
Popularmente esta residencia es más conocida como “Jesús Crucificado”, pues ocupa el espacio del que fuera Hospital de Jesús Crucificado. Éste fue fundado en 1496 con el patronazgo del Señorío del Carpio. El 24 de agosto de 1495 doña María de Sotomayor, hija de don Luis Méndez de Sotomayor, VI señor del Carpio y de Morente, en su testamento dio poder a fray Francisco de Escoto, guardián del convento de San Francisco de Córdoba, y a su hermana Beatriz de Sotomayor (VII señora del Carpio), para que su casa se transformara en hospital para treinta y tres mujeres, con la advocación de Jesús Crucificado. La fundación se llevó a cabo el 29 de octubre de 1496. Beatriz casaría con Diego López de Haro, capitán General de Galicia, consejero de los Reyes Católicos y su embajador ante el Papa Alejandro VI. Un nieto de ambos sería el I marqués del Carpio.

En 1508 se incorporan al centro varias monjas de la orden de Santo Domingo de Guzmán, pasando entonces a ser convento de esta orden, conservando el mismo nombre gracias al protectorado del citado marquesado. En el año 1868 el convento fue suprimido y su comunidad se integró en el convento de Santa María de Gracia, hoy desaparecido. Durante algún tiempo, el convento fue usado como cuartel de la policía.
Posee un valioso patio claustrado con los cuatro lados abiertos en planta baja con pórticos de arcos de medio punto peraltados apoyados sobre capiteles y columnas de acarreo. La planta baja es del siglo XVI y la superior del XVII. Entre los capiteles de la planta baja se encuentran dos que pueden ser visigodos, decorados con hojas, otro pudiera ser romano, de orden corintio, y el resto de la época califal.

En el centro se conserva una fuente octogonal con una inscripción que data las obras del convento: “En 1569, siendo corregidor don Francisco Zapata de Cisneros, quien hizo merced del agua al M.I. Sr. D. Diego López de Haro y Maldonado, siendo priora doña Isabel de Haro”.

El templo tiene su entrada por la calle “Leiva Aguilar”, se empezó a construir a mediados del XVI costeado por Diego López de Haro y Sotomayor, quien se reservó un enterramiento familiar en la capilla mayor. Era Veinticuatro de la ciudad, IX señor y I marqués del Carpio, titulo concedido por Felipe II. En la portada aparecen los escudos de los Haro (izquierda) y Sotomayor (derecha), patronos del edificio, quienes consideraban al edificio como algo propio invirtiendo grandes cantidades en su mantenimiento, siendo una mujer de la familia, priora en 1569.

La portada del templo es de estética manierista, enmarcada entre pilastras. Por encima un frontón curvo partido en el que se encuentra la hornacina de medio punto.
Accedemos al templo desde el interior de centro de mayores, pues su puerta exterior nunca se abre, desde el patio porticado nos dirigimos a la puerta a los pies de la iglesia, antes atravesaremos un pasillo muy alto, con las paredes de piedra, siendo uno de los elementos más antiguos del edificio.

El interior es de una sola nave de planta rectangular separándose la capilla mayor por un arco que convierte el espacio de esta capilla en cuadrado, ambas zonas se encuentran cubiertas por bellos artesonados mudéjares del siglo XVI; destaca el de la capilla mayor, ochavado y decorado en su centro con las armas del obispo García de Haro y Sotomayor, quien nació en Córdoba en 1527, nieto de Diego López de Haro y de Beatriz de Sotomayor y hermano del caballerizo mayor del reino, comenzó la carrera militar que abandonó para entrar en la iglesia, donde ocupó varias sillas episcopales, como la de Cádiz (1567) en donde destacó por la preocupación de las obras en la Catedral, y su edificación, afrontando personalmente el costo de la Sala Capitular.

En 1587 sería nombrado obispo de Málaga, en esta diócesis puso su máxima atención en la construcción del muelle del puerto, colocando la primera piedra en la punta de la Ensenada, el 1 de enero de 1588. Activó las obras de la Catedral, y trasladó el culto de la vieja Catedral-Mezquita a la parte terminada de la nueva Catedral que ya tenía las capillas absidales y el tramo del crucero, celebrando la dedicación del templo en agosto de 1588. Participó en el programa iconográfico desarrollado en la capilla mayor de la Catedral de Málaga por parte del pintor italiano, Cesare Arbassia, el mismo que pintó la Capilla del Sagrario de la Catedral de Córdoba. Falleció en El Carpio el año 1587.

El retablo de la capilla mayor de «Jesús Crucificado» es obra de primeros del XVIII, fue construido para la capilla de Villaviciosa de la Catedral, posee banco, tres calles y ático, decorándose con lienzos de Juan Pompeyo que representan la Adoración de los Pastores y la Epifanía, en el ático se instala una Asunción flanqueada por San Pedro y San Pablo. En este lugar hay una inscripción que dice «Se reedificó esta capilla año 1704«, momento en el que posiblemente se instalase aquí el retablo.


En la nave se exponen retablos barrocos del XVIII, destacando el que preside San José con el Niño, completándose la decoración de la nave con lienzos del siglo XVII. A los pies de la nave se encuentra un coro alto, el sotocoro se cubre con un techo plano del siglo XVII.
Como cosa curiosa del que fuera convento de Jesús Crucificado, nos cuenta Fernando Penco, en su libro “Un país llamado Cervantes”, que el abuelo paterno de Miguel de Cervantes fue enterrado en este convento, pues se conserva un documento de su mujer, Leonor Fernández de Torreblanca, que dice que quiere ser sepultada allí, junto a su esposo Juan de Cervantes, pero hoy en día se desconoce si continúan aún en este templo. Hijo de este matrimonio fue Rodrigo de Cervantes, padre de Miguel, que por motivos económicos tuvo que salir de Valladolid y venir a Córdoba con su esposa y sus hijos, por lo que el escritor pasaría parte de su infancia en Córdoba, estudiaría en el colegio jesuita de “La Compañía”, también se sabe que su padre trabajó en el “Hospital de la Caridad”.



