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Frente a la casa nº 2 de la calle Cabezas se abre la calle Portillo, al final de la cual se encuentra un acceso, en forma de arco, desde la Medina a la Axerquía, en forma de arco.


El lateral este de la muralla de la ciudad romana corría a lo largo de lo que actualmente es la calle San Fernando, con los musulmanes el arrabal este de la ciudad amurallada llegó a ser una ampliación de la Medina, por lo que al temer un ataque de Castilla, los almohades fortifican este arrabal, La Axerquía, duplicando la extensión de la ciudad amurallada, quedando dividida en dos por la primitiva muralla romana de norte a sur; para facilitar el tránsito a la muralla se le abren distintos accesos de una zona a la otra.
Este acceso se construye ya en época cristiana, en el siglo XV. La primera de las denominaciones conocidas es la de “Postigo que sale a los Descalzos”, haciendo referencia al convento de San Pedro el Real, hoy iglesia de San Francisco, posteriormente se denominaría “Postigo de los Mercaderes”, por el número de mercaderes que se apostaban en las inmediaciones, pues la calle San Fernando era un gran espacio comercial y donde se celebraban las ferias. “Portillo Corbache”, es el nombre más popular.

Es un arco de herradura apuntado que se construyó tras adquirir el cabildo municipal una vivienda adosada a la muralla, con el fin de facilitar el tránsito entre las dos partes de la ciudad.
A inicios del siglo XVIII se ensanchó por la zona inferior, rectificando las jambas (las dos piezas verticales situadas a los lados de una puerta que sostienen el dintel o el arco), para permitir el tránsito de carruajes. en el año 2023, tras el derribo de una casa colindante adosada a la muralla en la calle San Fernando, se descubrió la base de una torre circular perteneciente a la muralla romana.
En las casas número 6 y 8, pegadas al Portillo, se abre desde inicios del siglo XXI un pequeño museo privado, “La Casa del Agua”, que según cita en su página web:
“La casa del agua nace con vocación de ser un referente museístico y divulgativo sobre la cultura del agua, pero también quiere ser un elemento de reflexión sobre la explotación de este recurso natural y la necesidad de hacer un uso más racional del mismo, que comprometa a las futuras generaciones.
El proyecto museístico se basa en la representación del ciclo natural e histórico del agua en la ciudad de Córdoba, como elemento vital, que nos sirve de hilo conductor para entender los usos y costumbres de sus habitantes, su evolución en el tiempo y las dificultades para acceder a su consumo. “El museo se divide en cinco salas:

Sala 1: “Córdoba del agua viva”. Donde se analiza el abastecimiento del agua en la ciudad, las numerosas necesidades para mantener la actividad humana, sobre todo desde la perspectiva de que Córdoba fue, primero Colonia Patricia y capital de la Bética romana y posteriormente capital del Califato Andalusí. La captación de los recursos hídricos que provienen de la naturaleza dará paso al estudio del urbanismo la incorporación de técnicas de riego, la necesidad de un sistema de evacuación el reparto de las aguas y su forma de medición, hasta llegar al suministro actual.»

Sala 2: “La cerámica del agua en Andalucía”. Se exponen diversas piezas cerámicas para el almacenamiento del agua y su transporte a nivel popular, la manera de enfriarla y los diferentes modelos y usos de cacharros adaptados a cada actividad, hasta la llegada del agua corriente. Esta sala también aborda el concepto de la higiene, según las diferentes culturas o religiones, los cambios culturales, las vicisitudes por las que transita el aseo personal, y los diferentes utensilios portátiles, como elementos de apoyo, hasta culminar en el concepto del cuarto de baño moderno.»

«Sala 3: “Las fuentes públicas de Córdoba”, describe las principales fuentes del siglo XVI al XVIII, que aún perduran en la ciudad
«Sala 4: “Los oficios del agua”.En esta sala se exponen los dos oficios más populares y necesarios relacionados con el agua, las lavanderas y los aguadores.



