
Regresamos por “Corregidor Luis de la Cerda”, en la acera de los números pares, la derecha, se abre una pequeña calleja, que se llamaba «Pimentera», a la que se la ha sustituido el nombre por el de “Rufino Blanco y Sánchez”, un pedagogo nacido en la provincia de Guadalajara en 1861, transformó las escuelas unitarias en escuelas graduadas, clasificando y separando a los alumnos en función de su edad o nivel de conocimientos, donde los maestros continuaran con los mismos niños, desde el primero hasta el último grado. Doctorado en Filosofía y Letras en 1909, ese mismo año fue designado por el ministro de Instrucción Pública para ser uno de los creadores de la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio. La pedagogía la compaginó con el periodismo, llegando a ser presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España (1922-1926). En política fue Gobernador Civil de Segovia y concejal de Madrid. De ideología católica, en octubre de 1936, fue detenido junto con su hijo en su domicilio de Madrid, acusados de «escribir solo para las escuelas cristianas y no para las laicas». Al día siguiente fueron ejecutados en la Ciudad Universitaria, desde el 2020 se encuentra dentro de un proceso de canonización “de 140 víctimas de la persecución religiosa desatada durante la Guerra Civil Española”.





