La calle que corre a lo largo de la fachada este de la Mezquita-Catedral, que corresponde en su totalidad a la ampliación de Almanzor, es «Magistral González Francés«, humanista natural de Cuenca (1842), sería Canónigo Magistral de la Catedral de Córdoba y profesor del Seminario de San Pelagio al final del siglo XIX; autor de obras de temática religiosa y de estudios históricos-literarios. En 1863 recibe el grado de Licenciado en Derecho Canónico y Doctor en Sagrada Teología en Toledo, ordenándose sacerdote en Cuenca el siguiente año. En el año 1869 aprueba una oposición para la Canonjía de Magistral de la Catedral de Córdoba, magistral era el miembro del Cabildo que se ocupaba de la predicación, y en los treinta y dos años que ejerció como tal, se ganó una enorme fama de gran predicador.
Antonio Jaén Morente escribía de él: “Fue llamado el Magistral por antonomasia, sin disputa el mejor orador que hubo en la ciudad, incluyendo a los forenses y a los políticos. Lo catalogan de orador sagrado y no fue eso. Su talento oratorio era para grandes multitudes, para pelea y combate, no para una cátedra sin contradictores. La demostración de ello está en sus escritos y en sus asomos al periodismo. Su temperamento de líder se anegó en el púlpito sagrado”.
Integrado en la vida pública cordobesa, fue cofundador y codirector del periódico católico La Tradición” (1869- 1870); miembro numerario de la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba desde 1886; publicó libros como «Góngora, racionero» y «La Virgen de la Fuensanta». Fue cofundador y primer director del colegio de La Milagrosa, en la calle “Conde de Gondomar”. Falleció en 1901 y se encuentra enterrado en el panteón de capitulares catedralicios del Cementerio de Ntra. Señora de la Salud.
Anteriormente esta calle se denominaría “Mesón de Sol”, por uno que existió desde el siglo XV, transformándose en posada el siglo XVI, el edificio llegó a estar en pie hasta el año 1971. En este lugar anteriormente fue donde se fundó, en el siglo XIV, el Hospital de San Sebastián, del que se habló en las páginas de la calle «Torrijos» y del «Palacio de Congresos», pues fue trasladado a esta calle en el siglo XVI.

En el interior de la manzana de esta calle, entre la “Plaza de Santa Catalina” y “Cardenal González” se encontraba la Alcaicería.
En la pared de la Mezquita también se encuentra una fuente denominada de «Sta. Catalina» o «del Mocosillo» (siglo XVIII), es una de las fuentes externas de la Mezquita en las que el Cabildo se «veía obligado a proveer, como responsable de las “Aguas de la fábrica de la Catedral», según manuscrito del año 1834.


Para la construcción del hotel “Conquistador, en el año 1998 se excavó el solar de la que fuera “Posada del Sol”, localizándose sala de abluciones (o lavatorio) construida a la vez que la última ampliación de la Mezquita, siglo X; tenía una planta rectangular de 16 por más de 28 metros. El edificio se construiría con sillares de piedra y se le dotaría de una importante infraestructura hidráulica, con una amplia red de canalizaciones. Los restos de esta sala se pueden contemplar bajo el suelo, transparente, de uno de los salones del hotel.
El musulmán ha de realizar una limpieza ritual (ablución) antes de iniciar las oraciones. Puede ser de dos tipos, la mayor o gusl, se realiza en el baño (hammam), para la limpieza de las impurezas de tipo sexual; y la ablución menor o wudu, para la limpieza por el contacto con sustancias impuras, especialmente los desechos corporales, u otros contactos. Para que se pudiese realizar esta limpieza, junto a las mezquitas se encontraban los lavatorios (mida´a o dar al-wudu), algo que continúa en los países islámicos.
El Wudu se realiza de una forma preestablecida, se inicia con el lavado de la boca, frotándose los dientes con agua, se aspira agua por la nariz, y se lava la cara, pelo, barba y orejas. Finalizada la limpieza de la cabeza, se continúa las extremidades superiores, desde el codo hacia la mano, terminando con los pies hasta los tobillos.

La primera parte de esta calle recibió el nombre de «Grada Redonda», por encontrase aquí una de las puertas de la Mezquita con este nombre, fue restaurada en 1738 en estilo churrigueresco, el nombre lo tomaría de una grada redonda azul, que había junto a ella y que hoy es el pilón de la fuente del Cinamomo, en el interior del Patio de los Naranjos.
Frente a la puerta se encuentra uno de los bares más populares de la zona y muy frecuentado por el turismo, el bar “Santos”, abierto en 1966 es famoso por su tortilla de patatas de cuatro kilos y un grosor de 14 centímetros. Las dimensiones del establecimiento son muy pequeñas, por lo que es típico que los comensales se tomen la cerveza y la tortilla (en recipientes de un solo uso) apoyados en la Mezquita.




