Capilla 7: Santísima Trinidad

La capilla de «La Trinidad», se fundó en 1404, cambió la advocación en el 1741, y sufrió una reforma en el siglo XIX. Conserva restos de la primera solería; la reja es del siglo XV y posee una puerta ojival con decoración original y los escudos de la familia “de los Ríos” (tres franjas onduladas y ocho cántaros) y de la familia Fernández de Córdoba.

El retablo es de 1864 y se compone de un lienzo pintado por José Saló (Mataró 1810-Córdoba 1877), quien fue director del Museo de Bellas Artes de Córdoba, representa a la Santísima Trinidad, arropado por un manto de armiño en estuco con fondo arquitectónico. Este retablo sustituyó a otro anterior dedicado también a la Trinidad.

En el altar se vuelve a representar escudos nobiliarios de la familia Ríos, fuertemente unida a la Córdoba del medievo.

En el suelo, hay una lápida cuya inscripción nos recuerda que los patrones de la capilla son, entre otros, los señores Aguayo y Manrique, y que en su bóveda yacen los restos de Juan de Dios de San Antonino, Hermano Mayor del Desierto y de las Ermitas de “Nuestra Señora de Belén”, de la sierra cordobesa (“Las Ermitas”, para los cordobeses), su verdadero nombre era Don Juan de Dios Aguayo y Manrique, Marqués de Santaella y Señor de Villaverde y los Galapagares. En la lápida se detalla la vida de soledad y austeridad a la que se retiró, viendo allí en tormento físico, para buscar la salvación espiritual, pues vestía un hábito destrozado, bajo el que llevaba cilicios de alambre; comía y bebía en una calavera, la cual se conserva en la citada ermita. Falleció en el año 1788, a los cincuenta años.

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