
En la muralla norte del Alcázar, en su ángulo poniente, se alza la torre más antigua del edificio, la Torre de los Leones, es de planta cuadrangular y su origen se remonta al edificio construido en el siglo XIV por Alfonso XI, se construyó un edificio fortificado dado que se vivía un momento en que la ciudad era un importante centro de poder y comercio, por lo que la construcción de defensas era esencial para proteger el Alcázar y sus habitantes. Era una de las principales estructuras para vigilar las murallas de la ciudad y prevenir posibles ataques.

A lo largo de su vida la torre ha sufrido modificaciones y adaptaciones sin cambiar su función defensiva. Durante la época de los Reyes Católicos, este Alcázar fue transformado en residencia real, cambiando el uso de la torre, pasando a ser símbolo de la grandeza del reino y un referente del poder monárquico. En este periodo, la torre también adquirió la forma que hoy conocemos, siendo restaurada y embellecida con detalles que reflejan el esplendor del momento. Actualmente es testimonio de la arquitectura medieval cordobesa.Debe su nombre a unas gárgolas que conserva en el piso superior con forma de cabeza de león. Estos leones son símbolos de poder, protección y fuerza, representan la grandeza del reino durante la época medieval. Se cree que las esculturas fueron añadidas en el siglo XV, durante el reinado de los Reyes Católicos, como parte de las reformas que se hicieron en el Alcázar en ese periodo.

La torre posee dos plantas y azotea, la planta baja era por donde se realizaba el acceso de las visitas, hasta que en el 2024 se abre el acceso por el sur, actualmente es utilizada para otras funciones y recepciones.
La planta baja se visita tras salir del pasillo del sarcófago, ante ella encontramos una escultura de Alfonso X “el Sabio”, obra del escultor Juan Polo Velasco (Fernán Núñez, 1923-2017), quien fuera discípulo de Mariano Benlliure. Se representa al rey con atributos de guerrero, un manto, cetro y corona, en su mano izquierda porta un libro, como referencia a su apodo de “el Sabio”, por su preocupación por el saber de diferentes materias como la literatura, las ciencias, la historia o las leyes; fue el creador y patrocinador de la Escuela de Traductores de Toledo, gracias a la cual se conocen muchos escritos clásicos.

Alfonso X será quien ordene realizar las primeras construcciones cristinas de este edificio, utilizando como base la antigua construcción musulmana, aunque será su biznieto, Alfonso XI el que realizará la mayor parte de la obra.
Frente a la estatua real se encuentra la sala de la planta baja de la torre, en ella se encontraban las taquillas para las isitas turísticas, es una sala cuadrangular, gótica con cubierta de una bóveda de crucería, con arcos apuntados y nervios enmarcados. La antigua puerta de acceso desde la explana norte, fue abierta en 1662. Aquí se encuentra un escudo de Felipe II que se encontraba en la sede del Cabildo Municipal, en la calle “Ambrosio de Morales”.

La subida a la planta alta se realiza a través de una escalera a la que se accede desde el “Pasillo del Sarcófago”, que nos da acceso al adarve que comunica esta torre con la del Homenaje.


Entramos a un espacio gótico cubierto también con bóveda de crucería, con arcos apuntados y nervios enmarcados en piedra de Córdoba. Los arcos de su interior están sustentados por unas finas columnas, lo que hacen que el conjunto sugiera una sensación de verticalidad lo cual se suma a la belleza que otorgan los pequeños capiteles de los arcos, del más puro estilo gótico. Esta sala pudo ser la capilla de San Eustaquio, patrón de los cazadores, que sirvió de capilla a los Reyes Católicos durante su estancia.
Con la llegada de la Inquisición al Alcázar, esta sala se cree que fue utilizada como celda, pues en sus paredes se encuentran incisiones con las que los presos intentaban demostrar su posición elogiosa a la espera que el Tribunal tuviese piedad de ellos. De todas las huellas hay que destacar las alusivas a la Eucaristía y símbolos de la Fe.

A través de una escalera de caracol accedemos a la parte superior de la torre, una terraza almenada.




