Cardenal Herrero

La fachada norte de la Mezquita-Catedral coincide con la calle «Cardenal Herrero«, es la calle en la que se encuentra la torre de la Mezquita-Catedral y la “Puerta del Perdón”, motivo por el que antes recibiría el nombre de calle “de la Puerta del Perdón”, que es como aparece en el plano de 1811, será en el plano de 1906 cuando aparece con el nombre actual. Entrando por «Magistral González Francés», lo primero que nos llama la atención es el altar, anexo a la pared de la Mezquita-Catedral, está dedicado a la «Virgen de los Faroles», cuya pintura original (una Asunción de la Virgen) era del siglo XVIII, al igual que el altar, la madrugada posterior a la verbena en su honor del año 1929, una vela prendió el cuadro y lo destruyó, para sustituirlo se encargó uno nuevo a Julio Romero de Torres, dado el valor que adquirió la obra de este pintor, en 1936 se decide cambiarlo por una copia realizada por su hermano Rafael.

Junto al altar se abre una de las puertas de la Mezquita, es la “Puerta del Caño Gordo”, nombre que toma de la pequeña fuente que hay entre la puerta y el altar.

Puerta del Caño Gordo

El topónimo de la calle se debe a Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros nacido en Jerez de la Frontera y licenciado en Derecho quien ocupó la silla episcopal cordobesa desde 1883 a 1898, siendo él quien realizó la ordenación parroquial de la ciudad de finales del XIX. El 18 de junio de 1898 sería nombrado arzobispo de Valencia, ciudad en la que fallecería con el cargo de Cardenal. Iniciaría Herrero su vida profesional como escritor y Licenciado en Derecho, concediéndole en el 1851 la Gran Cruz de Jerusalén y el nombramiento de Caballero de la Real Maestranza de Sevilla; tres años más tarde sería nombrado Juez de Primera instancia de la localidad de Morón de la Frontera. Pero en 1856 una epidemia de cólera diezmaría a la población, siendo él uno de los pocos supervivientes de su círculo de amistades, lo que le llevó a dimitir de su cargo e ingresar como novicio en la Congregación del Oratorio de San Felipe Neri, fue investido sacerdote en el 1860. Al decidir su cambio de vida, quemaría toda su obra teatral al considerarlas profanas.

Junto a la torre de la Mezqiuita-Catedral se encuentra la «Puerta del Perdón», la entrada principal al Patio de los Naranjos y el acceso al aljibe de “Las Aguas del Cabildo».

En la última casa de esta calle una placa nos recuerda que en ella nacería el 2 de octubre de 1871 Blanco Belmonte (1871-1936) poeta, escritor, traductor y periodista español, del que trataremos al llegar a la calle que la ciudad le dedicó cerca de aquí.

En el número 24 se encontraba una de las tabernas más populares, “Taberna la Mezquita”, fundada en el año 1888, estuvo abierta más de un siglo hasta finales de los años 90, cuando el bisnieto del fundador, ya mayor, no tuvo nadie que continuara con la saga del negocio. Alcanzó notable fama entre el público por los boquerones en vinagre, tapa típica en Córdoba desde hace años.

Aljibe de Aguas del Cabildo y edificios Cardenal Herrero 32 y 24

Junto a esta casa se encuentra el primer restaurante de alta categoría abierto en Córdoba, “El Caballo Rojo”, lo abrió José García Marín, quien había empezado su actividad en la restauración a los quince años ayudando a sus padres en la taberna familiar, tras casarse, se independizó abriendo una taberna en la zona de San Cayetano a la que convirtió en un modesto restaurante que en poco tiempo consiguió prestigio, con una clientela variada, de todos los estratos, que elogiaba el buen hacer de este empresario y su cocina, en la que el peso de lo autóctono predominaba en sus recetas.

En 1962 adquiere una casa en el barrio de la judería, con entrada por las calles Deanes y Romero, donde continuará promocionando su cocina e incorporando nuevos platos. Su fama tomará ya dimensiones nacionales y su clientela va aumentando considerablemente, de tal forma que, a finales de 1971 tiene que trasladarse al actual emplazamiento, con capacidad para 300 comensales, con el lema “Para comer, Córdoba”, en esta época empieza a incluir en la carta los platos de cocina mozárabe, animado tras leer unos manuscritos del siglo XIII con recetas andalusíes.

Por el restaurante han pasado reyes, jefes de estado, presidentes de gobierno, grandes representantes del mundo de la cultura, la política, etc. Ha llevado la cocina de Córdoba por toda España y por muchos países.

En el año 1986 abre un nuevo establecimiento, El Blasón, situado en el centro de Córdoba, en 1991, construye un palacete en la zona residencial del Brillante destinado a celebraciones de mayor envergadura, con capacidad para quinientas personas, “Las Palmeras del Caballo Rojo”. En el 2001 abre otro similar, “El Mirador del Caballo Rojo”.

José García Marín, quien falleció en el 2018, estaba en posesión de la Medalla de Oro del Trabajo, Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba, Medalla de la Junta de Andalucía, y la Orden de Isabel la Católica.   

61 Visitas totales
33 Visitantes únicos