
Estamos en la ampliación de Abd al-Rahman II, en ella se encuentra la capilla número seis, la de «San Antón o de San Antonio Abad», dedicada al santo anacoreta nacido en el año 251, que dicen llegó a vivir ciento cinco años.
El retablo, de madera dorada, es obra del siglo XVIII y en su hornacina se encuentra una imagen del santo.


La capilla fue fundada por el caballero veinticuatro Don Fernán Alfonso, primer señor de Belmonte. En el suelo se puede ver la lápida sepulcral del fundador y de su segunda esposa, Constanza de Baeza y Haro.
Este noble cordobés, importante en la corte de Juan II, veinticuatro de la ciudad, es el protagonista de una historia de engaños matrimoniales, que llevó al asesinato de su esposa, Beatriz de Hinestrosa. El matrimonio vivía en la actual plaza que hay frente a la iglesia de Santa Marinas, su esposa se enamoró de un primo, comendador de la Orden de Calatrava, ambos aprovecharon un viaje de Fernán Alfonso a la corte para entablar relaciones, al ser descubierta la infidelidad por el esposo, éste mató a su mujer y al amante. Don Fernán Alfonso fue sentenciado por el rey al destierro, pero se acogió a un privilegio real de 1448, que perdonaba los delitos de todos aquellos que, durante un año y un día, defendieran la ciudad de Antequera. En su testamento, otorgado en Bujalance a 22 de abril de 1471 confirma su acción homicida y lega 30.000 maravedíes para hacer bien por el alma de doña Beatriz. En 1478, fallecería en su casa de Santa Marina, siendo enterrado en esta capilla, donde también está su segunda esposa, Doña Constanza de Baeza y Haro.

Esta historia fue escrita por Juan Rufo, con el nombre “Romance de los Comendadores”.
En el suelo vemos la lápida sepulcral del obispo Baltasar de Yusta y Navarro (1777-1787).



