de romanos: 12 de época de Augusto
- 20 de emperadores españoles
- 55 de la decadencia del imperio
- 39 latino-bizantinos y varios árabes de época anterior a la construcción del templo

Entre los cimacios ocurre algo similar habiendo varios romanos y veintidós latinobizantinos. Es sin duda esta primera parte de la mezquita el mejor museo del mundo de capiteles y columnas preislámicas
En el interior de la mezquita encontraremos repetidas en varios lugares los noventa y nueve nombres como el Corán llama a Alá, pero nunca veremos una representación suya, pues para el musulmán Dios es un ser tan absoluto y lejano que tiene prohibida su representación bajo cualquier forma.

Iniciemos el recorrido, al entrar al liwan nos acercamos al cancel de madera de la “Puerta de las Palmas”, aquí podremos apreciar la inclinación de las columnas, al comparar su verticalidad con el del cancel. Este mismo lugar es el mejor para apreciar la profundidad, hoy perdida casi por completo, que debía tener la mezquita en sus filas y columnas, al perderse la vista desde esta nave de Abd al‑Rahman I, continuando con la Hixen II.
Al iniciarse el proyecto de construcción de la Mezquita, surge una gran preocupación, dar una buena iluminación al interior, esto se solucionará dando altura al templo, ya que toda la pared norte estaba abierta y por ella entraba la luz; pero el problema surge al tener que utilizar unos materiales que no están ideados para ello, en su solución estará lo realmente innovador de la obra arquitectónica de este edificio, es la utilización de la doble arcada, pero dejando el vano entre los dos arcos.

“La gracilidad de la Mezquita se basa en esta particularidad que agranda la perspectiva desde todos los ángulos, dando una sensación de ingravidez, a la vez que da unas grandes posibilidades acústicas”.
La estructura, que se repite, es una columna, con o sin basa, y con capitel y cimacio, sobre la que se alza una pilar rectangular, discurriendo dos filas de arcos de distinto tipo:
– El arco de herradura, que se empieza a utilizar en el siglo V, siendo el elemento favorito de la arquitectura hispano-visigoda.
– El arco de medio punto, utilizado ya por los romanos, por ser una de las formas más seguras para sostener estructuras.

Las arquerías sostienen unas cubiertas a dos aguas, y corriendo por encima de dichas arquerías se encuentran unos amplios canales de plomo, que recogen el agua del tejado procedente de la lluvia.
A pesar de que la construcción del templo se realizara en cuatro fases con una distancia en el tiempo de más de doscientos años, el esquema arquitectónico no variará, siendo siempre el de columnas que alzan pilares con arcos de herradura y de medio punto.
Este estético conjunto de columnas y arcos lo componen los siguientes elementos:

Basas: No todas las columnas de la mezquita poseen basas, son muy diversas según la zona de ampliación, y dentro de ellas en la mezquita de Abd al-Rahman I, en donde se utilizaron piezas de acarreo, procedentes de edificaciones anteriores.
Fustes de Columnas: Sostienen el peso de los pilares, arcos, techos y el tejado. Había 1.013 columnas, quedando en la actualidad, tras las construcciones cristianas, sólo 856.
Capitel: En la mezquita del siglo VIII se utilizan un gran número de capiteles preislámicos, de ahí la gran variedad, no será hasta la primera ampliación cuando se tallan especialmente para este edificio.
Modillones: con una decoración circular, excepto en las naves extremas, poseen tres o cuatro rodillos. Su finalidad es la de aumentar el ancho de las pilastras.
Cimacios: pieza sobre los capiteles, hasta el siglo XVIII se encontraban pintados de rojo.
Pilastras: encima de los capiteles, sobre los cimacios se elevan los pilares para duplicar la altura de la mezquita.
Arcos: se componen de dos materiales (excepto la ampliación de Almanzor), ladrillo (color rojo ocre) y piedra calcárea (color claro). El ladrillo al unirse a la piedra consigue aligerar el peso total del arco, a la vez que cumplen una importante misión elástica o amortiguadora ante cualquier vibración por movimiento de tierra o por dilatación, dando una vistosidad de color al conjunto. Los arcos superiores son de medio punto, más anchos que los inferiores, son los que soportan el peso, y los inferiores, de herradura, hacen de tirantes de sujeción de las arcadas, en lugar de vigas de madera o hierro, siendo ésta una de las grandes genialidades de los arquitectos de Abd al-Rahman I, pues a diferencia de los romanos, que utilizan esta técnica, aquí, los arcos más gruesos son los superiores.

Esta composición de dovelas en piedra y ladrillo se encuentra en Pompeya (s I a.C.) y fue muy utilizada en la arquitectura bizantina.
En la construcción de la mezquita, los arquitectos no introducirán nuevos elementos arquitectónicos, pero si una excelente innovación al mezclar los citados anteriormente, pues aunque era antigua la utilización de la columna y el pilar prismático, jamás antes se habían mezclado como se hace en este lugar, en donde para dar una mayor agilidad al conjunto, se coloca en la parte inferior un fuste de columna, sobre la que se instala un cimacio para apoyo del pilar cuadrangular, sobre el que descansan los dos arcos, los cuales dan a los pilares una fuerza que los hace mantenerse en pie, apoyados uno sobre otros.
La Primitiva Mezquita en sí, ocupaba el solar de la basílica de San Vicente (de la que se conservan expuestos varios restos, como el mosaico, que puede verse in situ en la 3ª nave. Los restos de la Basílica fueron localizados en excavaciones de 1930. Tras las excavaciones en el año 2017, los arqueólogos consideran que este edificio no se trataba únicamente de una basílica, sería un complejo religioso con funciones religiosas y administrativas, hay quien considera a San Vicente como la primera gran catedral mediterránea, construida gracias a la influencia del obispo cordobés Osio.

La construcción se realizó durante diez meses, año 786, por orden del primer emir Abd al-Rahman I, construyéndose once naves de norte a sur, siendo la central más ancha (6.81 m.) que sus laterales (5.91 m. y 4.83 m. las del extremo), cada una tiene doce tramos de columnas. La planta era cuadrada, con una longitud de 75 metros cada lado.
El edificio parece estar inspirada en el acueducto romano de Mérida, cada fila de columnas es realmente un acueducto que recoge el agua de lluvia del tejado, a dos aguas, que cubre cada una de las naves.
La capacidad del primitivo edificio era para unas cinco mil personas.




