Castillo de la Judería, Torre de Belén

El “Castillo de la Judería” era una antigua fortificación almohade (s. XII), tras la Batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, Córdoba quedó en primera línea de frontera y los almohades decidieron reforzar las defensas de la ciudad. Tras la conquista de 1236, fue aprovechada por los judíos que llegaron a Córdoba. Constituía una de las fronteras del barrio judío, cuyo recinto cuadrangular amurallado limitaba al este con el recinto de la Medina, al oeste con el actual barrio de San Basilio, y al sur con el Alcázar de los Reyes Cristianos.

Abarcaba las actuales Calle Judíos, Plaza de Tiberiades, Calle de las Bulas y el antiguo Hospital del Cardenal Salazar. De este recinto destacan la Torre de Belén y el llamado Castillo de la Judería.

Cuando en los siglos XIV y XV, la ciudad se expande hacia el suroeste, se crea el barrio de San Basilio, el muro occidental del castillo sirvió como base para la muralla que protegía el nuevo barrio, de ahí su nombre de “Alcázar Viejo”.

El Castillo de la Judería adquirió su nombre debido a la presencia de la comunidad judía en esta zona de la ciudad, quienes ocuparon el recinto tras la conquista cristiana. Sin embargo, la comunidad judía sufrió una violenta revuelta en junio de 1431, en la que la Judería fue asaltada y destruida, marcando el inicio del declive de este espacio. A partir de entonces, el recinto perdió su función militar y quedó progresivamente integrado en la ciudad.

Los elementos más visibles del Castillo son la muralla de la calle “Hasday ibn Shaprut”, la Torre de Belén, la muralla en “Martín de Roa” y el “Torreón de la Muralla”, frente a la Torre de los Leones del Alcázar.

Torre de Belén

La Torre de Belén, se encuentra en una de las esquinas del cruce de las calles “Martín Roa” con “San Basilio” y con acceso por esta última. Es el elemento más representativo que se conserva del Castillo de la Judería, posee planta cuadrada de 7,5 m. de lado, construida, a diferencia de la muralla, con sillares de piedra a soga y tizón.

Es un claro ejemplo de puerta en recodo que daba acceso a un recinto amurallado, con el paso de los años, perdió todo su carácter defensivo, pasando a servir de ermita. En un principio fue conocida como Ermita de San Benito, más tarde de las Imágenes, y desde el año 1774 hasta hoy, de Ntra. Sra. de Belén y de los Pastores.

El acceso a la torre se hacía por dos puertas en ángulo recto, norte y levante, pues el arco de la muralla se abrió posteriormente para dar paso a la calle, pasando las calles por medio del “Castillo de los Judíos”. El arco del norte estuvo tabicado, estando ahora abierto con cancela de hierro. Por levante tiene un pequeño patio que circunda una pared que lo separa de la Torre. El acceso principal se realiza por medio de un arco de herradura enmarcado por alfiz, de marcada inspiración árabe.

El interior de ambas plantas es similar, se cubren con bóveda de ladrillo en forma de casquete semiesférico, tiene dos troneras, una a occidente y otra a mediodía de 0,60 x 1 m. interior y muros de casi 2 metros. Sigue la escalera de 0,80 m. hasta la planta segunda donde se abre un hueco en la pared este, que da paso a un corredor, con cinco huecos y sendos arcos de medio punto, los huecos sur y norte son el corredor del adarve de la muralla, los tres al este, son ventanas.

Las excavaciones arqueológicas han permitido dejar al descubierto los cimientos de una puerta de acceso al Castillo, en la confluencia de la calle de Hasday ibn Shaprut con el Campo Santo de los Mártires.

Continuamos por la calle “Martín de Roa” hacia “Caballerizas Reales, y pasaremos junto a un lienzo de muralla del castillo, construido, como es habitual en las murallas almohades, mediante la técnica del tapial, una mezcla de tierra, cal, arena y agua, vertida dentro de un encofrado de madera y fuertemente apisonada.

Ante la muralla se encuentra la estatua de Luis Prieto Romana, más conocido como Luis Navas. Nació en Córdoba el año 1928 en este barrio, tuvo una vida muy activa y relacionada con los acontecimientos populares que tenían lugar en su ciudad. Era muy asiduo a las fiestas que todas las peñas organizaban ya que en muchas de ellas participa junto con el grupo “Los de Sierra Morena”. Se ganó una reputación con sus recitales de poesía y por haber acompañado a estrellas de la talla de Marifé de Triana, Lola Flores y Antonio Molina. Fue una persona clave en la “operación ladrillo de 1964 ayudando a recaudar fondos en verbenas y festivales, entre otros logros de esta operación está la construcción de una guardería dispensario en la barriada del Naranjo. A título benéfico actuó innumerables veces en asilos, hospitales, residencias y actos benéficos. Merece la pena oír su composición “El cochero”, en donde este personaje pasea por Córdoba a una extranjera. La escultura fue realizada por Antonio Luis Navarro Jurado e inaugurada en el año 2006, a su pie se puede leer:

Torreón de la Muralla

«¡Cómo me voy a callar,
si de Córdoba hay que hablar
hasta que el mundo se asombre!»

El otro elemento del Castillo, el Torreón de la Muralla, se encuentra pasada la fachada de Caballerizas Reales, es de planta casi cuadrada, construido en sillería de piedra caliza a soga y tizón. En la actualidad, esta torre se encuentra integrada en una vivienda particular adosada a su estructura.

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