La Sinagoga

Tras la “Casa de Seferad” la calle se hace más estrecha y en sus paredes se aprecian una forma peculiar, unas cavidades a un metro de altura, aproximadamente, dicen unos que su finalidad era para que las personas pudiesen pegarse al máximo a ellas, poniendo “las posaderas” en el rebaje, y así dejar más espacio para pasar los carruajes, y otros que para dar las medidas de los ejes de las carretas.

En esta zona se abre uno de los principales monumentos de la ciudad, La Sinagoga, una de las pocas sinagogas anteriores a la expulsión, que se conservan en España, junto a las dos de Toledo, “El Tránsito” y “Sta. Mª la Blanca”.

La palabra «Sinagoga» procede del griego «synagoge» que significa «reunión». La Sinagoga es la reunión o el lugar de reunión de los judíos. Su origen se remonta al siglo I a.C. en Babilonia, durante el destierro de los judíos, consolidándose como tal, pocos años después, al regreso a Palestina. Los judíos, junto a árabes y cristianos forman lo que se ha venido en llamar la civilización de las tres culturas, con fuerte arraigo en el medioevo de ciudades como Toledo y Córdoba. Los primeros datos de familias hebreas en Córdoba se remontan al siglo II. Durante el dominio islámico los judíos viven un periodo de bonanza, participando algunos de ellos en los gobiernos omeyas, periodo que puede considerarse como el renacimiento del judaísmo español. La influencia judía en Córdoba decae con el fin del califato, y los dominios integristas alrávide y almohade, volviendo a resurgir con Fernando III «El Santo», al promulgarse un fuero de Córdoba que daba el mismo trato a cristianos, musulmanes y judíos.

La sinagoga es el centro de la vida comunitaria y religiosa del judaísmo, Su origen se encuentra en la deportación del pueblo judío a Babilonia.

Su estructura básica es una sala en cuya pared oriental (orientada hacia Jerusalén), hay un arca o armario (hejal), donde se guardan los rollos sagrados (Seraim), estando cada rollo tapado con un manto. Frente al hejal se instala un púlpito (bimah) para la lectura de los textos, a su alrededor se colocan los asientos de los varones, pues las mujeres tienen un espacio reservado (azará), normalmente en el piso superior.

En 1250, 14 años después de la conquista, el Papa Inocencio IV otorga una bula por la que se ordena al obispo de Córdoba la demolición de una magnifica sinagoga existente en la ciudad, no permitiendo levantar otra de mayor altura que la indispensable, para que no compitiesen con los nuevos templos cristianos que se estaban construyendo en la ciudad.

En una Real Orden de Alfonso X, en 1272, se ordenaba que en las ciudades castellanas los judíos debían de vivir concentrados en un lugar específico, el cual se pudiese cerrar, en Córdoba se le asignó el espacio entre la Puerta de Almodóvar y la calle “Romero”, próxima a la Catedral, con la inclusión del Castillo de la Judería. La judería quedaba totalmente separada del resto de la ciudad, a ella se accedía por dos puertas. En este espacio se construirá esta sinagoga, única que se conserva en Córdoba, no era la principal que los judíos tenían en la ciudad, pues es una pequeña sinagoga, como otras muchas que existirían.

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