Alcázar, Salón de los Mosaicos

De aquí pasaremos a la gran sala del Alcázar, el “Salón de los Mosaicos”, es obra del siglo XVIII para capilla de la Inquisición, continuando luego para la cárcel. Es de planta rectangular y se cubre con una bóveda de lunetos y arcos fajones decorados con motivos geométricos, típicos en Córdoba a inicios del XVIII. Se cierra con un espacio cuadrangular, donde se encuentra el altar cubierto con una cúpula con linterna. El espacio pasa desapercibido gracias a la riqueza de las obras que se exponen en sus paredes, son mosaicos romanos procedentes casi todos de la excavación que se realizó en 1959 tras el derribo de la plaza de abastos en “La Corredera”.


Salón de los Mosaicos antes de la restauración de mediados del s. XX

Cuando se restauró este edificio, el alcalde Antonio Cruz Conde, solicitó a Patrimonio Nacional la cesión de unos tapices para adornar la sala, cosa que no fue autorizada, pero coincidió con la aparición de estos mosaicos romanos, y el ayuntamiento decidió exponerlos en las paredes de esta sala. El fin de la sala era ser el marco de los actos principales del Ayuntamiento, en la actualidad, viernes y sábados se realizan las ceremonias de bodas civiles, presididas por un concejal.

La civilización romana dominaría la técnica de construcción de mosaicos a base de teselas o pequeños fragmentos de cristal, mármol cerámica o piedra, que hacen que sean un elemento decorativo que soporta fácilmente el paso del tiempo. Los mosaicos de esta sala fueron realizados con pasta de vidrio.

En la pared de entrada encontramos tres mosaicos de los siglos II – III, uno con decoración geométrica, una guirnalda de hojas y frutos, y la representación de un actor trágico.

En la pared derecha se expone un mosaico de “Eros y Psique” (440 x 347 cm), se fecha entre los siglos III y IV. Los dos personajes, con figura de niños se abrazan dentro de un círculo, en las esquinas se representan las cuatro estaciones, una desaparecida. Eros, desnudo, era el dios griego que coordinaba los elementos del universo, la mitología romana le da la forma de niño y el nombre de Cupido. Psique era una bella joven amada por Cupido, a la que Venus, celosa de su belleza, la somete a duras pruebas, de las que salió victoriosa gracias a Cupido, Júpiter la convertiría en inmortal quedando unida a Cupido para siempre. En las esquinas se representarían bustos alegóricos a las estaciones del año, se conservan las superiores, el invierno y a su izquierda el otoño, con un manto.

En la pared de la izquierda se expone un gran mosaico de 10,45 x 5,55 metros, está decorado con dibujos geométricos, en el que se utilizan blanco, negro y rojo. En el centro del mosaico se sitúa un ramo de cinco hojas de laurel inserto en un círculo, y ésta a su vez en un cuadrado. Todo el mosaico se enmarca con una ancha banda blanca y sus esquinas y centro de las aristas se decoran con parejas de delfines. El mosaico proviene también de La Corredera, se sitúa entre los siglos I y II.

Esquina del gran mosaico

En el presbítero de la capilla se encuentran otros dos bellos mosaicos, a la izquierda el de “Polifemo y Galatea”, de 4,10 x 5,10 metros y procedente también de “La Corredera”. Polifemo era un cíclope gigante, hijo de Poseidón (dios del mar) y de la ninfa Toosa, estaba enfermizamente enamorado de Galatea, pero ella lo estaba del hermoso joven Acis, que era hijo del dios Pan y de otra ninfa, amor que sí era correspondido. Los jóvenes amantes se veían furtivamente en muchas ocasiones y en una en que descansaban a orillas del mar, Polifemo los descubrió. El cíclope acudía como siempre para observar a su querida Galatea, Acis, asustado, intentó escapar, pero el cíclope le lanzó una pesada roca que lo aplastó. Galatea intentó salvarlo, pero nada pudo hacer, suplicó a los dioses, quienes se apiadaron y convirtieron la sangre que manaba de Acis junto a las desconsoladas lágrimas de Galatea en un caudaloso río, siendo esta la única forma de estar eternamente junto a su amor. Este mosaico está considerado como uno de los mejores de su época.

También en el presbítero se encuentra el mosaico de “Medusa”, única mortal de tres hermanas, Gorgonas nacidas del dios del mar de los peligros de las profundidades ocultas, Forcys, y de la diosa e los monstruos marinos y de los peligros del mar, Ceto. Medusa es una figura trágica de la mitología griega. Se la conoce sobre todo por su cabellera de serpientes y su capacidad de convertir a la gente en piedra con una sola mirada. Fue amada por Poseidón, Neptuno para los romanos, quien la sedujo en el templo de Atenea (Minerva). Su muerte se produce al ser decapitada por el héroe Perseo, con la ayuda de Atenea. La cabeza de Medusa es el centro del mosaico.

 Desde los balcones del Salón de los Mosaicos se puede ver el que fuera Patio de Armas, por el que hemos accedido al Alcázar.

22 Visitas totales
18 Visitantes únicos