Tras pasar el dintel de la muralla entramos a través de la «Puerta de Sevilla» al barrio de San Basilio o «Alcázar Viejo«, pequeño barrio de tan solo ocho calles ‑ Enmedio, San Basilio, Postrera, Martín de Roa, Terrones, Puerta de Sevilla, Duarte y San Bartolomé ‑ con características de fortaleza, poseía dos entradas y se encontraba totalmente amurallado. Su historia se remonta a los primeros años tras la reconquista de la ciudad en 1236. A comienzos del siglo XV existía en la zona un grave problema de despoblación, por lo que el Concejo de la ciudad proyectó repoblarla trasladando a los soldados ballesteros y sus familias, consiguiendo con ello reforzar la línea norte de defensa del Alcázar


Sus calles son rectas, en claro contraste con la estrechez y sinuosidad de las calles de la Medina. Las casas conservaban las reminiscencias árabes, con los blancos muros de sus fachadas y la disposición de las dependencias girando en torno a un patio central. Es por antonomasia el barrio de los “Patios de Córdoba”, festival que desde primeros el siglo XX se celebra en la ciudad y en la que los vecinos abren sus patios engalanados con plantas y flores en sus arriates. Aunque los patios se reparten por todo el casco antiguo de la ciudad.
El patio cordobés es heredero de la cultura romana, incorporada por la islámica y perpetuada por la cristiana. Del tiempo del dominio musulmán el patio ha conservado el zaguán de entrada y la abundante vegetación, que aumenta la sensación de frescor.

Existen básicamente dos tipos de patios, los de casas unifamiliares y los de vecinos, estos más populares. En la casa unifamiliar el patio hace de distribuidor de las dependencias y suele ser claustrado y con el suelo empedrado con el “chino cordobés”. En las casas de vecinos el cuidado del patio lo hacen ellos; algo característico es la presencia de un pozo, Córdoba es muy rica en acuíferos subterráneos, el patio suele estar empedrado con cantos rodados procedentes del río, con lo que se puede regar sin que produzcan charcos, el patio era el sitio de reunión de los vecinos y de convivencia, sobre todo las calurosas noches de verano. En algunos patios de vecinos de construcción antigua aún hoy se conservan las zonas de uso común, como lavaderos, cocinas e incluso letrinas, ya sin uso.

El “Concurso de los Patios Cordobeses” es organizado por el Ayuntamiento, desde el año 1921, en la primera quincena del mes de mayo. En 1980 fue declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional y el 6 de diciembre de 2012, la UNESCO los declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La denominación de «Alcázar Viejo» era ya conocida al menos desde el año 1317, fecha anterior a las construcciones cristianas de la zona (excepto un convento de los Agustinos), por lo que se supone que este nombre debía de relacionarse con el alcázar almohade.
El barrio actual nace en el siglo XIV ante la necesidad de albergar a los ballesteros del rey junto al Alcázar construido por Alfonso XI, aunque se sospecha que el topónimo de “los ballesteros”, no hace referencia a los soldados, sino a los fabricantes de ballestas, pues estos fabricantes cordobeses gozaban de fama en el siglo XIV.
En su construcción se utiliza un urbanismo de signo cristiano medieval tardío, pasando a pertenecer a la Collación de «San Bartolomé». El amurallamiento lo comienza Enrique II al subir al trono en 1369 y se finaliza con Juan I de Castilla el año 1385. Este nuevo barrio fue edificado sobre los solares que, en época del esplendor musulmán ocupara el Zoco, al exterior de la muralla.

En estas calles se encuentran varios patios que anualmente participan en el concurso de “Patios Cordobeses”, fiesta que se celebra en el mes de mayo que tiene como misión exaltar la decoración a base de flores y macetas de los patios cordobeses de los que, gracias a un gran número de defensores, se están librando de una muerte que hace algunos años se daba como inmediata.
Tras atravesar la muralla nos encontramos con una plaza de la que salen varias calles, al frente la calle “Puerta de Sevilla”, a la izquierda la pequeña calle “San Bartolomé”, en forma de L, nos llevará a la de “San Basilio” y a la derecha “Postrera”.
Junto a la Puerta encontraremos el restaurante “Puerta Sevilla”, inaugurado en 1999, fue el primer restaurante que el grupo familiar Rosales Arjona abrió en San Basilio. Le siguieron La Viuda (2001) y La Posada del Caballo Andaluz (2012). El primer establecimiento que fundó Alberto Rosales fue el “Bar Terraza”, en la calle “Siete de Mayo”, después sería el bar “Crismona”, rebautizado como “Costa Sur”, especializado en marisco.





